Diario Vasco
Iraitz Arrospide, en el momento de cruzar la línea de meta de la Behobia y abrazado a otro atleta en el Boulevard.
Iraitz Arrospide, en el momento de cruzar la línea de meta de la Behobia y abrazado a otro atleta en el Boulevard. / MICHELENA Y LÓPEZ

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Una Behobia de ida y vuelta

  • Iraitz Arrospide, tercer mejor vasco con un crono de 1h04:29, llegó el viernes desde Sheffield, donde reside, para debutar con la Real

La de Iraitz Arrospide, tercer mejor vasco en el Boulevard tras Eneko Agirrezabal y Ander Sagarzazu, fue una Behobia-San Sebastián de ida y vuelta, aunque con una dulce escala; una Behobia de emociones, de retos cumplidos. El fondista guipuzcoano, «emocionadísimo» tras ver el crono (1h04:29) con el que finalizó decimotercero, llegó el viernes a la tarde en avión a Bilbao procedente de Manchester y el mismo domingo, horas después de 'volar' sobre tierra y de lograr «lo que ni en sueños imaginaba», volvió a volar -en este caso de forma literal- para regresar a Manchester y desde allí coger un avión hasta Bangkok (Tailandia), donde disfrutará de unas vacaciones junto a Leire, su mujer.

Este guipuzcoano de 28 años vivió en Villabona hasta los 17 -se mudó después a Tolosa- y desde finales de 2012 reside en Sheffield (Reino Unido), ciudad a la que llegó gracias a una beca Erasmus para realizar el proyecto de fin de carrera de Ingeniería Industrial. Continúa con un doctorado. Para él había dos colores que hacían la Behobia del domingo más singular aún.

Se estrenaba de txuriurdin. Debutó con la camiseta de la Real Sociedad. «Ser parte de la Real es muy grande. Fui como un niño con zapatos nuevos. Además del apoyo del público, que te lleva en volandas, escuchar gritos de 'aúpa Real' era un orgullo para mí», señalaba feliz por portar el escudo del equipo al que tantas veces ha animado en Anoeta.

El que hace en Sheffield no es su único doctorado. Arrospide se doctoró en la Behobia. «¿He llegado el tercer guipuzcoano?», preguntaba segundos después de cruzar la línea de meta con una recuperación asombrosa. «Recupero rapidísimo. No sé el tiempo exacto, pero si es lo que he visto en el crono es increíble. Estoy contentísimo».

«Haber corrido la Behobia supone la vuelta a mis orígenes atléticos. Es mi carrera favorita. Empecé a correr en 2008 para preparar la Behobia. Participé varios años y llegué a hacer 1h11:29 en 2011», relata. Era la última hasta la del domingo. «Dejé de correr al llegar a Inglaterra».

Alma de maratoniano

Además de su gran crono del domingo, Arrospide cuenta con otra gran marca, realizada en este caso sobre el asfalto de Londres. El 24 de abril de este mismo año registró un fantástico tiempo de 2h24:52 en su debut en la distancia de Filípides tras situarse en la salida justo por detrás de Bekele y Kipchoge. «Mis mejores resultados (1h08 en media maratón y 31:21 en 10 kilómetros) han venido después de que en noviembre del año pasado decidiera tomármelo en serio y preparar una maratón. En abril debuté en Londres y creo que puedo hacerlo incluso mejor», explica. Con ese primer crono maratoniano, hubiera finalizado la temporada 24º del ránking español, segundo vasco y mejor guipuzcoano.

Carecer de licencia estatal le privó de ello. «Me recomendaron que me federara con un club ya que ninguno de mis resultados figuraba en los registros de las federaciones». Eso fue lo que le llevó a interesarse por ser atleta de la Real. Lo que él no sabía era que el club blanquiazul ya le tenía en el punto de mira.

«Solo he corrido una vez en pista. Un 3.000 (8:43). Pienso que no estaba preparado para una carrera tan corta a esa velocidad. Aunque mi verdadero reto sea la maratón, en el futuro me gustaría hacer 3.000, 5.000 o 10.000», destaca. Arrospide, un descubrimiento.

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