«Si quieres que alguien te parezca sospechoso es bastante fácil lograrlo»

Bogdan Dumitrache, Iulia Lumanare y Constantin Popescu, con la niña Adela Marghidan y parte del equipo de la película. / J.M..LÓPEZ

El rumano Constantin Popescu relata en la desasosegante 'Pororoca' los devastadores efectos de una desaparición

ALBERTO MOYANO

La misteriosa desaparición de una niña mientras juega en un parque público de Bucarest en compañía de su hermano y bajo la supervisión de su padre desencadena una serie de devastadores efectos, familiares primero y personales después. Con 'Pororoca', el director rumano Constantin Popescu ofrece un relato desasosegante sobre la fragilidad en la que reposa la vida cotidiana. O por expresarlo con sus propias palabras: «La película habla sobre el silencioso poder de la culpabilidad». Popescu regresaba ayer al Zinemaldia para competir con su tercer largometraje en la Sección Oficial, siete años después de hacerlo con 'Principios de vida', en aquella ocasión, en Nuevos Directores. Le acompañaron la actriz Iulia Lumanare, que ya estuvo el pasado año en esa misma sección con la película 'Vanatoare', y su protagonista, Bogdan Dumitrache.

«Si quieres que alguien parezca sospechoso -señaló Popescu- es bastante fácil lograrlo. Depende de su punto de vista y del momento de tu vida en el que te encuentres». El director rumano añadió que «lo que vemos no es necesariamente lo que estamos viendo y, al contrario, si no vemos algo no quiere decir que ese algo no exista». (Y a partir de este punto, si alguien no ha visto aún la película y tiene intención de hacerlo es mejor que abandone la lectura por riesgo de spoilers inevitables para relatar la rueda de prensa). 'Pororoca' es una onomatopeya de la lengua tupí-guaraní que significa «estruendo» y que se utiliza para designar el oleaje en el delta del Orinoco que penetra en tierra.

La desaparición de la niña en 'Pororoca' desencadena una febril investigación por parte del padre, a la vez que se desintegra su vida familiar. En esta espiral obsesiva por dar con el paradero de su hija María, Tudor -interpretado por Dumitrache-, inicia una investigación paralela a la de la Policía, con catastróficos resultados. «La película habla sobre el silencioso poder de la culpabilidad. Es muy difícil saber cómo compremeterse a tratar la vida de un modo normal después de sufrir un acontecimiento semejante». De hecho, la desaparición de María desencadena una serie de efectos devastadores en su entorno familiar. «Lo que el protagonista hace no es habitual en la sociedad, pero no le importa porque ya ha encontrado todas las respuestas, aunque no haya más pruebas que las circunstanciales».

LAS FRASESConstantin Popescu Director «Me ha interesado mostrar la deconstrucción de una relación tras un acontecimiento tan triste» Iulia Lumanare Actriz «Todo el rato hacía el ejercicio de imaginar: ¿y si realmente (el personaje) fuera mi marido?» Bogdan Dumitrache Actor «Es muy raro encontrar un personaje que pase de ser persona normal a convertirse en una bestia»

La cinta arranca con una larga secuencia en el parque que muestra a los niños jugando, en compañía de sus padres, así como escenas cotidianas de los habitantes de la ciudad. El rodaje, según explicó el director, fue infernal. «Logísticamente fue una pesadilla. La escena más difícil que rodé jamás». Y explicó: «El equipo lo componían 127 personas, más de veinte de ellas con micrófonos incorporados, pero había muchas más en el parque que no formaban parte de la película. Lo más complicado fue para los actores, que tenían que estar pendientes de la gente, de las cámaras, de los micros, de los niños...» A todo esto se sumaron otros factores, explicó Popescu, como «la prohibición de rodar más de cuatro horas al día con niños, la prohibición de cerrar el parque y el hecho de evitar que los transeúntes se quedaran mirando a las cámaras». El realizador confirmó que «el rodaje duró bastante», en concreto, ocho días. «Dos semanas antes, fui con el director de fotografía, que es también productor de la película, para intentar planificarla paso a paso».

A la hora de abordar la realización de esta película, el director aseguró haberse inspirado «en una combinación de algo personal, por un lado, y de unos casos que se acercaban un poco a lo que he intentado escribir y dirigir, por otro». En todo caso, reconoció que le resultaba «complicado» explicar su motivación. «Me ha interesado la deconstrucción de una relación tras un acontecimiento tan triste del que no queremos oír, ni hablar».

Respecto al metraje de la cinta -152 minutos-, afirmó que «los primeros cuatro días (tras la desaparición de la niña), se desarrollan lentamente, luego empieza a haber saltos en el tiempo hasta llegar al día 54». El de ritmo no es el único cambio que se produce a lo largo del filme. «La película comienza de forma objetiva, con lentes y encuadres amplios. Luego el tiempo se va fraccionando. El color se degrada en un 66% entre el principio y el final» del filme. Y en el sonido escondí respuestas para el espectador», un aspecto este último en el que no quiso abundar, pero en el que insinuó que se ocultaban pistas sobre la trama. En todo caso, el guion constaba de 350 páginas, pero «decidí reducirlo hasta dejarlo en un metraje normal. Sé que es mucho tiempo».

Sobre la facilidad de encontrar sospechoso a cualquier individuo, Popescu relató una anécdota: al final del rodaje, su actor protagonista le mostraba fotografías de personas a las que había retratado cuando iba al parque con su hijo «y todos podían pasar por uno. Si quieres encontrar que alguien te parezca sospechoso, es bastante fácil lograrlo».

Respecto al punto de vista del marido que adopta la narración, indicó que «así la imaginé. No sé escribir bien personajes femeninos, lo voy a intentar en mi próximo proyecto. En éste no me salió muy bien, todo el mérito es de Iulia (Lumanare)». La actriz aseguró que Popescu no permitió a los dos intérpretes protagonistas -se conocen hace años y son amigos- que ensayaran las escenas. «Ha sido un proyecto muy especial. Nosotros queríamos ensayar y Popescu, no. Fue curioso: había mucha tensión» en algunas escenas «casi imposibles de ensayar. Estaba nerviosísima, pero la forma de rodar de Constantin, que sabía lo que estaba haciendo» permitió al final sacar el trabajo adelante. «Intenté conectar con Bogdan (Dumitrache) y todo el rato hacía el ejercicio de pensar: ¿y si fuera mi marido? Es el papel menos técnico que he interpretado».

El propio actor admitió que «es muy raro encontrar un personaje que pase de ser normal a convertirse en una bestia» y «con un espectro emocional y de transformación física tan grande. Además -añadió Dumitrache-, que pase tanto tiempo en pantalla». Dumitrache no quiso explayar sobre cómo abordó la interpretación de la escena final de la película.

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