Baloncesto

Ricky Rubio arrastra a los Jazz a playoffs

Ricky Rubio en un lanzamiento en carrera./EFE
Ricky Rubio en un lanzamiento en carrera. / EFE

Los Utah Jazz lucharán por el anillo de la NBA tras una racha triunfal después del All-Star (28-5)

IÑIGO PUERTASAN SEBASTIÁN.

«Es un sueño hecho realidad» declaraba un exultante Ricky Rubio. En su séptima temporada en la NBA, tras batir a Los Angeles Lakers (97-112) y asegurar la plaza para los Jazz, por primera vez en su carrera jugará las eliminatorias por el título de la NBA. «Ahora es cuando los partidos importan de verdad y por primera vez lo voy a vivir». En referencia a su etapa anterior en los Minnesota Timberwolves, recordó que «irse a casa cada abril sin poder jugar los últimos 6 años era duro, pero por fin puedo decir que voy a jugar unos playoffs y con muchas ganas».

Entre todas las felicitaciones recibidas que pudo leer en el vestuario antes de atender a los medios, Rubio destacó el mensaje de su padre, que aludía a su madre fallecida en mayo de 2016: «Hemos vivido muchísimo. Sabemos que hay alguien ahí arriba ayudándonos y es para ella». El base de El Masnou también habló sobre el abrazo en el que se fundió con su técnico, Quin Snyder al final del choque. «Los dos sabemos lo que hemos sufrido. La química entre ambos ha ido creciendo partido a partido y respondo dentro de la cancha a la confianza que tiene en mí», explicó.

Desde el parón del All-Star, Utah Jazz ha destacado como una de las franquicias más competitivas de la NBA. De los últimos 33 partidos ha cosechado 28 victorias, basadas en la mejor defensa de la liga. Durante la racha ha concedido menos de 98 puntos por encuentro a los rivales. Su defensa perimetral minimiza los triples oponentes a solo 8,5 por noche. Por dentro, el gigante francés Rudy Gobert es uno de los mejores protectores del aro del mundo. Además de su excelente orden defensivo, el clima altruista se traslada también al ámbito ofensivo. Distribuir la bola en los Jazz es un acto tan natural como compartir el pan. De hecho, el peso organizativo no recae tanto en la figura de Ricky Rubio, cuyos registros en asistencias han decaído respecto a su último año en los Wolves de 9,1 a los actuales 5,3. La figura de Joe Ingles como 'alero-base' cobra una enorme relevancia en este aspecto. Dinamizador del ataque a media cancha, es además uno de los mejores tiradores de triples abiertos gracias a su inteligencia para posicionarse en la pista. Todo fluye.

«Podemos sorprender a cualquiera», avisa Ricky Rubio, que cree en las posibilidades del grupo. «Hemos hecho un gran final de temporada, pero estamos yendo a más. Estamos con un nivel de confianza que en estos playoffs puede pasar cualquier cosa». No en vano, en el top 5 de los jugadores con mejores parciales en pista, los cuatro primeros son integrantes de los Jazz. Uno de los pilares es el novato Donovan Mitchell, candidato al título de novato del año gracias a sus 20,5 puntos por partido. Un portento físico que anota de mil maneras distintas y ha ido mejorando en su selección de tiro y la toma de decisiones. Un regalo desde el Nº13 del Draft en plena progresión. Días atrás, Ricky Rubio destacaba como clave que es un jugador «que escucha».

En Utah, la valoración de Ricky va más allá de sus aportaciones estadísticas gracias a su liderazgo. A su vez, Rubio quiso agradecer a la franquicia el recibimiento que se le dispensó desde el primer día. «Sólo me han demostrado amor desde que llegué. Es genial estar en un grupo como este, donde todos se preocupan por los demás. Somos una hermandad», recalcó Rubio.

Evolución ofensiva

El trabajo del coach Snyder durante las temporadas previas habían convertido a Utah en un hueso duro de roer. Defensivamente rocosos y ordenados en ataque. Rubio era recibido como un complemento ideal para acelerar ofensivamente al equipo y correr más en el contraataque, uno de los puntos flacos de la franquicia mormona. Sin embargo, su adaptación al sistema le han conferido más responsabilidades ofensivas cuando las situaciones de partido las demandaban. Un trabajo personalizado con el entrenador asistente esloveno Kokoskov buscó maximizar las posibilidades de Rubio. En la presente campaña sus registros anotadores se han disparado hasta los 13 puntos por partido con actuaciones estelares.

Un continuado trabajo en el tiro exterior durante su carrera ha dado sus frutos, aunque el verdadero factor de la eclosión está en el aspecto psicológico, donde la mayor confianzay relajo de Ricky, descargado en labores de creación, junto a la petición del 'staff' técnico de castigar situaciones propicias en los partidos, han dado lugar a la metamorfosis del base. Sus porcentajes de tiro hablan por sí solos, con un 41,7% en tiros de campo, 35,2% en triples y 86,2% en tiros libres. Son los mejores registros de su carrera, que además le supondrán una prima contractual extra de 100.000 dólares por superar el objetivo del 40%.

Rubio sigue siendo un jugador de élite en defensa, tanto por sus robos, como por sus constantes fintas defensivas, presión individual, asfixia en las líneas de pase o ayudas al conjunto. Hoy es una versión mejorada al servicio del grupo, que aún conserva su caja de trucos mágicos en el dribbling o en pases de fantasía. Ha conseguido que los Jazz puedan destaparse ofensivamente y todavía les ha reforzado más en defensa. Lidera y equilibra. Calma o acelera. Lee el juego como nadie y su experiencia en encuentros decisivos disputados en su carrera previa están al servicio de los Jazz.

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