Atletismo

Vuelta a la competición por salud

Constancia. Javier Pascual, durante una sesión de entrenamiento con vallas en las que prepara el Europeo máster. / USOZ
Constancia. Javier Pascual, durante una sesión de entrenamiento con vallas en las que prepara el Europeo máster. / USOZ

Javi Pascual llegó a poseer el récord guipuzcoano de vallas y ahora retorna a las pistas como veterano con la misma ilusión de siempre

KAREL LÓPEZ

Hay ocasiones en las que una mala noticia puede llegar a convertirse en positiva. Y si no, que se lo pregunten a Javier Pascual (12/02/1973), quien ha regresado a la competición después de que una analítica desvelara en verano que tenía el colesterol, el ácido úrico... altos. «Ese fue el punto de inflexión. El médico me dijo que comenzara a hacer deporte para cuidarme y con la excusa del Europeo máster de Madrid, decidí ponerme manos a la obra para prepararlo», relata el vallista, quien hoy competirá en Gallur, donde durante toda esta semana se están dando cita más de 3.000 atletas veteranos.

Profesor y entrenador, padre de tres hijos y plusmarquista guipuzcoano de 60 y 110 metros vallas después de correr en 7.99 y 14.01, respectivamente, -«ya ha pasado mucho de eso», dice- hasta que llegó Iban Maiza, Pascual ya sabe lo que es competir como veterano, aunque admite que durante los últimos años se ha dejado mucho.

«La experiencia de 2013 en el Europeo máster de Donostia fue muy bonita. Además, gané el bronce. Ahora para entrenar tengo que hacer malabares. Aprovecho el tiempo entre clases y tres días a la semana, antes de empezar con los entrenamientos de mis chavales, me ejercito en Anoeta», relata.

Antes acostumbraba a 'pegarse' con dos complicadas barreras: la de los 14 segundos en los 110 metros vallas y la de los 8 segundos en los 60 metros vallas. El atleta de Errenteria, que desde hace 18 años vive en Lezo, superó una de ellas en 1999, cuando corrió en pista cubierta en 7.99. Esa misma centésima que le dio la gloria bajo techo, se la 'quitó' al aire libre (14.01). «Tuve la segunda mejor marca de Euskadi. En Campeonatos de España quedé dos veces cuarto y pasé a la final en seis ocasiones».

«Planificación complicada»

«La verdad es que a estas edades es complicado seguir una planificación. Lo más importante es escuchar al cuerpo», cuenta Pascual. Ahora tiene 45 años y en Madrid será de los más jóvenes de su categoría (M-45). «No tengo dudas de que pelearé. El espíritu competitivo no lo he perdido», asegura. El primer objetivo será clasificarse para la final y ya ahí, si lo logra, «no descarto nada. Tengo claro que si tengo que meter la cabeza en la línea de meta, lo haré. Estar entre los ocho mejores, teniendo en cuenta que es un regalo poder estar en condiciones de competir, sería un gran regalo para mí».

Para llegar a la cita de esta semana, Pascual ha competido dos veces esta temporada. «Me lo he pasado en grande. Son sensaciones que ya tenía prácticamente olvidadas. He disfrutado y la verdad es que quiero seguir haciéndolo», explica, consciente también de que, con los obstáculos de un metro (los que le corresponden a su categoría), ha corrido los 60 metros vallas en 9.23, batiendo el récord vasco de veteranos. «Voy a seguir compitiendo y no descarto hacerlo con las vallas absolutas (más altas; 1,067 metros). No tengo problemas para pasarlas. Técnicamente voy bien. Lo que me cuesta es llegar».

Una circunstancia que corrobora Iban Maiza, el hombre que le quitó la plusmarca guipuzcoana. «Encima de la valla no ha perdido. Sigue siendo bueno». El donostiarra se ejercitaba a las órdenes de Pascual cuando le quitó el récord. Yo seguía compitiendo y eso también le ayudaba a él», confirma el ahora atleta veterano que luce la camiseta de la Real Sociedad. Sus marcas personales las logró vistiendo la elástica de la Universidad de León.

Retirada «de mala gana»

Hace seis años, Pascual seguía compitiendo a nivel absoluto. Cuando él mismo ya sabía que su retirada estaba cerca, una dolorosa caída le impidió despedirse como se merecía. «Me retiré de mala gana. Fue en el velódromo de Anoeta, en una carrera de 60 metros vallas. Me caí y, entre otras cosas, me rompí el codo», recuerda el vallista, quien no tardó en levantarse de aquella complicada situación. «Un año después ya competí como veterano, pero no era lo mismo».

Durante estos años sin practicar deporte, el que fuera recordman de Gipuzkoa siempre ha tenido el gusanillo. Para él, el atletismo es una droga. Su regreso estaba 'anunciado'. Y, además, se ha convertido en la mejor medicina posible. «Hay semanas en las que puede que te encuentres peor, pero lo importante es seguir y, sobre todo, disfrutar con lo que haces», concluye. Hoy seguro que lo hace en Madrid.

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