ATLETISMO

La era Bolt se apaga en Londres

Único. Usain Bolt no sabe lo que es perder en grandes campeonatos desde 2011, cuando fue descalificado en la final de los 100 metros del Mundial.
Único. Usain Bolt no sabe lo que es perder en grandes campeonatos desde 2011, cuando fue descalificado en la final de los 100 metros del Mundial.

Comienza hoy un Mundial en el que el jamaicano se despide y donde Van Niekerk aspira a coger su testigo

KAREL LÓPEZ LONDRES.

La era Bolt comenzó hace nueve años. Él, Usain, tenía 21. Para el público atlético, ese joven jamaicano que se presentó en los Juegos Olímpicos de Pekín como uno de los favoritos al oro en 100 y 200 era una promesa que meses antes había sido capaz de batir el récord mundial del hectómetro (9.72) y que ya había demostrado su valía como júnior. Para el gran público, en cambio, era uno más. Su nombre, Usain Bolt, no decía nada. Pero en el Estadio Olímpico de Pekín, en el Nido, la historia cambió y rompió el cascarón. Él solito comenzó a cambiar la historia del atletismo para siempre y durante prácticamente una década ha centrado la atención mediática.

Ahora, en el Campeonato del Mundo que desde hoy y hasta el domingo de la semana que viene se disputa en Londres (Teledeporte), donde el jamaicano ya ganó los oros olímpicos de 100, 200 y 4x100 en 2012, Usain Bolt, el hombre más rápido de todos los tiempos y ese capaz de alcanzar una velocidad punta de 44 km/h, se despide.

Y espera hacerlo como el rayo ese al que imita, ganando la final del 100 de mañana a las 22.45 horas en Gipuzkoa -ha renunciado al 200- y el 4x100 del sábado de la semana que viene.

Hoy, con la disputa de las eliminatorias del hectómetro a las 22.20 horas, comienza a apagarse la era Bolt, esa que, como decía, se encendió de golpe y porrazo con su victoria -fue más que un simple triunfo- aplastante, abriendo los brazos y golpeándose el pecho antes incluso de cruzar la línea de meta en la final de los 100 metros de los Juegos de 2008. En Pekín, al igual que el de 100, batió el récord mundial de 200 y de 4x100. Todos esos cronos los reventó un año después en el Mundial de Berlín (100 en 9.58 y 200 en 19.19).

Aunque haya bajado por los pelos de los 10 segundos en el 100 este año (9.95, y solo en una de las tres carreras disputadas), cuesta creer que el triunfo se le vaya a escapar a Bolt. «Confío al 100% en mis posibilidades», destacó a lo largo de la semana. El líder del año es el estadounidense universitario Christian Coleman (9.82). ¿Y si pierde Bolt? «No va a ocurrir, así que no tendremos ese problema». Andre De Grasse anunció ayer que no competirá por lesión.

La estrella jamaicana no sabe lo que es ser derrotado en grandes campeonatos desde que en la final del 100 del Mundial de Daegu 2011 fue descalificado. En Londres busca su decimotercer oro Mundial. Ahora tiene once y tres tripletes.

Y si el atletismo quiere sobrevivir, mediáticamente hablando, en quien habrá que confiar es en el heredero de Bolt, en el sudafricano Wayde Van Niekerk. El jamacaino no es como Peter Pan. Por él sí pasan los años. Llega a Londres con 30 y, como dice, «con dolores prácticamente a diario».

Pero Van Niekerk, ese hombre tímido y poco chulo -quizás demasiado- que en Río 2016 destrozó el récord mundial de los 400 metros (43.03) no siente aún esos dolores musculares y está llamado a coger el testigo del gran Usain. Doblará: correrá el 400 y el 200. Tiene opciones también en la distancia corta. Quizás nunca llegue a hablarse tanto del sudafricano como de Bolt, pero quiere y puede hacer historia. Para que Van Niekerk empiece a acaparar el protagonismo tal vez sea necesario que Bolt le deje paso. De su triunfo olímpico y récord poco se habló porque coincidió con uno de los oros del rayo. Se apaga la era Bolt.

Pocas opciones para España

Acostumbra a decir Ramón Cid, director técnico de la RFEA, que a nivel mundial es difícil conseguir medallas porque hasta el país más pequeño es competitivo. Razón no le falta. La selección, con 55 atletas, llega a Londres con pocas opciones de metal. Ruth Beitia, actual campeona olímpica, no atraviesa su mejor momento; tampoco el vallista Orlando Ortega. Y habrá que ver cómo está el murciano Miguel Ángel López, actual campeón mundial de los 20 km marcha. Ilusiona y mucho Adel Mechaal en 1.500 y el relevo 4x400 masculino -hay tres atletas con mínima-, aunque pensar en medalla resulta utópico. Y no llega mal Eusebio Cáceres para la longitud.

Más allá de la selección, otros nombres propios del Mundial se espera que sean los de Barshim y Lasitskene (altura), Manyonga (longitud), Taylor (triple), Thompson y Schippers (100), Felix (400), Semenya (800), Dibaba, Muir y Hassan (1.500 y 5.000), Harrison (vallas) y Wlodarczyk (martillo).

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