Diario Vasco

CICLISMO

Una mononucleosis arruina la temporada de Mikel Aristi

Mikel Aristi, con los colores del Delko-Marseille, equipo en el que seguirá la próxima temporada.
Mikel Aristi, con los colores del Delko-Marseille, equipo en el que seguirá la próxima temporada. / DV
  • «En ningún momento me he sentido bien y me han detectado el problema hace poco tiempo», afirma el bergarés

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Mikel Aristi (Bergara, 23 años) no ha podido conjugar la palabra suerte en ningún momento de la presente temporada. La fortuna ha sido esquiva para él desde su estreno en el mundo profesional, en un equipo francés, el Delko-Marsella, «que ha tenido mucha paciencia conmigo. Se han portado bien. Ni yo mismo sabía lo que me pasaba. Sólo sabía que algo no iba bien porque mi rendimiento no era normal», nos explicaba el bergarés, que ya ha empezado de forma tranquila la preparación para su segunda campaña en Francia.

«Comencé a correr en la Vuelta a San Luis, en Argentina, a finales de febrero y de allí fui a la Estrella de Bességes. Iba bien, progresando, lo normal a principios de temporada. De Francia fuimos a Laigueglia, en Italia. Allí tuve problemas con las tripas y me tuve que retirar. Desde entonces he estado arrastrándome todo el año. Me hice pruebas, análisis, pero todo me daba bien. El equipo ya veía que algo no iba en condiciones, pero los análisis no detectaban nada. Con la temporada terminada, me han dicho que he tenido una mononucleosis. He estado todo el año enfermo. No he podido entrenarme en condiciones. Un día rodaba sin problemas y al siguiente me resentía. No era capaz de hacer el trabajo que tenía previsto. Tampoco descansaba bien. Me sentía raro. No conseguía llegar a mi nivel habitual. Si no logras eso, hagas lo que hagas, algo pasa. Parece que ya he superado el problema. De momento tampoco estoy entrenando muy fuerte. Ya veremos».

Dos chinchetas en Roubaix

Siguió corriendo pese a las dificultades físicas y pudo completar 167 kilómetros de la París-Roubaix, «en la que tuve que retirarme por un pinchazo. El mecánico del equipo me enseñó dos chinchetas en el tubular. La carrera, el tiempo que estuve en ella, me encantó. Al pinchar me quedé fuera puesto que el coche del equipo iba el veinticuatro en la fila de coches y no tenía sentido seguir descolgado».

No lograría esquivar los problemas en los meses siguientes puesto que en «la Vuelta a Turquía dio la impresión de que iba mejor porque cogí la escapada buena. Pero no fue una cuestión física, sino que la vi. Fui el primero en quedarse atrás. Me puse enfermo, cogí un virus, tuve descomposición y me di un golpe fuerte en la cabeza que me estuvo molestando durante cierto tiempo».

Le ha pasado de todo en su primera temporada con los profesionales: «Llevaba sin caerme cuatro años y medio... y me he caído tres veces. En la Vuelta a San Luis no fue nada, pero en Turquía me di un golpe fuerte. No me rompí nada, pero me quedé con toda la cara marcada».

Conserva señales de la caída en una de sus manos. Pero ahí no se acabarían sus desgracias: «En agosto, bajando Gorla, traté de esquivar a un coche que estaba adelantando a un corredor y me fui al suelo. No había tenido ningún problema durante mucho tiempo y de repente se me vino todo encima». Apenas si ha corrido 54 días «de los 84 que tenía previstos. He competido poco».

En diciembre tendrá la primera concentración con todo su equipo en Lloret de Mar. Llevará a cabo la segunda en enero. Presenta un buen aspecto físico. «Apenas he cogido peso. Estás acostumbrado a unos hábitos de comida y de descanso. Al final, sigues haciendo más o menos lo mismo aunque estés de vacaciones».

Ha iniciado los entrenamientos: «De momento voy a nadar y estoy haciendo algo de bici, salidas al monte, para ir acumulando kilómetros poco a poco. El año ha sido malo, duro. Intentas mantenerte animado, hacer las cosas bien, y ves que algo no va como debería. Estoy con muchísimas ganas de poder correr en condiciones y ver hasta dónde puedo llegar».

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