Diario Vasco

ciclismo

«El que dé positivo, a la calle para siempre»

vídeo

Iñigo vive entre Donostia y Azpeitia. La playa de Ondarreta es un refugio en el que difruta con sus dos hijos. / MICHELENA

  • Iñigo Chaurreau fue un ciclista muy trabajador que disputó trece grandes vueltas con Polti, Euskaltel y Ag2r

Iñigo Chaurreau (Pasai Antxo, 1973) fue un ciclista muy apañado. Lo quisieron muchos equipos porque aunque no fuera un ganador, su trabajo era bueno para el colectivo. Disputó trece grandes vueltas, fue decimosegundo en el Tour del 2001 con el Euskaltel. Tuvo que lanzarse al profesionalismo en el Polti italiano, y después de correr en Euskadi terminó su carrera en Francia. Diez años después de colgar la bici, trabaja en la carrera que estudió después de dejar el deporte y vive entregado a su esposa y los dos hijos a los que adora.

- ¿Qué tal vive?

- La verdad es que bien. Un poco alejado de la que fue mi profesión de ciclista pero lo cierto es que no me quejo de cómo vivo ahora.

- ¿La vida actual es más o menos dura que aquella?

- Simplemente diferente. Como es lógico menos dura en cuanto al cansancio físico porque no tengo esa dureza que caracteriza al ciclismo, pero hay otras cosas en la vida que también hay que vivirlas y esa era una de mis ilusiones cuando era ciclista, tener otro tipo de vida que no sólo fuera la deportiva. Y en ello estoy y muy feliz.

- ¿Cómo llegó a la bici?

- Mi pasión era el fútbol, probablemente como le pasa al mayor porcentaje de niños. Además, pertenezco a una generación que con siete u ocho años nos tocó vivir y disfrutar de las dos ligas de la Real y lo que fueron entonces para nosotros Arconada, López Ufarte o Satrústegui... Eran nuestros referentes y el ciclismo y otros deportes no existían. Jugué a fútbol en el equipo de la ikastola y tenía los contactos con el ciclismo a través de un tío que en su día compitió. A través de él entré en el Club Ciclista Donostiarra y de lo que era un comienzo de simple entretenimiento se fue haciendo más serio porque es un deporte que te engancha. Dejé el fútbol y me dedique a lo que se convirtió en mi pasión y llegué más lejos de lo que soñaba.

- ¿Ser profesional era más de lo que pensaba?

- Quería serlo y como soy muy cabezón puse todo de mi parte. Fue una dedicación absoluta y pude ser profesional, algo que parecía inalcanzable, pero hay que luchar por los sueños y es lo que yo hice.

- Pero se tuvo que ir fuera.

- Es verdad que en aquella época había más equipos que ahora, pero no por ello fue más fácil entrar en alguno de aquí. Había que buscarse la oportunidad. Realmente tuve suerte porque solo hice tres años de aficionado y me surgió la oportunidad de ir al equipo Polti italiano, todo un sueño. Fue perfecto.

- Los contactos de Eceiza...

- Sin duda. Siempre se lo he agradecido a José Mari porque fue mi apoyo durante toda mi carrera ciclista. Mantengo aún la relación con él porque para mi ha sido un compañero y un amigo. Jon Odriozola, a la vez, fue a la Gewiss y yo a la Polti y para los dos comenzó una bonita aventura italiana.

- Ya que cita a Jon, él sigue muy vinculado al ciclismo algo que usted quería, pero...

- Es verdad que cuando lo dejé me hubiera gustado seguir vinculado al ciclismo porque era mi pasión, pero también mi idea era la de retomar los estudios que dejé. Me gustaba estudiar, pero mi cabeza estaba en el ciclismo y cuando aparqué los estudios de perito estaba seguro que volvería a ello. Cuando colgué la bici a los 33 años saqué la licenciatura y cinco años después pude encontrar un buen trabajo, que es el que ahora tengo.

- Desde el Polti, vuelta a casa.

- El inicio no fue fácil, pero relativamente. Tenía solo 21 años y aunque el rendimiento fue bueno, en el fondo sufrí por estar fuera de casa. Superarlo fue lo que más que costó. Pero me amoldé bien y el segundo año ya tuve ofertas de otros equipos también. No se concretaron y cerré un tercer año con Polti. Cuando Euskaltel se unió con Euskadi, la ilusión de correr en casa me empujó a regresar.

- Fueron buenas temporadas.

- En general disfruté mucho. Algún percance también tuve, pero fueron buenos años, competía en las mejores pruebas con buen rendimiento. Lo cierto es que ya llevaba siete años entre Polti y Euskaltel y tengo un gran recuerdo de todo lo que vivimos.

- Completó su carrera en Francia.

- En el Tour de 2001 venían mánagers de equipos y allí se concretaron cosas y al final de la carrera tomé la decisión de fichar por Ag2r. Además aceptaron que fuera con compañía y vino también mi primo Mikel Astarloza.

- Y terminó su aventura ciclista.

- Quizás la progresión deportiva se detuvo un tanto, aunque hubo temporadas a destacar, como la de 2003, con el título español contra el reloj. Estuve arriba en muchas carreras, pero reconozco que nunca llegué a estar en una grande al nivel que estuve en 2001 (decimosegundo en el Tour). También es verdad que fui un poquito a menos en las dos últimas temporadas.

- No fue un ciclista ganador.

- La verdad es que no. Hay varios tipos de corredores, los 'estrellas' que son ganadores y sin que nadie se ofenda, hay ciclistas que con menos nivel pueden obtener más victorias porque buscan la fortuna y la encuentran. Luego están los que van a base de esfuerzo y de motor pero al final gana el bueno. Hay muchos ejemplos como el mío, que siendo buenos corredores prácticamente no tienen victorias.

- Participó en trece grandes (ocho Vueltas, cuatro Tours y un Giro), además de un Mundial. Nunca fue conflictivo.

- Soy así y a veces paso de la modestia excesiva a todo lo contrario, porque hay cosas que te pueden irritar, no soy de piedra. Ahora que me dices que soy un ciclista con pocas victorias no puedo irritarme porque es así, pero no me quedo callado y lo rebato con los argumentos, los míos, de un ciclista que tiene su recorrido con un rendimiento que me dejó contento.

- ¿A los que siendo peores han ganado carreras les ha ayudado el doping?

- ¿Dopaje? ¡Buff! Ese tema es sencillo de hablarlo porque es tan fácil como que el doping existió, existe y existirá y lo único que tiene que haber es un buen control antidopaje y el que dé positivo a la calle para siempre. Se acabó todo lo demás, no hay más que hablar.

- ¿Lo vio cerca?

- Solo vi que había gente que daba positivo, efectivamente. Y si le toca a alguien que tienes cerca claro que te afecta. Pero insisto que lo que hay que conseguir es un buen método de detección, que no deje dudas y castigarlo con dureza.

- ¿No se siente engañado cuando lee algunas biografías de ciclistas ganadores?

- Yo me siento así cuando leo biografías de corredores que hablan de un pasado que ya no viene a cuento, incluso involucrando a terceros. Eso es lo que me duele porque cada uno es consciente de lo que ha hecho y se lo tiene que guardar para él y si habla, que hable de lo suyo y no de terceros.

- ¿Se creyó lo de las chuletas de Contador en el Tour?

- No. Y habré sido el más crítico seguramente. No me creí lo de las chuletas, lo que no sé es lo que hubo, pero lo que no puedo aceptar es que se acuse a un carnicero como fue en este caso, sin tener los datos, porque qué puñetas sabe él si fue aquello lo que le dejó el clembuterol. Como mucho lo creyó o nos lo hizo creer, pero yo no me lo creí.

- ¿Y lo de Armstrong?

- Te vas a sorprender, pero me parece injusto lo que se ha hecho con él. Ye he dicho que sería muy duro con el dopaje, con un control exigente y sancionar de por vida al que cae. ¿Tantos años después a qué viene si en su día no dio positivo? Y ni siquiera ha sido la UCI la que ha investigado ese asunto, sino un periodista que lo ha removido y no me parece serio. Lo serio tiene que ser el control y el que da positivo, a la calle. Como contrario de Armstrong o como compañero de profesión lo he padecido y lo he disfrutado. Fue un corredor que se preparaba como el mejor, tenía cualidades como el mejor y ganaba como ganaba. Me quedo con eso y es verdad también que te llevas cierta decepción cuando a partir de ahí se descubre una trama, pero nunca son esas las mejores formas de detectarlo.

- (...)

- Si utilizamos herramientas diferentes a las que son el control antidopaje, que es lo oficial, entramos en una lotería. Imagina que en el fútbol el que pita el penalti en lugar de un árbitro es el que vende las pipas en el campo... Y tres años después. Los que publican que iban dopados parece que encima presumen de aquello para ganar unos euros con sus libros. Es lamentable. Por eso hay que cortarlo de cuajo, pero en el momento. Como he dicho, el doping ha existido presuntamente añado; existe, presuntamente también y existirá presuntamente y está ahí para el que decida arriesgarse a cogerlo. El que lo coja será bajo su responsabilidad.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate