SEÑOR, ¿VIO A IBRAHIMOVIC?

BEGOÑA DEL TESO

Hacia el final de esta abrupta, entrecortada y acaso imperfecta película, un chaval que juega con un balón en una esquina nevada de Persia pregunta al retornado de la Europa del Norte si vio, si conoció, si pudo hablar con Zlatan Ibrahimovic, el feroz delantero del Manchester Unitedd que brilló en el Malmö FC sueco.

El retornado no le contesta. Ni le mira siquiera. Tendría que explicarle muchas cosas. Lo muy lejos que en los 24 meses que se buscó la vida en Dinamarca estuvo de ni siquiera imaginarse a Zatlan. Y que su historia va a ser y fue otra lo intuimos desde el arranque de esta película, arranque sutil y salvaje a la vez que de alguna manera nos recuerda extrañamente a otra escena plena de hermosa tristeza vista en la gran 'Ida' de Pawlikowski.

Estrenada mundialmente a primeras horas de la tarde en el Principal inaugurando la competición de ND, 'The Charmer' es un cuento muy oscuro y dramático que no tiene la menor intención de que sus espectadores permanezcan relajadamente instalados en la zona de confort que significaría suponer que estamos, una vez más, ante la típica reflexión sobre un emigrado y su lucha por hallar un lugar en Europa.

Esmail, ciertamente, sueña con eso pero su manera de lucha es distinta a la que suelee ser habitual en las opciones más buenistas de contar lo mismo o parecido. Hay tensión sexual en este filme. Hay muerte. Hay una cámara discreta, hábil y por momentos elegante. El director y su coguionista tienen claro que no van a perder la oportunidad de mirar de frente a la sociedad danesa, tan rubia, acomodada y a veces tan 'puesta' de alcohol y pastillas. Tampoco se libran de sus miradas los rancios patriarcas iraníes emigrados hace décadas, triunfantes pero convertidos en patricios de un mundo que ya otros desean derribar. Por momentos las maneras de este filme recuerdan las de Joachim Trier en 'Oslo, 31 de agosto'. Otras te aturden en una melopea farsi de leyendas que sofocan y hastian a una muchacha que se sueña libre. Acaso durante un tiempo el guion se equivoque de dirección pero siempre retorna a donde quiere llevarnos.

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