Diario Vasco

CASUAL FRIDAY

Más camellos que espectadores

Es muy probable que la carrera de cadetes que abrirá el calendario guipuzcoano de ciclismo el sábado 25 en Donostia reúna a más público que la Vuelta a Omán, con más camellos que personas viendo el paso de los ciclistas. Desde luego, la primera cita del Torneo Euskaldun ese mismo día en Zumaia tendrá mucho más ambiente que el último Mundial de Catar.

El ciclismo vasco sigue siendo capaz de atraer a corredores y aficionados en buen número y conserva su carácter popular. El pelotón profesional tiene las estructuras más fuertes de la historia, con equipos que son auténticos transatlánticos y carreras de máximo nivel, pero eso no le libra de problemas. Ayer mismo, la UCI confirmó que la Vuelta a Turquía, que debía disputarse de 18 al 23 de abril y estrenaba categoría World Tour, queda aplazada debido al poco interés de los equipos en participar a causa de la seguridad en el país. De hecho, parece que los 17 de los 18 equipos World Tour habían renunciado a correr.

La Het Nieuwsblad (antigua Het-Volk) también ha dado el salto a la máxima categoría este año y no ha sido lo que esperaba. Su organizador desveló que el ascenso de categoría tuvo un coste de 180.000 euros, que es un dinero para una prueba de un día, y que básicamente tiene la misma participación (muy buena) de siempre. El Tour de los Alpes (antes Giro del Trentino) renunció a ser World Tour por este mismo motivo. La Vuelta a Catar, que debía haberse disputado la semana pasada, se suspendió por falta de interés de los patrocinadores y del público. La Vuelta a Abu Dabi comienza el jueves y no se esperan imágenes muy diferentes a las de estos días en Omán.

Las críticas y las preguntas son lógicas, pero el ciclismo se ha internacionalizado de forma imparable. Chris Froome se entrena estos días en Sudáfrica y solo ha corrido en 2017 en Australia. Aún no ha pisado Europa. Lo mismo sucede con Vincenzo Nibali, que solo ha competido en Argentina, y Fabio Aru, que debuta estos días en Omán.

Por el contrario, dos clásicos como Valverde y Contador se pelean en las viejas carreteras de Europa, como Nairo Quintana, que ganó en Valencia y corrió en Mallorca, sin ir a América como en otras temporadas. En Francia están igual con sus dos grandes figuras: Bardet corre en Omán y Pinot gana en Valencia. Es el signo de los tiempos.

El fútbol modesto

El ciclismo no es el único deporte que sufre las consecuencias de una globalización cuyo alcance es difícil de calcular. En el fútbol, por ejemplo, los grandes coquetean con la idea de una gran liga europea que desplazaría a los modestos del centro de la acción (algo que la Euroliga de baloncesto va camino de conseguir y hace tiempo logró la Champions de balonmano, que arrasa las ligas locales sin miramientos).

Ante estos excesos, de vez en cuando se alzan voces que claman contra esta liberalización salvaje. Por ejemplo, son muchos los que maldicen el fútbol actual de figuras y clubes multimillonarios y defienden el regreso a lo que denominan «el fútbol modesto». De acuerdo, pero nada impide acudir un domingo a Fanderia a ver al Touring de Errenteria. Y no suele haber colas en la taquilla...

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