Atletismo

El nivel de testosterona dirá si compiten con hombres o mujeres

En el ojo del huracán. La sudafricana Caster Semenya, el caso más conocido de intersexualidad, durante la prueba de 800 metros del Mundial de Londres de 2017. / AFP
En el ojo del huracán. La sudafricana Caster Semenya, el caso más conocido de intersexualidad, durante la prueba de 800 metros del Mundial de Londres de 2017. / AFP

Probado que el hiperandrogenismo genera ventaja, la IAAF obliga a las atletas de media distancia a rebajar la tasa si superan el tope establecido

SEAN MILLER

Las atletas con hiperandrogenismo deberán bajar su tasa de testosterona para poder participar en pruebas internacionales de media distancia, de 400 metros a una milla (1.609 m.), según anunció ayer la Federación Internacional de Atletismo (IAAF). Estas nuevas reglas, que entrarán en vigor el 1 de noviembre, han sido establecidas a partir de un estudio de la IAAF que prueba que las atletas intersexuales, que producen testosterona en exceso, tienen ventaja en varias modalidades.

Las pruebas científicas del estudio se han publicado después de que el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) suspendiera en 2015 el reglamento con el que la IAAF obligaba a las atletas con hiperandrogenismo a seguir tratamientos para bajar la tasa de testosterona. El estudio encontró que la ventaja de estas atletas con «diferencias en el desarrollo sexual» se da especialmente en las distancias entre los 400 metros y la milla, en la frontera de la velocidad y la resistencia. El caso más conocido de intersexualidad es el de la sudafricana Caster Semenya, doble campeona olímpica de 800 metros (2012 y 2016) y tres veces campeona mundial de la distancia.

La polémica sobre la superioridad de estas atletas se desató en el Mundial de Berlín 2009, cuando Semenya logró su primer oro. Su apariencia física y su descomunal actuación suscitaron preguntas en los medios y en los aficionados. Desde entonces, la atleta sudafricana reina en las dos vueltas a la pista. A sus 27 años, ha ampliado su dominio a los 400 metros y a los 1.500, lo que ha reavivado el debate.

La IAAF insiste en que el objetivo es «preservar la igualdad de oportunidades en las competiciones de atletismo», precisando que «el presente reglamento tiene por única finalidad garantizar una competicón justa y pertinente, en provecho de todas las atletas. No hay ninguna intención de juzgar o poner en cuestión la identidad sexual o el género de una atleta. Al contrario, la IAAF considera esencial respetar y preservar la dignidad y la vida privada de las atletas que presentan diferencia en el desarrollo sexual».

Estas atletas especialistas en las disciplinas olímpicas incluidas (400, 400 vallas, 800 y 1.500) tendrán que reducir sus tasas de testosterona por debajo de los cinco nanomoles, frente a los diez precedentes.

Si no lo hacen así, deberán cambiar de prueba o competir como hombres, según la nueva regulación, que en principio se refiere solo a las pruebas internacionales. Sí podrán participar como mujeres en caso de que la competición ofreciese una clasificación «intersexos o similar». La norma no se refiere a todos los casos de hiperandrogenismo, ya que excluye a las mujeres con síndrome de ovario poliquístico.

«Caza de brujas»

Tras conocerse la decisión de la IAAF, Sudáfrica se volcó en apoyar a Semenya. El Gobierno del país aseguró que la nueva regulación es una «caza de brujas» contra su atleta. La propia Semenya no se ha pronunció directamente sobre la polémica decisión, pero compartió algunos mensajes en su cuenta de Twitter. «Estoy segura al 97% de que no te gusto, pero estoy 100% segura de que no me importa», o «¡Qué bonito es permanecer callada mientras los demás esperan que estés furiosa!», señalan algunos de sus tuits.

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