Diario Vasco
Jokin Mujika, con la última medalla que ha conseguido.
Jokin Mujika, con la última medalla que ha conseguido. / LOBO ALTUNA

«El ciclismo ha formado siempre parte de mi vida»

  • Jokin Mujika consiguió en Valencia un nuevo título estatal de ciclo-cross, en esta ocasión en la categoría de 55 a 59 años

Cuando tenía 15 años, Jokin Mujika dejó el equipo de fútbol de Ordizia y comenzó a andar en bicicleta. Meses después quedaba tercero en un Campeonato de España de carretera cadete celebrado en Padrón que ganaba el gallego Suso Blanco Villar. Cuarenta años más tarde, Jokin vencía, el pasado sábado en Valencia, en el Campeonato de España de máster 55B, que comprende las edades entre 55 y 59 años.

Desde que tenía uso de razón vio bicicletas en su casa: «En el caserío la usaban la madre y mis hermanos. Con ellas nos desplazábamos y yo la cogía para ir a todos los lados, pero hasta los 15 años jugaba a fútbol», explica el de Itsasondo, que compagina su trabajo en la fábrica de válvulas de seguridad termoeléctricas Orkli con su pasión, el ciclismo.

«La bicicleta siempre ha formado parte de nuestra vida. Sigo corriendo porque me gusta, me siento bien, pero me lo tomo con tranquilidad. Hay muy buen ambiente, hay carreras y disfruto», comenta un corredor que ha sido campeón de España juvenil de ciclo-cross y de carretera, tres veces campeón de España élite de ciclo-cross (Porriño, Santander y Telleriarte), subcampeón de España juvenil en Ordizia, donde le ganó Iñaki Vijandi, que en el mismo circuito se proclamaría campeón del mundo, y fue subcampeón de España sub 23, también detrás de Vijandi.

«Mi última carrera fue en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996, en mountain-bike, con Roberto Lezaun de compañero. Había ganado el Campeonato de España élite de ciclo-cross en Telleriarte ese año. Estuve quince años sin licencia. Corría pruebas a pie como la Behobia, la Quebrantahuesos, pero sin presión. Para estar muy bien había que meter muchas horas. Comencé a correr en veteranos por casualidad. Había una prueba de duatlón en Beasain. No hacía falta licencia y me inscribí. Luego le siguió otra, otra y... Se celebró una prueba de la Copa de España de ciclo-cross en Itsasondo y me apunté. Me animaron en el pueblo. Me metí en la rueda y ahí sigo. Tenía ya cincuenta años».

Dice que no se ve muchos años compitiendo. Hasta ganar el título en Valencia había sido segundo y tercero en campeonatos de veteranos donde coincide con otros exprofesionales como «Arsenio González, Jesús Ibañez Loyo o Bernard del Pino. Nos llevamos bien. Hago lo que me gusta, disfruto. Es un problema de cabeza. Si no estás a gusto, lo mejor es dejarlo. A esta edad no tienes obligación de demostrar nada. Cuando me canse o no esté cómodo, lo dejo. Cuando hago carretera antes de la temporada no paso de los cien kilómetros. Ya no tengo edad para meterme doscientos. Luego entreno una hora y media o dos al día».

No se cuida especialmente con la comida: «Como lo que hay en la mesa. No tengo una dieta estricta. Cuando estoy compitiendo la miro un poco más».

La montaña, otra pasión

Casado y con tres hijos, dos chicas y un chico, Jokin trabaja a turnos y entrena «sobre unas dos horas diarias, salvo que salga un día como el de ayer. Me gusta pero no tengo necesidad de montar en bicicleta con lluvia, frío y viento. Ahora que hablo contigo, estoy sentado en el sofá de casa». En la fábrica tenía turno de noche.

Esa es una de la vidas que tiene Jokin Mujika. Pero atesora otras como los nueve años que estuvo como profesional o las cerca de cuarenta cumbres de 3.000 metros que ha subido en los Pirineos: «La montaña me ha gustado siempre mucho. Subir subo fácil, pero en las bajadas me cuesta desde que me rompí la rótula en Ormaiztegi, el 3 de enero de 2015 en una carrera de ciclo-cross. Me costó seis meses recuperarme. Tuve mala suerte. Nunca había tenido una caída en ciclo-cross. Fue muy dura la recuperación. Me dijeron que la bicicleta era buena para la rehabilitación, pero bajando montes a pie noto que no voy como antes». A pesar de ello estuvo el año pasado en el Aneto y otros montes de la zona de Jaca.

Otra de las vidas de Jokin Mujika, muy importante, transcurrió encima de una bicicleta. Lo ganó todo en el campo juvenil y aficionado y estuvo nueve años de profesional en Orbea-Caja Rural, Banesto, Artiach y luego en BTT y ciclo-cross, con Orbea. Fue undécimo en un Giro de Italia, decimocuarto en una Vuelta a España, ganó la Bicicleta Eibarresa y se impuso en Arrate. Es el único corredor en toda la historia del Memorial Valenciaga que ha ganado dos ediciones.

«Durante muchos años me centré únicamente en la carretera y luego, al final, volví de nuevo al ciclo-cross», explica un Jokin Mujika cuyos duelos con Julián Gorospe en el campo aficionado llevaban miles de aficionados a la carretera. Su carrera estuvo marcada por una fractura de cráneo que sufrió en una Vuelta a Navarra de aficionados y por un servicio militar que le tuvo muchos meses sin competir.

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