Diario Vasco

EUROLIGA

Spanoulis destroza otra vez al CSKA

Vassilis Spanoulis celebra el pase a la final.
Vassilis Spanoulis celebra el pase a la final. / EFE
  • El base griego del Olympiacos aparece en el último cuarto y, al igual que en la Final Four de 2015, despide al equipo ruso

Se repitió la historia, porque al igual que hiciera en la Final Four de Madrid 2015, Vassilis Spanoulis, desaparecido hasta el último cuarto, se encargó de destrozar en el período decisivo al CSKA de Moscú, fulminado por el genial base griego, la imparable estrella de un Olympiacos que es todo orgullo y carácter. Gracias a la mano de Spanoulis, que siempre que juega una Final Cuatro alcanza el partido decisivo, el Olympiacos despidió al campeón de Europa, al que le entró el pánico en el parcial definitivo y no le bastó con Milos Teodosic.

El base serbio del CSKA acabó con 23 puntos, pero fracasó ante Spanoluis y, cuando el pase a la final estaba en juego, se precipitó con un triple en carrera a falta de seis segundos. Al contrario que Spanoulis, un jugador increíble que camina hacia su cuarta Euroliga, y otra vez con su mujer de nuevo embarazada, lo que se tradujo en el título continental en 2009, 2012 y 2013, aunque no hace dos años, cuando el Real Madrid frustró la corona del Olympiacos. Llevaba Spanoulis sólo cuatro puntos desde la línea de personales hasta que, después de fallar cuatro triples, se le calentó la muñeca y en el último cuarto endosó 10 puntos al CSKA e hizo creer al Olympiacos, artífice de una fantástica remontada en una grandísima semifinal en la que el conjunto ruso se confió y se vio superado por la fe y la casta de los griegos.

Determinante como muy pocos elegidos en el baloncesto europeo, aunque Sergio Llull y Milos Teodosic también presuman de esa cualidad, el talento y el corazón de Spanoulis acabó con un CSKA que nunca pudo alcanzar una ventaja superior a los 13 puntos, porque siempre que los rusos se escapaban, ahí estaban los griegos para recortar diferencias desde el exterior. Siempre fue a remolque el Olympiacos en el marcador, pero tras el descanso es cuando cambió la dinámica. Cuando el CSKA ganaba por 65-62 Spanoulis marcó su primera canasta en juego y, a partir de ahí, pasó a hacerse grande en la cancha, mientras el CSKA se empequeñecía, huérfano ya de Teodosic, salvo con un triple esporádico del serbio (76-76) al que respondió Green a 42 segundos del final tras, cómo no, una asistencia de Spanoulis.

El ‘dios’ heleno apareció cuando el Olympiacos más lo necesitaba ante un CSKA que era claro favorito pero tuvo que rendirse ante la capacidad resolutiva de un inmenso director de juego que dio alas a sus compañeros y compatriotas griegos. Papanikolau, Printezis y Mantzaris también resultaron clave para el triunfo del Olympiacos, que hasta los dos últimos minutos siempre fue por detrás, hasta que Spanolis adelantó a los suyos y provocó la ansiedad y el desconcierto del conjunto ruso. Sin embargo, fue mucho antes cuando el CSKA empezó a demostrar miedo. Justo desde el momento en el que la gran figura del Olympiacos acertó con su primera canasta y el equipo griego comenzó a despegar.

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