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BALONCESTO

Agur a Shegun Azpiazu, el gigante bueno

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Shegun Azpiazu y Essie Hollis, dos grandes entre los grandes, se saludan el año pasado en el Gasca con motivo del 40 aniversario de la fundación de Askatuak. / JOSÉ MARI LÓPEZ

  • Leyenda de Askatuak y del baloncesto, falleció ayer a los 72 años tras una larga batalla contra la enfermedad

Shegun Azpiazu falleció ayer a los 72 años. El baloncesto en general y el Askatuak en particular han perdido a su gigante bueno, un jugador que marcó diferencias, un entrenador que lo dio todo por su club y un hombre querido por todos. Una enfermedad contra la que luchó con firmeza los últimos siete años terminó por vencerle ayer. Un crespón negro cuelga de la bandera del Askatuak que ondea a media asta en la sede del club y el luto se extiende desde Donostia a Barcelona, donde jugó, y hasta Canarias, donde su fallecimiento golpeó a su gran amigo Aíto García Reneses. La figura de Shegun trascendió Gipuzkoa y fue patrimonio de todo el mundo del baloncesto, que hoy le llora.

Pívot de 2,10 metros de altura cuando no había jugadores así (luego llegarían Clifford Luyk y los demás), comenzó su trayectoria en el Atlético San Sebastián con 17 años. Allí destacó y le fichó el Barcelona. Luego militó en el Kas de Bilbao antes de regresar a casa, al recién fundado Askatuak. Era 1975. Bautizado como Dicoproga, logró el ascenso en su primer temporada a las órdenes de Josean Gasca. Tras una campaña en la máxima categoría, Azpiazu colgó las zapatillas y pasó a ser ayudante del gran visionario del baloncesto guipuzcoano. A la muerte de Gasca en 1982, Shegun se hizo con las riendas del equipo.

Iñaki Almandoz, presidente eterno y alma mater del club, apenas podía hablar ayer. La noticia le pilló viajando en tren a Barcelona. Antes de llegar se bajó y tomó otro tren de vuelta. Se le acumulan los recuerdos. «Nunca me quiso cobrar ni una peseta por entrenar al equipo. Nunca, nunca. Siempre lo hizo gratis. No sé si por amor al club, a las personas o a Gasca».

Sobre la persona, insiste en que «era un pedazo de pan. En el Askatuak me ayudó lo indecible. Era una persona modesta. Cuando le dimos la medalla de oro del club le queríamos preparar el típico partido homenaje y él nos lo prohibió. Dijo que no quería ni público ni aplausos, que a él lo que le gustaría era una cena en petit comité. Así era Shegun. No conozco a nadie que hable mal de él».

Auténtico personaje donostiarra, todo el mundo le conocía. «Yo no soy famoso, soy popular», solía bromear con los suyos. Sus amigos recuerdan a un hombre con gran sentido del humor, un humor de corte británico, flemático. Como en aquellos carnavales donde se disfrazó de novia y celebraron hasta la boda... También resultó curiosa la jura de bandera en la mili. Dada su estatura, no había uniforme que le valiera así que superó el trámite vestido de paisano.

«Un mito del baloncesto»

Almandoz no tiene dudas en calificar a Azpiazu de «mito del baloncesto estatal. Su figura no se circunscribe a Gipuzkoa. Evidentemente, no fue una figura internacional pero sí un referente del basket estatal. Por ejemplo, hace tres meses se publicó un libro con la historia del baloncesto en España y una de las pocas fotografías que aparecen en el volumen es de Shegun Azpiazu, lo que da fe de su relevancia».

Además de su dimensión personal, en la hora del adiós conviene no pasar por alto su dimensión deportiva. Su estatura fue su gran arma. En un baloncesto donde apenas había jugadores que alcanzasen los dos metros, sus 2,10 eran «un verdadero chollo», en resumen directo y exacto de Iñaki Almandoz. Por ese motivo le fichó el Fútbol Club Barcelona.

Su juego tenía dos virtudes principales. En primer lugar, su capacidad defensiva. «Era un valladar», recuerda el presidente del Askatuak. Y en segundo, su capacidad para repartir juego. Desde su altura, tenía facilidad para ver al compañero mejor situado y era un gran pasador. «Quizá no anotaba tanto, pero daba pases de oro», confirma Almandoz.

Su juego debió adaptarse a un problema físico que arrastró toda su carrera en el brazo derecho. A consecuencia de una lesión provocada por una caída, Shegun tenía maltrecho el codo. Las intervenciones quirúrgicas no arreglaron el problema y tuvo que aprender a tirar con la zurda. Por eso solo lanzaba desde posiciones cercanas al aro. A cambio desarrolló esa facilidad para el pase tan personal en su juego.

Fue un jugador que dejó huella. Hasta el último momento, cada vez que Aíto García Reneses visitaba Donostia, los últimos años para medirse al GBC, comían juntos. Fueron compañeros en el Barcelona a principios de los 70, protagonizaron algunas anécdotas legendarias y conservaron la amistad más de 40 años. Ayer colgó en Twitter una foto de ambos en su etapa de jugadores y el siguiente mensaje: «Shegun Azpiazu, cuando un amigo se va...».

Mensajes de pésame

Las muestras de condolencia se acumularon durante el día de ayer. El Askatuak envió su «más sentido pésame a su compañera -Marijose Quevedo-, familiares y amigos, y a todo el mundo del basket del club y en general, por tan inmensa pérdida». La ACB transmitió «nuestras condolencias por el fallecimiento a los 72 años de Shegun Azpiazu, el primer gigante de nuestro baloncesto».

El Gipuzkoa Basket, como no podía ser de otra manera, también se sumó al duelo: «Desde el GBC enviamos todo nuestro cariño a los allegados de Shegun Azpiazu y a toda la familia del Askatuak. Goian bego».

La Federación Guipuzcoana expresó que «nos ha dejado uno de los techos de nuestro baloncesto y protagonista del mismo durante muchos años. Consiguió dos ascensos para el baloncesto guipuzcoano y fue uno de los artífices de algunos de los grandes momentos de la historia del Askatuak. Nuestro más sincero pésame a toda la familia».

El año pasado, Azpiazu sacó fuerzas para participar en los actos de celebración de 40 aniversario del club. Allí se reencontró con sus viejos compañeros, como Ed Robota, Estanis Ubarrechena, Juanito Aranburu, Gonzalo Bermejo, Jesús Mari Pérez e Iñaki Yurramendi, entre otros. Se fundió en un abrazo con Essie Hollis, al que dirigió como entrenador.

El baloncesto pierde a Shegun Azpiazu. Gasca ya tiene de nuevo a su gran hombre junto a él. Goian bego.

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