El griego Alexandros Avranas sacude al Zinemaldia con la brutal 'Love me not'

EFE

El griego Alexandros Avranas ha sacado de su zona de confort a los espectadores que este lunes abarrotaban la sala de cine del Kursaal, donde presentó 'Love me not', un brutal relato del egoísmo humano, que fue despedido con un largo aplauso, aunque también fue la proyección de la que más personas se fueron.

"Me interesaba mucho hablar de ética, o más bien -ha dicho Avranas en una rueda de prensa- obligar al espectador a replantearse la ética. Por desgracia vivimos en una sociedad donde los valores se van perdiendo y deberíamos replantearnos, por ello, muchas cosas".

Y ha añadido: "Me interesa que mis películas marquen al espectador, no me gusta que se levanten y se vayan, pero corro el riesgo, porque nuestra sociedad necesita ver cosas que le van a suponer un problema, aunque no quiera".

El argumento elegido por Avranas para su grito contra el giro que que está dando la sociedad griega, en su opinión, después del desánimo en el que le ha sumergido la crisis económica, es la avaricia de un matrimonio joven que solo sueña con tener dinero.

Para ello, no dudan en mentir, estafar e incluso, asesinar, a una chica que se ofrece por dinero como madre de alquiler. Juntos, planean hacer pasar el cadáver de la joven por el de la esposa y cobrar el seguro que ésta tiene contratado. Y todo parece fluir, hasta que un hombre irrumpe en su casa y les amenaza.

El autor de "Miss Violence" (2013) y "True Crimes" (2016) justifica la coartada de la madre de alquiler porque él entiende que "tener un hijo de esa manera es violar algo sagrado, creo que no podemos tomarnos por nuestra mano lo que no se nos da, por eso lo he puesto en mi película".

"Por un lado esta el poder de las mujeres que se prestan y por otro, el de las que las necesitan. Todo son mentiras, y todo -afirma el director- está relacionado con el egoísmo de las personas".

Las mentiras y el modo en el que "nada es lo que parece", fueron los motivos por los que al actor Christos Loulis se sumó al proyecto.

"Era como la vida real en la que todo se recoloca a medida de cada uno a base de mentiras. Me atrajo el intento de mi personaje por mantener algo que no era real. Y que tenía un tono muy amargo".

Aunque la actriz Elenis Roussinou es, sin duda, la que lleva la peor parte. "Como actriz, no me resultó tan difícil la parte física", asegura, a pesar de que es golpeada, violada y tratada como un perro gran parte de la película. "Lo que me costó fue decidir cómo iba a mostrar la hipocresía de mi personaje en la primera parte, cuando simulo que soy rica". Su personaje es abandonado y traicionado por el marido, pero Roussinou dice que si ella hubiera estado en su lugar habría hecho lo mismo.

El director se apoya en esta reflexión para concluir que esa reacción egoísta es "característica de las personas" que, "en los momentos críticos, prefieren salvarse". Aunque Avranas se declara "no político", no ha dudado en relacionar la rabia que esconden las brutales escenas de la película con la situación actual en Grecia, que él define como "de no retorno".

"La vida no era fácil en Grecia hace 8 años, pero ahora no hay esperanza, hemos borrado la palabra 'revolución' de nuestro vocabulario, la gente sólo intenta recuperar por sí mismo lo que han perdido y sobrevivir. Antes de la crisis teníamos sueños, pero nos los han robado, sobre todo a nuestra generación (él nació en 1977)".

Con una media sonrisa, ha negado que la esposa ultrajada, violada y humillada de la cinta sea un trasunto de Grecia y el vecino maltratador el reflejo de cómo Alemania, o Europa, tratan y han tratado a Grecia. "No, no es mi intención", enfatiza, y añade que, quizá, la metáfora se acerque más a la relación entre generaciones".

La película, que compite por la Concha de Oro del Zinemaldia, es la segunda que aborda la gestación subrogada tras la proyección, esta mañana, de la argentina "Una especie de familia", de Diego Lerman.

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