Diario Vasco

CICLISMO

Wiggins vuelve a Gante, donde veía correr a su padre, un profesional de la pista

  • Participará en los Seis Días de la ciudad belga, que podría ser su última carrera como ciclista profesional

Bradley Wiggins, con 36 años, lo deja, se va del ciclismo y los Seis Días de Gante serán la última prueba que va a correr, aunque por otro lado también se comenta que podría seguir algunos meses más en activo.

Lo que sí es cierto es que su despedida, inicialmente, tendrá lugar en el velódromo de Gante durante la disputa de los Seis Días, en uno de los templos de esta especialidad, donde por cierto, Bradley ya corrió a los 19 años.

Con problemas por su uso de corticoides, tanto antes como durante el Tour que ganó, con certificado médico, vuelve a la ciudad en la que nació, en la que su padre ejercía como pistard profesional. Gary Wiggins, un ciclista de origen australiano que el día que tenía previsto viajar con su familia a Londres no apareció y les abandonó. Bradley tenía dos años. Mucho después vería a su padre en los velódromos encima de una bici.

Gary Wiggins se había especializado en correr diferentes pruebas por Europa: Bremen, Munich, Grenoble... Decían de él que tenía una carácter duro, físicamente era muy fuerte y podía perder los nervios con facilidad. También le conocían como 'el doc' puesto que vendía anfetaminas a otros ciclistas. Es un tema del que Wiggins apenas habla y cuando le preguntan por ese asunto contesta, «todo está en mi libro», 'A la persecución de la gloria', publicado en 2008, que comienza con una llamada del también excorredor Shane Sutton, que recibió un aviso desde Australia en el que le decían que el padre de Bradley estaba hospitalizado.

En el olvido

Moriría poco después en extrañas circunstancias. Habían pasado quince años sin que supiese nada de él. En Gante, en el año 2000, Bradley tuvo que convivir con un padre alcoholizado. No fue al funeral de su padre y en su apartamento se encontraron muchos recortes de los triunfos de su hijo.

Y lo más sorprendente es que Wiggins dice en su libro que «sin mi padre no habría sido ciclista». sin él, su madre, Linda, no le habría subido a una bicicleta y ni habría dado sus primeros pasos en el velódromo de Herne Hill, donde se disputaron los Juegos Olímpicos de 1948. Era conocido como el hijo de Gary. No habría conseguido cinco títulos olímpicos, ni hubiera ganado el Tour.

Fue muy duro con su progenitor: «Mi padre era un desastre completo, nunca le respete como corredor ciclista». Gante supondrá para Sir Bradley encontrase con su juventud, con el niño que recordaba a su padre dando vueltas a una pista, con sus miedos. El principio de su vida será el final de su carrera.

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