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Jokin Mujika aún carga con la bici y competirá en el ciclo-cross de veteranos una temporada más. / J. MARIN

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Jokin Mujika: «Tengo la espina clavada por aquel mundial de Ordizia»

  • El exciclista prometió mucho en las categorías inferiores y le costó seguir su proyección en el campo profesional. Pero siempre fue un referente del ciclismo guipuzcoano y sigue en la bici

Un par de graves accidentes no impidieron a Jokin Mujika (Itsasondo, 1962) llegar al mundo profesional del ciclismo, en el que compitió durante doce temporadas. Alternó el ciclo-cross de invierno con la ruta para acabar en el mountain-bike. Hoy todavía hace sus pinitos entre los veteranos de la bicicleta, aunque ya piensa que la edad le invita a aparcar lo que para él ha sido una vida pegada a una bici. Padre de tres hijos y con una vida laboral intensa, mantiene ese semblante sonriente que le quita años. Nos cita en el Parque de Oiangu, espectacular escenario ordiziarra en el que mantuvimos la entrevista.

- Bonito sitio, Jokin.

- Aquí venimos con frecuencia. Este parque es una maravilla. En verano suben muchas familias a pasar el día y en invierno aprovecho para entrenar. Aquí me preparo.

- ¿A los 54 años aún con ganas de competir?

- Lo que pasa es que esto de la competición en veteranos empezó hace tres o cuatro años y tampoco creo que vaya a durar mucho más. Hay que reconocer que ya tenemos una edad, pero es una actividad que no me ocupa mucho y así mato un poco el tiempo. Este año sigo.

- ¿Cómo empezó todo?

- Pues como a todos los chavales me gustaba el fútbol y, por circunstancias de la vida, tenía a mi hermano José Cruz que era ciclista y como en el fútbol que si juegas o no juegas, suplente o no, la cosa fue que me animé a probar en la bici y como me fue bien desde muy pronto, seguí ese camino.

- No le pararon ni los accidentes...

- Pues no. Nunca puse en duda mi continuidad en el ciclismo por un accidente, quizás lo creía como un gaje más del oficio. Ahora con los años lo pienso y me digo si aquello era inconsciencia, porque ya corriendo en categoría juvenil me atropelló un camión y solo sufrí una fractura de clavícula y con 19 años tuve una fractura de cráneo que me pudo haber dejado allí. Cuando eres joven tiras para adelante como sea y eso es lo que hice, sin pensar en lo que hubiera podido pasar. He tenido suerte en mi vida, porque he superado muchos accidentes, pero aquí estoy y no me quejo de cómo estoy.

- Fue un ciclista con mucha proyección en la categoría amateur...

- Ya me acuerdo y hay mucha gente de mi generación que me lo recuerda. Los jóvenes no lo vivieron y no saben lo que era aquello, pero tuve seguidores porque sumé muchos triunfos en las categorías inferiores y en aficionados también, pero luego el mundo profesional ya es otra cosa y cada uno llega hasta donde puede.

- No les gustaba a los directores que hicieran ciclo-cross, que fue lo suyo al principio...

- Sí, por supuesto. Gané la medalla de plata en la categoría junior en el Mundial de Wetzinkon, en Suiza, y un año antes aquí en Ordizia fui quinto detrás de Simunek y tengo una espina clavada de entonces, porque pude haber ganado el Mundial en mi casa, pero una avería me lo impidió. En Suiza fue un honor hacer segundo tras Simunek, porque el circuito estaba nevado y no sé si fue lotería o suerte, pero lo conseguí.

- De ahí a la carretera...

- No hubo un paso del ciclo-cross a la ruta, sino que alternaba las dos disciplinas, en invierno y verano. A veces mirando recortes de prensa veo que cuando era un chaval declaraba que yo era corredor de carretera y que el ciclo-cross era un complemento y eso que ya había quedado segundo en el Campeonato del Mundo. Al final optas por donde ves un futuro más claro. Aquí el ciclo-cross no tenía un futuro definido y como en la carretera me desenvolvía bastante bien y tenía buenos resultados, me encaminé por ahí. Había más equipos y más dinero para ganar.

- Siempre con Orbea...

- Cuando Azkar dejó de patrocinar el equipo, entró Orbea en el campo amateur y ya siempre hemos hecho el camino juntos, incluso ahora, porque ya ves que llevo esta bici, que es también de Orbea, y me apoyan mucho. Lo de ahora ya es 'hobby', pero la bicicleta ha sido mi compañera de siempre.

- Había muchos equipos...

- Es verdad que hoy cuesta más ser profesional, porque los amateurs de ahora ven más difícil dar el salto, porque no hay equipos y nosotros quizás éramos unos juveniles sin saber nada del mundo profesional, pero había equipos arriba y corríamos con la ilusión de poder llegar allí. De hecho, varios de mi generación tuvimos la posibilidad de hacernos profesionales, unos con más recorrido que otros, pero subimos bastantes de mi época.

- ¿Cómo era el Jokin ciclista?

- En las categorías de abajo levanté muchas expectativas en la gente y no sé si me lo creía a o no, pero mis seguidores esperaban mucho de mí y los resultados lo avalaban porque ganaba muchas carreras al cabo del año, pero el cambio al campo profesional marca una evolución que no siempre es la misma y hay que reconocer que no me amoldé tan bien como otros a esa forma de correr, con tantos días de competición. Había corredores que quizás no eran tanto en amateur, pero se habituaron mejor y sacaron mejores resultados que yo.

- ¿Se refiere a Julián Gorospe?

- Era un ciclista de mi estilo. Tuvo una trayectoria brillante en juveniles y aficionados, ganó incluso un Gran Premio de las Naciones de contrarreloj y en profesionales ganó dos veces la Vuelta al País Vasco y estuvo cerca de una Vuelta a España. Pero era una rivalidad sanísima, porque ese pique nos estimulaba. Nos llevamos estupendamente y tenemos muy buena relación.

- Había pique mediático también en el habitual Gipuzkoa-Bizkaia...

- También es verdad. Me ha dicho mucha gente que perdían apuestas por apostar por mí.

- Ganó una Euskal Bizkleta por delante de Millar y Mottet.

- Si. La gané por mi victoria de la etapa de Arrate. Fue una sorpresa para mí, porque yo he sido un ciclista un poco irregular y a carreras que he ido con muchas ganas, luego el resultado no ha sido tan bueno. Quizás hoy en día está todo parametrizado, con sus vatios y cosas que se pueden calibrar, pero entonces nos medíamos por sensaciones y cuando creías que estabas bien lo mismo no te salían las cosas en la carrera. Sin embargo, a esa Eibarresa fui normal, sin pensar en el triunfo y me salió todo redondo.

- Participó en trece grandes vueltas y solo abandonó en una.

- Tengo buenos recuerdos. La mejor que hice fue un Giro de Italia en el que estuve entre los diez primeros de la general hasta el último día y llegué fundido a la crono y me pasaron Phil Anderson y Steve Bauer para acabar undécimo. En una Vuelta a España fui el catorce porque la empecé bien en Canarias, segundo con Iñaki Gastón... Y retirarme solo me retiré por enfermedad en la última Vuelta que corrí.

- En el Campeonato del Mundo de Chambéry cogió la escapada...

- Sí, también recuerdo aquel Mundial. No puedo hablar de que era el líder si estaban Indurain y Delgado, pero me metí en la escapada y aguanté doscientos kilómetros y cuando nos pasó el pelotón ya no pude seguir.

- ¿Le faltó ambición en su carrera profesional?

- Hombre, no puedo comparar mi palmarés con el de algunos ciclistas que estaban muy por delante. Sí que se me achacaba falta de ambición, pero no sé cómo llamarlo, quizás era por mi carácter poco decidido. Hablando de estas cosas con gente del ciclismo recordábamos que mis triunfos siempre han sido peleados, nunca por haber pillado alguna escapada de las que llega a meta. Mi mentalidad me empujaba a disputar las carreras con los mejores y eso me pudo retraer bastante para intentar meterme en escapadas. Ahora está más difícil hacerlo, pero en aquellos años, si tenías habilidad, alguna escapada buena seguro que pillabas.

- El ciclismo español empezaba a abrirse camino en el Tour que hoy domina...

- No sé por qué ha podido ser. Tenemos a Contador, Valverde y hasta hace nada a Purito, que están siempre adelante, pero son muy veteranos y no sé quiénes les tomarán el relevo. La siguiente remesa desconozco si va a poder juntar a tantos buenos corredores como ha tenido esta generación.

- Y estuvo Miguel Indurain...

- En el ciclismo de mi tiempo, en el que conocí a Hinault, por ejemplo, siempre hubo dominadores. En Francia hubo varios destacados y ahora les falta un líder. No sé lo que pasará aquí cuando se retiren los que te digo. Creo que el nivel medio del ciclismo francés es superior al de España hoy en día, pero les falta esa figura extra que gane las grandes vueltas y aquí está Contador, que todavía tiene cuerda.

- ¿El mejor?

- Junto a Miguel (Indurain), Bernard Hinault me impresionó mucho, aunque eran sus últimos años.

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