Behobia - San Sebastián

Los ojos de Silvia en la Behobia

Juanjo ayuda a Silvia en un entrenamiento para la carrera del domingo. / USOZ
Juanjo ayuda a Silvia en un entrenamiento para la carrera del domingo. / USOZ

La atleta invidente donostiarra será guiada por un errenteriarra en la carrera. 23 personas con discapacidad visual y sus acompañantes toman parte en la prueba del domingo

M. J. SILVANO SAN SEBASTIÁN.

«Mi grado de dependencia es casi total». Esta es la historia de Silvia Alba. Vecina del barrio donostiarra de Bidebieta, donde lleva 13 de sus 40 años. «Pude trabajar hasta el año pasado. De nacimiento padezco problemas de visión. Hasta los 30 años, el diagnóstico que tenía era miopía y lo que se define por Nistagmo patológico, que es un movimiento incontrolable de los ojos. A partir de ese momento empecé a tener dificultades en la retina que me provocaron una rápida pérdida de visión. El último año tuve que pedir la baja porque de un ojo he perdido un 98% de visión y del otro, el 99%. De esta manera no podía desempeñar mis funciones cotidianas como trabajadora social en la ONCE».

Pero Silvia, nacida en Bilbao, no se rinde. Y sus problemas de visión no han conseguido apartarle de su gran pasión: correr. No ha sido fácil. Ha tenido que presentar batalla a las dificultades, pero el domingo estará en la salida de la Behobia-San Sebastián, como otros 23 invidentes. Silvia, que era una runner habitual, se vio obligada a parar su actividad deportiva debido a su incapacitante enfermedad. «Mi nivel de dependencia es mucho mayor en la actualidad», explica.

Apareció Juanjo

Psicológicamente fue un duro varapalo para la bilbaína-donostiarra. «La recomendación que me hacían tanto el psiquiatra como el psicólogo era que no dejara el deporte». Eso le dio alas, pero en una situación tan complicada hace falta un punto de apoyo. Y entonces, en la vida de Silvia apareció el errenteriarra Juanjo Gibaja, profesor titular en la Universidad de Deusto, que será su guía en la carrera del domingo.

«Todo comienza de forma muy sencilla. Entro en este proyecto de la Fundación solidaria EDP de la mano de mi buen amigo Juan Carlos Arregi, alma mater de las liebres de la Behobia. Soy del grupo Triku y solemos participar en pruebas populares. En marzo, en la carrera de Primavera, vi a Juancar haciendo de guía de Javier Domínguez e inmediatamente me dije 'eso mismo quiero hacer yo'».

Silvia y Juanjo se conocieron en abril. «Quedamos el primer día en la puerta de Hegalak, ya que no sabíamos quién era cada cual. Salimos a rodar cinco kilómetros. Los primeros entrenamientos no fueron fáciles. Algunos accidentes leves ya tuvimos, como toparnos con una farola. Una persona que venía hacia nosotros cambió inesperadamente el sentido de su trayectoria y por no irnos contra ella, nos dimos con la farola. Es una pequeña anécdota».

Un «bálsamo», para el guía

Juanjo se muestra muy agradecido por los beneficios que le aporta correr. Hasta los 40 años, reconoce que no hacía prácticamente ninguna actividad deportiva. «Para mí, correr ha sido un bálsamo en mi vida. Mi salvación. Padezco de trastorno compulsivo-depresivo motivado por el estrés laboral. Iba desesperado, llorando al médico. La ansiedad y el nerviosismo se apoderaron de mí. La recomendación del psiquiatra fue bien clara: o te atiborras a pastillas o te pones a hacer deporte».

Además de aportarle salud mental y física, Juanjo ve en el deporte la posibilidad de poder ayudar a los demás. «Es bueno, porque te permite extender sus bondades al plano solidario». Juanjo percibe su misión de guía en dos dimensiones. «La primera de ellas, que Silvia vaya lo más segura posible y, una vez que cubra ese objetivo, pasaremos a disfrutar de la experiencia. Trato de poner mis ojos en esa persona, describiendo el recorrido, indicándole si hay desniveles, etc. Hay que buscar el término medio para que no se sienta muy abrumada por tanta información».

«Lucharemos por el 1h50»

Silvia y Juanjo tomarán la salida a las 10.42 horas en el cajón nueve, destinado a los dorsales azules. «Hemos quedado en el bar Dalton de Behobia, tomaremos un café y cumpliremos los rituales de todas las carreras. Tal y como solemos hacer en los entrenos, al principio iremos unidos con la cuerda y después nos pondremos uno al lado del otro para luchar juntos por esa 1h50».

«Quiero agradecer a la plataforma EDP y a su iniciativa 'comparte tu energía' que me haya conectado con Juanjo», destaca Silvia. Esta idea también ha posibilitado que otros como ellos puedan correr la Behobia. Es el caso del gasteiztarra Rafa Ledesma que irá acompañado de sus dos hijos guías o el presidente de la ONCE de Euskadi, Javier Domínguez, que contará con el donostiarra de 56 años Juan Carlos Arregi, todo un apasionado del atletismo.

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