Diario Vasco
Emma y Juanvi se dieron el 'sí, quiero' vestidos de runners. Arriba, la pedida de matrimonio del pasado año y la prueba de ayer.
Emma y Juanvi se dieron el 'sí, quiero' vestidos de runners. Arriba, la pedida de matrimonio del pasado año y la prueba de ayer. / SARA UTRERA

Lo que la Behobia ha unido...

  • Juanvi y Emma comenzaron su relación en la carrera de 2014 y ayer, tras la prueba, se casaron en la ermita de San Telmo de Zumaia

Esto es una historia de correr no para huir, sino para encontrarse. Un cuento con final feliz, con episodios dignos de cualquier guion de película y que acaba con un 'sí quiero'... en zapatillas. Me explico. Cuando Juanvi y Emma, madrileños ambos, empezaron a correr en un grupo por el Retiro seguro que no se imaginaban que iban a encontrar en ese grupo a su media naranja. Ni que la Behobia-San Sebastián y Zumaia iban a ser los escenarios donde ese amor emergiese y se hiciera fuerte. Pero así fue. Y ayer fue el gran día.

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«Nuestra historia no tendría razón de ser sin la Behobia», define Juanvi, madrileño, de 33 años. Emma, madrileña, 40 años, confirma su versión. Él, comenzó a correr en enero de 2014 y desde entonces cuenta su historia y sus retos en su blog running4live.com. A los pocos meses de iniciar esos entrenos, uno de sus amigos, de Zumaia para más señas, le propuso correr la Behobia-San Sebastián y vivir una experiencia «inolvidable». Acordaron que acudirían tres amigos a la prueba, pero entre entrenamiento y entrenamiento conoció a Emma y la trató de convencer para que también les acompañase. «Ella no iba a venir, pero la 'engañé' en las últimas semanas para que comprase un dorsal de otro competidor que se había lesionado», recuerda Juanvi.

Y acabaron instalándose en Zumaia y acudiendo a la prueba, la que sería la primera competición que cubrían juntos. Y como si el destino no buscase otra cosa que unirles para el resto de sus carreras, la providencia hizo que su anfitrión en Zumaia se sintiera indispuesto después de comer con ellos en una sidería. Y que el día siguiente fuese la festividad de la Almudena en Madrid «y que los paseos por el malecón de Zarautz fueran tan bonitos y la ermita de San Telmo, ideal».

En definitiva, que el amor caló como la lluvia de ayer a los más de 20.000 corredores de la prueba. Así, lo que la capital de España no consiguió -«y eso que vivíamos a 20 metros y ni nos conocíamos»-, lo consiguió la carrera popular por excelencia.

Cada uno con su anillo

Meses después de la prueba se fueron a vivir juntos y el año pasado, como no, volvieron a inscribirse para correr la Behobia. Y, ¿a que adivinan qué sucedió? Claro. Juanvi diseñó un plan para pedir matrimonio a Emma nada más alcanzar la meta en el Boulevard donostiarra. «Llevé en toda la prueba el anillo atado en el cordón del pantalón», rememora. Y en cuanto hincó la rodilla para colocárselo a Emma en el dedo, ella le sorprendió con la misma moneda. Se sacó el anillo que guardaba y se lo colocó a él.

Entonces pensaron, ya comprometidos, que para cerrar esa historia de película lo mejor sería volver en 2016, correr y casarse en la ermita de San Telmo. Sí, la misma en la que se filmó la no-boda de 'Ocho Apellidos Vascos', pero en esta ocasión con cierre redondo.

Movieron a sus familias con más de un centenar de invitados hasta Gipuzkoa y ayer, tras correr la prueba, sellaron su amor 'runner' con un sí quiero en Zumaia. Lo que la Behobia ha unido...

Los otros ganadores

El catalán Carles Castillejo y la canaria Aroa Merino se llevaron la txapela a sus tierras. Se lo merecían. Se impusieron con total autoridad, pero lo cierto es que no fueron los únicos ganadores de la Behobia. Todos y cada uno de los cerca de 25.000 corredores que ayer partieron de Behobia y cruzaron la meta del Boulevard donostiarra se pueden sentir ganadores. Es la magia de la Behobia-San Sebastián: todos -o prácticamente todos- se sienten satisfechos con solo cruzar la meta.

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Los mejores momentos de la Behobia

Así se veía ayer. Masas y masas de corredores llegaban sin cesar y en su rostro se podía ver la alegría por hacerlo. Algunos saltaban; otros, devolvían al numeroso público los aplausos; algunos incluso gritaban... En definitiva, lo importante era que, llevaran la camiseta que llevaran, fuera la décima o primera vez que participaban, vinieran desde Cataluña o desde Francia... habían cumplido el reto. Porque a fin de cuentas, correr la Behobia es eso, un reto para el que hay que entrenarse durante meses. Prácticamente todos lo hacen con el objetivo de llegar en la cabeza.

Tampoco faltaron las risas

Al llegar a meta, muchos sonreían, se felicitaban, se abrazaban... Algunos, incluso, en un acto un tanto peligroso, cogían en brazos a sus bebés. Lo importante era que ya estaban en meta. Y muchos familiares y amigos les esperaban.

Allí, el que se lo pasó en grande fue Raúl Gómez, el presentador del popular programa televisivo 'Maratón Man' de #0. Vestido con una llamativa camiseta amarilla con caras dibujadas, Raúl aprovechó para correr y grabar algunas imágenes para su programa. Tampoco dudó en saludar y bromear con todos aquellos que le reconocían.

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