Atletismo

Zatopek, estrella en la tercera edición del Cross Internacional

El inolvidable Emil Zatopek, en acción. :/: fondo marín / paco marí
El inolvidable Emil Zatopek, en acción. : / : fondo marín / paco marí

Fue en 1958. Tras la carrera, «el desfile de autos que entraban por San Martín era mayor que en verano a la vuelta de la playa»

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

«El nombre de San Sebastián y Lasarte se halla estos días en los titulares de todas las planas deportivas de Europa. Corresponsales y enviados especiales de los grandes periódicos ingleses, franceses, portugueses y belgas están aquí para dar cuenta a sus lectores del duelo atlético que tendrá por escenario Lasarte».

El entusiasta texto podía leerse en DV tal día como ayer, el domingo 26 de enero de 1958. El Cross Internacional de San Sebastián celebraba entonces su tercera edición, todavía sólo con carrera masculina, pero ya atraía la atención general. El día de la prueba, en las páginas deportivas de DV afirmaban que el checoslovaco Emil Zatopek era «la estrella de la carrera, pero Knight el gran favorito». El británico, por cierto, la víspera «prefirió la arena de la playa que entrenarse sobre el recorrido».

El martes 28-I-1958 (los lunes no se publicaba DV) leemos lo que hasta lo menos entendidos en atletismo sabemos, que hace sesenta años Knight pinchó y que Emil Zatopek, ‘la locomotora humana’, triunfó en el hipódromo en aquella carrera tan significativa para él. Con ella despedía su brillante trayectoria deportiva.

En la crónica que firmaba Juanjo se traslucía la admiración y simpatía que despertaba Zatopek (quien regresaría a San Sebastián en 1990 para recibir el Tambor de Oro): «Sigue siendo un campeón excepcional. (...) Aquellas formas de salir del grueso del pelotón y tomar la iniciativa al primer kilómetro, sin que nadie le relevara, luchando contra el viento (...). Pero el secreto de la ‘locomotora humana’, producto de un entrenamiento fabuloso, está en la belleza y ritmo sincronizado de sus piernas; un ‘tándem’ perfecto (...). Zatopek es, además, un hombre sencillo, campechano, de arrolladora simpatía y cordialidad. El flamear de pañuelos, el entusiasmo de un público enfervorizado con el vencedor, que allanó la pista cuando aún faltaban muchos por llegar, entre ellos el favorito, no se consiguen por el mero hecho de un triunfo. Zatopek tiene el hechizo de hacerse querer».

Por no quedarnos sólo en la parte deportiva, fijémonos en dos comentarios que publicó entonces DV en su página de información local. Uno, asombrado, en ‘Sirimiri’: «En los actuales tiempos nada hay que arrastre a las masas como las grandes manifestaciones deportivas. Hubo el domingo en San Sebastián un gentiazo enorme. De todas partes llegó público para presenciar la magna prueba internacional de Lasarte. A su terminación, de una y media a tres de la tarde era incesante el desfile de autos que entraban en la ciudad por la calle San Martín, más que en el mismo verano a la vuelta de la playa. Parece mentira que una competición deportiva, por muy sensacional y con carácter de acontecimiento que se presente, pueda movilizar tal muchedumbre».

En la columna ‘Saski-naski’, Txibirisko anotaba una consecuencia del Cross Internacional en la vida cotidiana: «Algo verdaderamente útil que hemos sacado del cross de Lasarte ha sido el lavado de cara, aunque sea sólo por abajo, que se ha hecho en el túnel del Antiguo. Pero sigue sucio, feo y desastroso; con los azulejos descascarillados y los baches llenos de agua sucia y barro, con que estropean la ropa a los peatones».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos