Diario Vasco
Mikel Alonso posa ante un tramo de pavés en Flandes.
Mikel Alonso posa ante un tramo de pavés en Flandes. / DV

CICLISMO

«En las clásicas comprobamos el nivel que deberíamos alcanzar»

  • El sub23 Mikel Alonso regresa «contento de la experiencia adquirida» durante su periplo por Europa con la selección: «Hemos abierto los ojos»

«En Bélgica y Holanda hemos comprobado que no hacen falta puertos largos ni grandes desniveles para que el pelotón se rompa. Bastan un repecho adoquinado o simplemente un fuerte viento para que todo se corte en los primeros kilómetros porque se va a un ritmo altísimo que no conocemos en nuestras carreras», explica Mikel Alonso (Urnieta, 1996) tras competir con la selección estatal sub23 por el norte de Europa.

El urnietarra de 20 años ha disputado la Vuelta a Flandes y el ZLM Tour. En las carreras de la Copa de las Naciones ha conocido «otro ciclismo. Te encuentras con un pelotón de una calidad y unos kilometrajes a los que no estamos acostumbrados por aquí. Ves ciclistas de tu edad mucho más hechos, con un nivel más alto. Hemos comprobado el nivel que deberíamos alcanzar si queremos ser ciclistas. De alguna manera, hemos abierto los ojos».

Asegura que «tanto en Bélgica como en Holanda se volaba». Aunque no pudo finalizar ninguna de las dos pruebas, regresa a casa «contento con la experiencia adquirida. Seguro que me viene bien de cara al futuro». En Flandes comprobó la dureza de los adoquines, pese a que «en los primeros 30 kilómetros me caí dos veces y al final no pude acabar».

En el ZLM Tour ninguno de los seis seleccionados por Pascual Momparler completó la prueba, lo que generó el enfado del técnico, que criticó una supuesta «falta de actitud». Alonso admite que «no salimos bien colocados, y lo pagamos». Aunque se dejó la piel en el intento. «Estábamos avisados del viento, de la velocidad, de la tensión... Pero cuando te ves ahí... Yo flipé. No esperaba tanto. En la neutralizada ya íbamos a mil y hubo tres montoneras. Para el kilómetro tres, entre caídas y el viento, nos quedamos delante ya unos 40 ciclistas. Venía todo roto».

Luego, «hubo un pequeño parón y el pelotón se reagrupó algo. Pero era muy estresante. Íbamos por bosques, por carreteras estrechas, constantes curvas y contracurvas, caídas, abanicos... En uno de ellos estuve durante cinco kilómetros persiguiendo a dos metros del último ciclista, pero no fui capaz de entrar».

Antes disputó con profesionales el GP Miguel Indurain y la Vuelta a La Rioja, y cumplió «con el trabajo que me pidieron». Ahora le hace «ilusión la Vuelta al Bidasoa, que se me puede dar bien», y confía en disputar los torneos Euskaldun y Lehendakari, en los que está bien situado en la general. Compagina la bicicleta con los estudios de Magisterio. «Claro que me gustaría ser ciclista, pero no me obsesiona. Quiero seguir disfrutando en la Fundación Euskadi, y ya veremos qué pasa en el futuro». Tiene los ojos abiertos.

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