1967: cuando el atletismo guipuzcoano alcanzó la gloria

El 15 de octubre de hace 50 años la Real Sociedad ganó el Campeonato de España de clubes en categoría masculina después de que el AtléticoSS hubiese logrado el femenino

El equipo de la Real Sociedad que ganó la liga de clubes en 1967 en Valladolid posa al completo con la copa de campeones. /
El equipo de la Real Sociedad que ganó la liga de clubes en 1967 en Valladolid posa al completo con la copa de campeones.
KAREL LÓPEZSan Sebastián

«50 años. ¡Qué rápido pasa el tiempo!». Aunque por muy veloz que sea, ni el tiempo es capaz de alcanzar la velocidad a la que tuvieron que correr los relevistas que en el 4x400 de la final de liga disputada en Valladolid el 15 de octubre de 1967 dieron el título a la sección atlética de la Real Sociedad tras una competición apretadísima.

Este domingo se cumple medio siglo desde que el conjunto txuri-urdin ganó el único Campeonato de España de clubes que tiene en sus vitrinas, un triunfo del que todavía se sienten orgullosos en la sección y que llegó en la décima edición de una Liga de clubes que hasta entonces solamente habían ganado el FC Barcelona, el Real Madrid y el EM VIII Región.

Los cuatro miembros del relevo largo, felices tras su triunfo.
Los cuatro miembros del relevo largo, felices tras su triunfo.

Fue la mejor temporada para el atletismo guipuzcoano a nivel de equipos. Aquel año, además del triunfo de la Real Sociedad en categoría masculina, el Atlético San Sebastián se había hecho antes del verano con el título en la femenina. En este caso no era novedad, pues el conjunto donostiarra ya se había alzado con el triunfo el año anterior. Era el gran dominador de la época, pues había ganado las dos ediciones del Campeonato de España de clubes en categoría femenina, cuya primera edición se disputó en 1966. El del Atlético era el segundo de los siete títulos con los que cuenta en categoría femenina. El mismo día que la Real ganó su primera y única liga, además, el equipo masculino del Atlético San Sebastián, con la notable baja de ‘Pipe’ Areta –disputaba un preolímpico–, logró el ascenso a la máximo categoría del atletismo español. Un gran año para los guipuzcoanos.

Altuna, el estratega

Mucho ha llovido desde entonces. El equipo de atletismo de la Real Sociedad sigue vivo. De hecho, este mismo año ha logrado subir al podio por primera vez en lo que va de siglo. «Eran otros tiempos», cuenta José Ramón Vega, uno de los miembros de aquel cuarteto que dio la victoria in extremis a la Real junto a Aizpurua, Renedo y Llaguna. «La UD Salamanca tenía atletas de muchísimo nivel; el velocista José Luis Sánchez Paraíso era uno de sus hombres. Tenía varios atletas que competían con el equipo nacional», explica.

Era tan superior el equipo salmantino que estuvo incluso 22 puntos por delante de los guipuzcoanos, llegando por delante al relevo largo. Pero todo cambió en la prueba final…

¿Cuál fue la clave del triunfo realista si los salmantinos tenían mejor equipo? «Teníamos un conjunto muy equilibrado. A dos atletas de cada equipo por prueba era difícil tener garantías. Nosotros las teníamos. Nuestro segundo hombre era bueno, y no fallábamos en disciplinas complicadas como el martillo o la pértiga. Ellos tenían las figuras y nosotros el equilibrio», sigue Vega. Pero hubo una cabeza pensante que ejecutó otra de sus obras maestras. «Ignacio Altuna fue importantísimo en esa victoria tan ajustada. Él fue el estratega».

Los tres hombres que han contado lo que vivieron aquel 15 de octubre de 1967 y que han sido vitales en la elaboración de este reportaje (Vega, Pedro Ozcariz y Patxi Ripalda) no dudan en señalar a Altuna, un hombre importantísimo en la historia de la sección del club blanquiazul, como gran artífice de la consecución de aquella Liga. «Hacía de todo para el club. Era más que un entrenador», comenta Pedro Ozcariz, el hombre que hace dos semanas fue homenajeado por la Real recibiendo de manos de Jokin Aperribay la Insignia de Oro y Brillantes por la dedicación de más de medio siglo al club.

«La UD Salamanca tenía a Álvaro González en el equipo, un atleta buenísimo que llegó a tener incluso récords de España. Por aquel entonces, en las ligas cada atleta podía participar en dos pruebas y en uno de los relevos. Altuna tenía bien estudiado el horario. Le dijo a Fernando Aguilar –el Galgo de Aretxabaleta–, que era nuestro mejor hombre, que saliera en su primera carrera tirando fuerte. A González, especialista en 400, estaba claro que le iba a tocar correr el 4x400. Era un hombre especialista en esta distancia. González trató de alcanzar a toda costa a Aguilar. Cayó en la trampa y llegó desfondado al relevo», relata Vega, quien además del relevo largo aquel día corrió el 800. «Teníamos peor 4x400. Pero gracias a la estrategia pensada por Altuna y a la ejecución de Aguilar fuimos capaces de llegar más frescos al final. En una competición tan apretada nos vino de maravilla... Ganamos y ¡sin hacer trampas!».

«Chándales de contrabando»

«Ahora veo las fotos de aquella competición y recuerdo cómo conseguíamos esos chándales…», cuenta Ozcariz. «¿Se puede contar, Pedro?», le preguntamos. Y riéndose relata que «cruzaba la frontera, llegaba hasta Hendaya y allí compraba chándales preciosos de ‘Le Coq Sportif’. Eran azules, muy bonitos. Los tenía que pasar en mi 600 poco a poco hasta Donostia. Los guardaba en la bodega del bar Dana Ona, que era de mi familia». Vega añade que «las camisetas, que tenían el escudo bordado de la Real y dos bandas azules, creo que nos las hacían en Andoain».

Ozcariz, por aquel entonces, combinaba su faceta de atleta con la de delegado del club. «En Valladolid no corrí, aunque fui a echar una mano. Sí que participé en Oviedo semanas antes en el encuentro de liga que nos dio la clasificación para la final».

«De aquella competición recuerdo que viajé con mi novia. De hecho, es una de las chicas que aparece en la foto. Yo era un chavalín. Corrí los 400 metros vallas. No me acuerdo, pero pienso que si no gané, quedé segundo. Corría esa prueba en 55.5 y en ceniza. Era una buena marca», relata Ripalda. Pues sí, el vallista ganó, como también hicieron por parte de la Real Sociedad Aguilar, Yugueros, Solabarrieta, Bartolomé y, claro, el 4x400.

«Era complicado ganar una liga, aunque competir como lo hacen ahora y solo quedar tras el Playas de Castellón o el Barça, con mucho más presupuesto, también tiene muchísimo mérito. Lo mejor que le ha pasado a la Real es que ha sido capaz de estar en la élite casi siempre», sigue Ripalda.

¿Dónde estará la copa?

Fue el éxito de un equipo que se dejó la piel en Valladolid. «La copa, que era como una ensaladera, la recibió Alejo Hernández, nuestro capitán. Por cierto, no sé qué habrá sido de ese trofeo... También recuerdo que en nuestro equipo estaba Irazusta, quien más tarde llegó a ser un segalari de mucho nivel. Hacía pruebas de fondo», explica Vega.

Aquel triunfo de equipo, el primero y único de la Real, les llevó a Atotxa. «Creo que fue en un partido ante el Zaragoza. Salimos todos al centro del campo para que nos aplaudieran. Fue muy bonito», recuerda Ripalda.

Aquel triunfo hizo justicia con un equipo sin el cual sería un poco más complicado entender la historia del atletismo español.

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