Diario Vasco

«La muerte del futbolista Urtzi, compañero de mi hija, nos ha marcado la vida»

Jokin tiene una vida personal también muy completa: «Ahora soy un currante como muchos. Trabajo en la fábrica de Orkli, que es una empresa muy importante de seguridad termoeléctrica, y en casa vivo con mi mujer Piedad y tenemos tres hijos, mayorcitos ya. La pequeña, Oiane, con veinte años estudia en la Univesidad, el chico, Jokin, es fisioterapeuta y Amaia es licenciada en empresariales». Precisamente Amaia, la mayor de los hermanos, pasó hace un año por un disgusto imposible de olvidar: «Es verdad. Llevaba de siempre junto a Urtzi Gurrutxaga, el capitán del equipo del Tolosa que falleció en un partido que se jugaba en Berio. Cuando ascendió el Tolosa le volvieron a recordar. Su muerte nos ha marcado la vida, porque siempre tienes altibajos, pero ese hecho es algo que intentamos superar y nos está costando mucho. Espero que el tiempo nos ayude, porque estamos las dos familias muy unidas».

Pero el deporte ayuda a superar muchas cosas: «No me quejo en el aspecto más personal, porque tengo mi horario de trabajo y el tiempo libre lo dedico a hacer algo de ejercicio, ando o voy en bici». A la pregunta de qué le sobra hoy al ciclismo responde que «más que sobrar, le faltan muchas cosas como más patrocinadores y más seguimiento, porque todo es fútbol y cuando uno sube el otro baja. Es verdad que en Euskadi siempre ha habido muchos seguidores pero por ahí está a la baja».

¿El doping ha afectado?: «Creo que doping ha habido siempre y lo malo es que hay medios que nunca hablan de ciclismo y solo lo hacen para resaltar los pocos casos de dopaje que aparecen. Esto tiene dos vertientes, de una vendemos la imagen para la juventud y de otra, tu necesidad de sacar lo más posible en los pocos años que dura la profesión. Por ahí lo puedo entender». ¿Sería entonces más justa la barra libre?: «No. Cada uno tenemos que defender nuestra ética y puedes pensar que estás un poco bajo y necesitas tomar alguna vez, pero si dejas barra libre no habría límite. El control tiene que ser riguroso, porque si no sería la ley de la selva».

Jokin concluye: «Me he puesto como objetivo un año más, aunque hay gente de 60 años que todavía corre. Esto es mejor que estar tomando vinos».

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