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Los fallos que en el derbi se hacen enormes

Oyarzabal trata de rematar un balón ante la oposición de Laporte.
Oyarzabal trata de rematar un balón ante la oposición de Laporte. / LUSA
  • Dos goles regalados y la hucha final de Willian José dejaron a la Real sin opción

Pasó el derbi, un nuevo derbi que no dejó precisamente el mejor recuerdo para los realistas. Aún seguimos con la cantinela de si no hubieran hecho esto o aquello, con lo bien que nos fue el gol de Zurutuza, pero lo pronto que el equipo de Eusebio cedió terreno, al final no se sabe si por empuje del rival o porque entonamos el virgencita, virgencita que me quede como estoy. La Real aguantó gracias a Rulli el 0-1 hasta el descanso y no estaba mal llegar así a la mitad del camino, pero aún quedaba peregrinación y no había quien no supiera que seguir encerrado cerca de nuestro área iba a ser un suicidio. También me imagino que se lo comentó el entrenador a los jugadores, que al salir al segundo tiempo hablaban de tocar el balón y jugar con personalidad. Pero una cosa es tocar y otra tocar mal. Porque por ahí vino el desgraciado resultado. Después de que Muniain empatara con una rosca que tuvo mérito, aunque nadie salió a molestar su medido disparo, lo siguiente fue como para correr un tupido velo. Ese tuya mía en la zona roja no podía tener peores consecuencias. Rulli y Navas no se entendieron y ahí apareció el más listo de la clase, donostiarra para más señas, para poner por delante a su equipo y dejar a los realistas muy tocados.

Siguió fuera del partido la Real, volvió a fallar y ya con el tercero debió pensar que de perdidos al río y se lanzó a intentar una derrota que ya estaba más que decidida. Aún llegó el buen gol de Iñigo Martínez, en error de marcaje también de la zaga rojiblanca, pero en los diez últimos minutos se jugó poco, aunque lo suficiente como para que el magnífico centro de Concha que le caía como llovido del cielo a Willian José hubiera podido ser el gol del empate, que menos da una piedra.

Pero la hucha del brasileño no hizo más que corroborar que fue el día más tonto no sólo de los defensas sino también de quienes juegan en ataque, inéditos durante buena parte del partido. Así que se rompe la buena estadística que favorecía a la Real en los derbis, después de ocho sin perder y habrá que esperar al choque de vuelta para desquitarse, eso si, sin olvidar que hay otros partidos, como el del sábado ante el Alavés, que hay que sacar adelante si o si, salvo que vuelvan los problemas y los malos rollos.

Bera Bera volvió a ganar , ahora al Rincón de Málaga, mientras el Bidasoa se ha abonado al empate, pero a veces un empate vale como un triunfo porque quitarle un punto al Anaitasuna es buena cosa, aunque sólo sea uno.

Mientras tanto, el GBC sudó algo más de lo previsto para imponerse al Barça B, con un final un poco alocado y tercera victoria consecutiva, que como dice Fisac, lo que importa es ganar en los días que no lo haces tan bien, porque cuando juegas redondo lo más normal es que te impongas sin problemas.

Buen triunfo de nuevo del Txuri Urdiñ de hockey hielo, 6-2 al Majadahonda que entrena el donostiarra Karlos Gordovil, al que seguro que le causó una sensación especial volver a la pista en la que logró tantos éxitos con el Txuri.. Y varapalo para nuestros equipos de rugby. El Hernani sigue sin ganar y le dobló la Santboiana (17-34), mientras el Ampo Ordizia sufrió un 55-18 en Valladolid. Los atletas corrieron sin parar en la prueba de los 15 kilómetros de Donostia y en la marcha contra el cáncer. El pamplonés Antonio Etxeberria se impuso en Anoeta, con la turolense afincada en Errenteria Elena Silvestre por delante de la incombustible Claudia Behobide ganadora entre las mujeres.

Lejos de casa, Marc Márquez gana su tercer mundial de Moto GP, Murray el Máster 1000 de Shanghai, esta vez al castellonense Roberto bautista, que ganó en semifinales a Djokovic y se plantó en la final como si tal cosa.

Y Peter Sagan se hizo con el mundial de ciclismo en ruta, que se disputó en Qatar, un escenario que quizás habrá llenado las arcas de la UCI, pero que no tuvo el más mínimo ambiente. Mala carrera de los españoles, muy lejos de los primeros puestos. Minguez no ha querido poner paños calientes, porque no hay excusas posibles. Uno de sus peores mundiales.

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