El Zinemaldia creará un archivo «vivo y abierto al público» que culminará en 2022

Presentación del proyecto. /Lobo Altuna
Presentación del proyecto. / Lobo Altuna

Será el «proyecto estrella» del 70 aniversario yse completará con una gran exposición en Tabalakera

RICARDO ALDARONDO

Un proyecto para «investigar, catalogar y hacer público» el archivo de los materiales que el Festival de Cine de San Sebastián ha ido conservando a lo largo de las 65 ediciones celebradas hasta ahora será gestionado por la Escuela de Cine Elías Querejeta para «generar un archivo vivo del Festival, cuya primera fase culminará en su 70 edición, en 2022», manifestaba ayer José Luis Rebordinos, director del Zinemaldia, en la presentación de este nuevo proyecto que aúna a diferentes agentes del audiovisual que tienen su sede en Tabakalera.

«Es un archivo lleno de sorpresas por desvelar. La propuesta de investigación y comisariado, que es muy ambiciosa, configurará el proyecto estrella del 70 aniversario», añadió Rebordinos sobre este archivo cuya digitalización se pondrá a disposición de los ciudadanos 'online' y que culminará con una gran exposición en 2022. Además, a partir del próximo año comenzarán una serie de actividades para «promover trabajos de investigación innovadores» y de cara a la ciudadanía, alrededor de los materiales que ha venido conservando el Festival todo este tiempo.

El Festival entrega así la gestión y desarrollo del archivo a la Zine Eskola Elías Querejeta, con un grupo de trabajo que está compuesto por el coordinador del área de investigación de la EQZE, Pablo La Parra, y su director Carlos Muguiro, más los propios alumnos de las especialidades de Archivo y Comisariado, representantes de la Biblioteca de Creación Ubik de Tabakalera y Filmoteca Vasca y el equipo del Festival. Ubik, la biblioteca de creación de Tabakalera, acogerá el espacio de trabajo de los investigadores y el archivo del Festival tendrá su ubicación física en la Filmoteca Vasca.

En Ubik de Tabakalera se catalogarán los materiales, y este espacio «permitirá que los investigadores realicen su trabajo de manera abierta y pública, en consonancia con la filosofía tanto de Ubik como del propio proyecto. Esto facilitará además que los investigadores puedan contar con el asesoramiento de los técnicos y documentalistas de Ubik y que se programen actividades públicas en relación con un proyecto que estoy segura que nos deparará muchas sorpresas», añadió la directora general de Tabakalera, Edurne Ormazabal. «Y si las cosas van bien esperamos finalizar el año del 70 aniversario con una exposición muy especial, que recuperará las imágenes documentales de toda la historia del Festival. Estamos en los inicios del proyecto y hay muchas cosas por hacer y por acordar. Este proyecto es una demostración más de la capacidad de Tabakalera como motor generador de iniciativas culturales que impulsamos desde la diversidad y la complementariedad de los distintos agentes que conformamos el proyecto de Tabalakera».

Por su parte la Filmoteca Vasca será la depositaria final de los materiales del archivo. «La misión de la Filmoteca Vasca siempre ha sido la conservación e investigación del patrimonio cinematográfico», señaló el director de la institución, «y esto es, además de nuestra obligación, uno de los retos con proyección internacional más bellos y estimulantes de los próximos años», destacó Joxean Fernández.

Un objeto de estudio

El director de la Zine Eskola Carlos Muguiro considera que «el archivo del Zinemaldia es un tesoro extraordinario desde el punto de vista cinematográfico, pero también social, político y cultural en toda su extensión. Lo que quiere hacer Zine Eskola es convertir al Zinemaldia, y a su archivo, en un objeto de estudio en sí mismo. Porque un archivo tiene que ser algo vivo, y el Zinemaldia se sustenta también en su propia memoria. Este proyecto quiere gestionar, clasificar y hacer visible todo ese material a cualquier espectador, pero también a futuros investigadores».

'Zinemaldi 70. Todas las historias posibles' ejemplifica la filosofía que empuja un centro como Zine Eskola, «donde no solo se imparte conocimiento y se transmite un saber, sino que también es un lugar donde se cuestiona, se hacen preguntas y se valora la investigación de lo que no se sabe pero hay que empeñarse en conocer.

Los impulsores del proyecto también señalaron que la participación de la ciudadanía también tendrá otras vías de expresión: «En el futuro habrá que abrir esa investigación a los archivos personales que cada uno tenemos en nuestra casa, unos testimonios tendrán más peso que otros pero las aportaciones anónimas también son importantes».

Para un investigador, un archivo de un festival de cine es «un objeto de estudio fascinante porque es un evento que se celebra en un mismo lugar con una periodicidad determinada y cuya celebración se perpetúa a lo largo del tiempo», señaló el coordinador del proyecto, Pablo La Parra. «Y su archivo acaba conformando la forma de una cata geológica. Con un solo corte podemos ver una serie de capas, de estratos, que se han ido acumulando a lo largo de los años, y podemos aprender no solo la historia de la sociedad de un lugar, sino de la propia historia del cine. Creo que está fuera de toda duda que lo que tenemos entre manos es un verdadero tesoro, un rastro de documentos e imágenes que el festival ha ido dejando año a año tras de sí. Si no tuviéramos este archivo no podríamos contar una historia, pero el hecho de tener un archivo no garantiza que podamos contar una historia, con un archivo que resuene con las inquietudes del presente. Y esto solo va a ser posible cuando a estos materiales les lancemos miradas, preguntas y manos», añadió La Parra. La pluralidad de esas historias que va a generar el archivo es también un fundamento del proyecto, como indica su título. «Vamos a ser capaces de reconstruir muchas historias en toda su complejidad y en toda su pluralidad.

La Zine Eskola pondrá en práctica los métodos de trabajo que la impulsan, en «proyectos que no son especulativos, sino que van a tener una concreción», destacó La Parra. «Los estudiantes se van a manchar las manos, por decirlo de una manera gráfica, en proyectos con una implicación real. Y este es un buen ejemplo».

También se pretende «abrir este trabajo de investigación a un diálogo y un aprendizaje mutuo con instituciones académicas y de archivo internacionales, como el del Festival de Cannes en la Cinémathèque Française, y ver qué podemos aprender de experiencias muy innovadoras de archivos cinematográficos como el Arsenal Berlín, al Eye Institute de Amsterdam».

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