Diario Vasco
En lo más alto. Janire Agirre, en la cima de Irumugarrieta de Peñas de Aia.
En lo más alto. Janire Agirre, en la cima de Irumugarrieta de Peñas de Aia. / K.L.

LA PRÓRROGA

Montaña arriba sin pausa... y con prisa

  • Janire Agirre, exatleta de 400m que llegó a vestir la camiseta de la selección vasca, disfruta ahora con la «libertad y tranquilidad» que le dan las cimas

Correr, cubrir los 400 metros que supone dar una vuelta completa a una pista de atletismo, era algo que no se le daba nada mal a Janire Agirre, quien llegó a parar el crono en 57.85 segundos, a colgarse un sinfín de medallas en esta compleja y exigente distancia -cuatro, una de ellas de oro, en Campeonatos de España de categorías inferiores- y a vestir la camiseta de la selección vasca absoluta. Y esto último, a pesar de no tener ni 18 años. Ahora, sin embargo, a punto de cumplir los 20, esta joven ataundarra que estudia Enfermería ya no da vueltas a la pista, aunque sigue corriendo. Pero ahora montaña arriba sin pausa... y con mucha prisa.

Sin duda, los últimos metros de una carrera de 400m son lo más parecido a ascender un monte que se puede encontrar. El ácido láctico hace de las suyas y cuesta ver -y alcanzar- el final una vez se afronta la última recta. Pero Agirre, pupila de Jon Etxeberria, primero, y de Valentín Rocandio después, en su época como atleta del Txindoki, decidió que quería subir otro tipo de montañas; éstas, reales.

DV le acompañó hace unos días a la que fue su primera ascensión a uno de los picos de Peñas de Aia. Aunque, eso sí, haciéndole bajar un poco el ritmo a esta incansable 'escaladora-korrikalari' que «llevaba tiempo queriendo subir a Peñas». Apenas se atisbaba la silueta de la joven, en constante zigzag montaña arriba a velocidad de crucero -o avión, mejor dicho-, que se perdía en la niebla que no permitía ver apenas a diez metros de distancia. Alcanzó la cima. Ya arriba, y tras disfrutar del camino, Agirre explicó que «en el monte me siento libre y tranquila. Correr por entornos naturales me llena. No es, para nada, monótono».

«El 3 de mayo de 2015 falleció una amiga a la que estaba muy unida. Aprendí que la vida hay que vivirla y disfrutar de ella, porque es única». Fue entonces cuando dejó de lado el atletismo en pista y ahora correr montaña arriba forma parte de su día a día. «Ser atleta -de pista- implica no poder hacer muchas actividades relacionadas con la montaña. Y la naturaleza y el monte siempre han formado parte de mí, ya que no hay prácticamente nada más donde vivo», explica la ataundarra, cuya primera carrera en montaña fue en septiembre de 2015. De hecho, se podría decir incluso que la montaña es parte de su sangre. Su tío es el alpinista Joxe Ramón Agirre 'Marron', quien acumula seis ascensiones a cimas de más de 8.000 metros. «Él siempre me ha dado un poco de envidia», cuenta.

«Nada es imposible»

Hace un mes, Agirre participó en la 'Axari Trail', prueba que también suponía la Copa de Euskal Herria. Solo Irati Zubizarreta pudo con ella en categoría júnior. «Para mí es un comienzo impresionante», destaca. Durante el último año ha participado en un sinfín de pruebas.

Para Agirre no hay imposibles. «Pienso que nada lo es». Una pizca de suerte hizo que encontrara un nuevo reto. «A través de las redes sociales me encontré por casualidad con un concurso organizado por la marca Dynafit para poder vivir una aventura relacionada con la montaña», relata.

Gracias a Mountopia -así se llama el concurso; de utopía en la montaña-, «las diez personas que el 8 de enero tengan más 'me gusta' en las fotos que diariamente hay que subir relacionadas con la montaña, competirán por poder cumplir su sueño con los gastos pagados». El de Agirre (se le puede votar en https://www.mountopia.com/timelines/janire-agirre) es subir al Aconcagua, la cima más elevada de América.

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