«Cuando gané me dieron un trofeo y una lavadora»

Hace 50 años Joxe Migel Maiz logró la única victoria guipuzcoana

Joxe Migel Maiz, ayer en el hipódromo. /MICHELENA
Joxe Migel Maiz, ayer en el hipódromo. / MICHELENA
M.J. SILVANOSAN SEBASTIÁN

Los ojos verdes de Joxe Migel Maiz (Aia, 76 años) se inundan de lágrimas al recordar su victoria en 1968 en el Cross de San Sebastián. Ya han transcurrido 50 años de la gran hazaña de este atleta nacido y criado en un caserío de Aia. Su gesta es más grande si cabe al ser el único atleta masculino guipuzcoano en el brillante palmarés de vencedores (Belén Azpeitia ganó en 1972). El último domingo de enero Joxe Migel Maiz lo tiene marcado en rojo en el calendario. Es la fecha en la que se disputa una de las pruebas atléticas con más tradición que se celebran en suelo guipuzcoano. «Año tras año voy con la cuadrilla. Es cierto que ya no es lo mismo, ya no genera la misma expectación. Ya no se premia a los corredores con lavadoras, máquinas de coser o relojes. Tanta oferta deportiva quizás ha provocado el descenso del público», asegura.

Con 26 años, el aiarra entró a formar parte del espectacular palmarés del Cross Internacional de San Sebastián tras vencer la carrera ante aproximadamente 25.000 espectadores, era la época dorada del cross.

En la lista de ilustres ganadores aparecen nombres tan nombrados como Emil Zàtopek, Mamo Wolde, Lachie Stewart, David Belford, Carlos Lopes, Constantino Esparcia, Paul Kipkoech, John Ngugi, Addis Abebe, Fita Bayisa, Haile Gebreselassie, Paulo Guerra, Abraham Chebii, Zersenay Tadesse, Gebre Gebremariam, Kiprono Menjo, Mike Kigen, Tekemariam Medhin o el «león de Becerril» Mariano Haro. A sus bien llevados 76 años sigue manteniendo la tradición de acudir al Hipódromo de Lasarte a presenciar las carreras.

Maiz se ha criado en Aia, una extensa localidad rural situada cerca de la costa y que cuenta con unos dos mil habitantes. Además de la calidad innata que llevaba de serie, buena parte de su preparación la realizaba de forma natural subiendo y bajando cuestas. «Había unos tres kilómetros de casa a la escuela y siempre iba andando, subiendo y bajando cuestas. A los 12 años dejé los estudios y me puse a trabajar. Se necesitaba ganar dinero, éramos pobres. Ayudaba en el caserío y ya de mozo me puse a trabajar en una carpintería en Zarautz. Tenía que salir a correr de noche, durante el día no tenía tiempo. Los recorridos duros con mucho barro me encantaban y por eso correr en Lasarte era especial. Todo el año me entrenaba exclusivamente pensando en este cross».

Han pasado 50 años, pero el guipuzcoano guarda con nitidez en su memoria el día en el que se proclamó vencedor. «El barro se me daba mejor que a otros atletas. A mí la pista no se me daba bien. Mis mejores registros son 14:04 en 5.000 metros y 29:28 en 10.000. Tenía a rivales muy buenos como a mi gran amigo Mariano Haro al que tuve el honor de ganar. Qué bueno era Mariano en todos los sentidos porque tengo que decir que me ayudó muchísimo. Estuve unos días en su casa (Becerril) que estaba a unos doce kilómetros de Palencia. Hemos pasado buenos momentos juntos».

«Recuerdo todo el recinto abarrotado de gente y cómo nos gritaban»

El domingo será homenajeado por la organización del Cross Internacional

En 1968, Maiz se quitó la espina del año anterior cuando terminó segundo. «Mamo Wolde ganó la carrera. Como anécdota diré que nada más empezar, en el primer obstáculo, me pisaron y perdí una zapatilla. Decidí seguir y hasta la interminable recta final pude aguantar al etíope. Me enfadé mucho, pero al año siguiente lo conseguí. Todavía está en mi memoria ver el recinto abarrotado de gente. Los últimos 300 metros fueron espectaculares. El público en las gradas se pudo en pie y no paraba de gritar mi nombre. Mariano y yo llegamos juntos a la larga recta de llegada y por un margen escaso de segundos le gané. Entonces las txapelas empezaron a volar».

Amante de la tradición

A pesar del notable descenso de público, Joxe Migel Maiz sigue pensando que la competición tiene interés y resulta entretenida. «Es todo un espectáculo ver correr a estos africanos. A pesar del barro se manejan muy bien. La afición tiene la oportunidad de verlos aún más de cerca. A mí personalmente no me gusta el nuevo circuito. Creo que aleja la competición de la gradas. Yo soy más partidario del trazado de siempre. Sigo acudiendo todos los años a ver el cross. Somos un grupo de cinco amigos. Tenemos la costumbre de ponernos en la última grada, sacamos el 'hamaiketako' y comentamos las carreras. Nos encanta que haya barro, porque lo hace único. Hay crosses que no son auténticos, pero el de Lasarte sí lo es».

Han cambiado mucho las cosas de aquel 1968 cuando por ganar se recibía una lavadora, una escopeta... «En esa época nadie cobraba por ganar una carrera. Recuerdo que Mamo Wolde fue todo un caballero. El año que me ganó (1967) me llevé un reloj de oro. Le correspondía a él, pero ya tenía uno y permitió que me lo dieran a mí. Cuando gané me llevé el trofeo y una lavadora automática. En el Juan Muguerza de Elgoibar quedé cuarto y me dieron una escopeta con la que luego me fui de caza con mi amigo Mariano».

El domingo la organización del cross le tributará un merecido homenaje a Joxe Migel Maiz.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos