Baloncesto

Ana Eizagirre y Elena Moreno enseñaron el camino a seguir

Ana Eizagirre, con el trofeo recibido cuando se proclamó campeona de Copa con el Zaragoza, y Elena Moreno/MICHELENA/AYGÜÉS
Ana Eizagirre, con el trofeo recibido cuando se proclamó campeona de Copa con el Zaragoza, y Elena Moreno / MICHELENA/AYGÜÉS

La pívot azkoitiarra y la base donostiarra recuerdan sus triunfos en la Copa, a la que ahora aspira el IDK. Han transcurrido 30 años desde entonces, pero ambas coinciden en lo «maravilloso de esta experiencia, que además fue muy intensa»

MACARENA TEJADASAN SEBASTIÁN.

«Hay gente que dice que estudió, que luego trabajó... No, yo no. Fui jugadora de baloncesto hasta que tuve 30 años. Y así es como me defino». Estas palabras pertenecen a la donostiarra Elena Moreno, que a pesar de ser viceconsejera de Medio Ambiente del Gobierno Vasco en la actualidad, en los años 80 ganó la Copa de la Reina en tres ocasiones cuando militaba en las filas del Celta de Vigo. «Fuero unos años en los que creamos un equipo muy fuerte con gente que nos conocíamos de la selección. Plantábamos cara a los conjuntos tradicionales de Madrid y Barcelona. Además, llenábamos el pabellón. Vigo estaba volcada con el baloncesto femenino. La gente te paraba incluso por la calle», recuerda cargada de ilusión la antigua base.

Su trayectoria deportiva es extensa. Si bien se estrenó en Donostia, pronto viajó a Galicia para crecer como profesional del baloncesto. Fue campeona de Copa en 1981 -hizo doblete con la Liga-, 1982 y 1984. Pero no solo eso. En esta última ocasión fue proclamada mejor jugadora del campeonato. Moreno pasó a ser así una auténtica experta. Ahora, 34 años después, reconoce que «cualquiera puede ganar la Copa. En la Liga decide la regularidad, pero la Copa es muy intensa y te lo juegas todo a una carta. También es muy bonito. Creo que lo más importante para el IDK es que sea consciente de que está ante una competición totalmente abierta».

«Una fiesta del baloncesto»

La donostiarra, auténtica apasionada del baloncesto y al corriente de la situación del conjunto guipuzcoano, sabe que a las de Azu Muguruza no les ha tocado precisamente el cuadro fácil para este fin de semana -se miden a Ferrol el viernes y, en caso de ganar, al Perfumerías Avenida el sábado, actual líder de la tabla-, pero hace hincapié en que «si son capaces de dar lo mejor de sí mismas y provocar los errores del contrario pueden ganar. Sin olvidarse de mantener la concentración y la intensidad. Hay posibilidades y hay que ser muy ambiciosas. La Copa es una fiesta del baloncesto en la que se genera un ambiente muy bonito. No demos nada por perdido, son tres días en los que cabe todo».

Es la primera vez que el IDK Gipuzkoa se mete en la Copa por sí mismo y ninguna de las actuales jugadoras del equipo sabe lo que es ganar esta competición. Además de Moreno, pocas guipuzcoanas han vivido este triunfo en primera persona. La azkoitiarra Ana Eizagirre, que coincidió con la donostiarra en la selección, es una de ellas.

«Cualquiera puede ganar, no hay que dar nada por perdido de antemano», afirma Elena Moreno

«Al bajar del avión nos esperaba toda la prensa, nunca había vivido eso», recuerda Ana Eizagirre

Eizagirre fue campeona de la Copa en 1990 con el Zaragoza. Es más, conserva aún el pequeño trofeo que les dieron a sus compañeras y a ella tras el triunfo. Debutó en la capital guipuzcoana con 17 años y «después de un tiempo me fui a Lugo, equipo con el que quedé subcampeona en esta misma competición. Después ya no me moví de Zaragoza hasta que las lesiones me hicieron volver».

Al igual que Moreno, asegura que para ella «lo mejor de mi etapa como jugadora fueron los viajes y toda la gente que conocí. Viví un montón de experiencias que de lo contrario nunca habría vivido. Fue muy bonito. Lo peor, las lesiones. Tuve problemas de rodilla y espalda».

Pese a las dificultades habituales de una deportista, la antigua pívot califica su trayectoria como «muy positiva» y el triunfo en la Copa como «algo maravilloso y súper importante. Ha pasado tanto tiempo que lo tengo un poco olvidado, pero lo celebramos a lo grande. Cuando ganamos, hicimos toda una fiesta sobre la misma cancha. Volvimos en avión a Zaragoza y recuerdo cómo al bajar teníamos a toda la prensa esperándonos. Nunca había estado en una situación así».

«Punto de inflexión»

Moreno y Eizagirre se iniciaron en el mundo del baloncesto cuando las chicas comenzaban a hacer preparación física. Hasta ese momento, solo trabajaban la técnica. Desde entonces «todo ha cambiado mucho. Nosotras fuimos las primeras en hacer las cosas como si fuéramos chicos. El simple hecho de empezar a ser profesionales del baloncesto femenino fue un punto de inflexión. Ahora ya les ves jugar y ganar medallas en los Juegos Olímpicos. El nivel es alucinante. El crecimiento que ha habido en el baloncesto femenino es enorme».

Ambas están de acuerdo en la importancia de los entrenadores para llegar a esta altura: «Azu es esencial en el IDK. Se nota que se ha formado de manera profesional en el deporte, Es un lujo. Disfrutamos mucho viéndoles jugar».

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