Baloncesto

El trabajador sin trabajo

El trabajador sin trabajo

Sito Alonso, un técnico disciplinado y metódico, se ha quedado sin equipo tras ser destituido del Barcelona

RAÚL MELERO

Como sucede en el fútbol y en el resto de deportes, las noticias que tienen que ver con los equipos poderosos, con los clubes grandes, tienen una trascendencia mayúscula. En el caso del baloncesto, como ocurre en el balompié, lo que rodea a Real Madrid y Barcelona tiene un eco enorme. Casualidades de la vida, el actual entrenador de los merengues pasó cuatro temporadas en Donostia, ocupando el banquillo de Illunbe. El hasta hace poco técnico blaugrana también lo hizo. Durante tres años. Y como ocurrió con Laso, dejó una impronta y un legado muy importante en el club, el Gipuzkoa Basket, y en la ciudad.

Alfonso, aunque él dice que Alfonso es su padre y a él hay que referirse como Sito, Alonso Blasco (Madrid, 1975) fue destituido el pasado 5 de febrero del banquillo blaugrana. La sonrojante derrota ante el Baskonia por 24 puntos de diferencia fue el detonante de una reunión posterior entre los rectores de la sección culé que decidieron que el madrileño debía poner punto y final a su periplo como entrenador en Can Barça. Más que la derrota, la imagen que dio el equipo, entre los cinco con mayor presupuesto de Europa, fue el motivo de que se aceleraran los acontecimientos y de que los responsables decidieran poner fin a su relación con Sito Alonso. El Barça perdía 31-7 en el primer cuarto y tuvo un marcador en contra de 51-19. Demasiado para un club como el presidido por Bartomeu.

Lo cierto es que la trayectoria del Barcelona esta temporada estaba siendo impropia para un club que cuenta con figuras rutilantes del baloncesto europeo y mundial. En los cuarenta partidos que ha estado el madrileño en el banquillo blaugrana, el balance ha sido negativo. Algo difícil de entender. Y de sujetar. 19 triunfos contra 21 derrotas en la Liga ACB y Euro liga, 9 de ellas en un Palau Blaugrana cada vez menos identificado con el equipo. Precisamente uno de los puntos negros ha sido la participación en la competición más importante de Europa donde el Barcelona, tras su última derrota en Bel Aviva -con Alforre Julepe dirigiendo su único partido, se ha quedado sin opción de entrar en el Top-8. Fue en un partido de esta competición cuando las dudas se cernieron sobre la figura de Alonso. Fue en Alemania. El Barça ganaba cómodamente por 26 puntos al Brose Basket, sin embargo los catalanes terminador hincando la rodilla. Las alarmas se encendieron en ese momento y el trabajo del madrileño fue mirado con lupa por sus superiores desde aquel choque.

Paradoja

Paradojas de la vida. Uno de los técnicos más obsesos con el trabajo, se queda sin él. Sito ha estado en cinco equipos ACB y ha sido despedido en dos de ellos: Joventut y Barcelona. En su paso por Donostia, además de situar al equipo en la mejor clasificación en la historia del club, quinto puesto en liga regular, lo que le llevó a disputar el play-off por el título con el Valencia Basket, también disputó la fase final de la Copa del Rey en Barcelona en unos octavos de final que le midieron al Baskonia de Prigioni,Teletovic, los dos Bjeliça,o San Emeterio entre otros. Aquel equipo será recordado. Por Panko, Baron y Vidal sobre todo. Pero también por Salgado, Doblas, Neto, Lasa, Olaizola... Y cómo no por Sito Alonso. «No tengo amigos vagos», dijo en la previa de una comparecencia de prensa antes de un partido ante el Barcelona precisamente. Y la respuesta de Sito era sobre la amistad con Xavi Pascual.

El que fuera entrenador del GBC se distinguió por una ética de trabajo stajanovista. Junto con sus compañeros de cuerpo técnico, Jon Txakartegi, Lolo Encinas y Bully Oyón, abría las puertas de Illunbe hacia las siete y media de la mañana para realizar técnica individual con los más jóvenes. Neto, Motos y Olaizola fueron algunos de sus pupilos y pueden dar fe de lo que era entrenar en el pabellón donostiarra tan pronto. Horas y horas de entrenamiento en la pista y lo mismo delante del ordenador analizando hasta el más mínimo detalle de los rivales y del propio equipo. Después estuvo dos temporadas en Bilbao y otra más en el Baskonia hasta que este verano pasado firmó con el Barça un suculento contrato que se ha llevado tras su cese.

Un estilo definido

Sito no deja indiferente a nadie. Su discurso en la sala de prensa de Illunbe, cambiando nombres y posición, era idéntico al que daba al otro lado de la A8, en la capital gasteiztarra o en el Palau. El desembolso económico realizado en verano, con incorporaciones tan atractivas como las de Seraphin, Heurtel, Sanders, Hanga u Oriola, no ha salido rentable hasta la fecha. Los fichajes han sobresalido sólo a cuentagotas, al igual que ídolos ya asentados como Tomic o Navarro. ¿Es Sito Alonso el principal culpable de la tibia temporada de los blaugranas? Difícil respuesta a esa pregunta. Si hay un responsable, indudablemente es el madrileño y la cuerda, si se tiene que romper, lo va a hacer desde el mismo lado. Igualmente cierto es que el Barcelona no gana un título desde la temporada 13-14. De acabar en blanco, esta sería la cuarta con absoluta sequía de premios. Y en las tres anteriores no estaba Sito.

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