'La novia del desierto', la vida después de los treinta

El filme de Cecilia Atán y Valeria Pivato forma parte de la sección de Horizontes Latinos de la 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián

EFE

Cecilia Atán y Valeria Pivato debutan en la dirección de largometraje con el filme 'La novia del desierto', una película sobre la esperanza, que forma parte de la sección de Horizontes Latinos de la 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián y, que fue seleccionada para la categoría de Un Certain Regard del Festival de Cannes.

«La vida no termina a los 30 años», han recalcado las cineastas durante la presentación de la película en el Zinemaldia. Según han explicado, esta película retrata las emociones de una mujer de 54 años, Teresa, interpretada por Paulina García, que pasa por un momento en el que «en teoría todo debería haber ocurrido, desde el éxito laboral hasta los hijos»

La protagonista trabaja como empleada doméstica para una familia, pero cuando las circunstancias cambian y la familia vende su casa, se ve obligada a marcharse a trabajar a otro lugar. «Ella pierde este lugar seguro que tuvo durante muchos años», han indicado las directoras, cuyo objetivo ha sido «transformar esta pérdida y este vacío en una fortaleza».

«Se trata de vaciarse y limpiarse de aquello que trae para resurgir hacia el futuro», han señalado las directoras del filme, haciendo referencia al momento en el que la protagonista pierde su bolso y, gracias a su descuido, viaja junto a un vendedor ambulante que marcará el comienzo de una nueva vida.

Sutilezas y miradas

La actriz chilena Paulina García, Oso de Plata a Mejor actriz en 2013 por la película 'Gloria' de Sebastián Lelio, es para las directoras de 'La novia del desierto' una intérprete con un «gran nivel de sutileza» y cuyo trabajo es «exquisito sobre lo corporal, las pausas y las miradas».

Las directoras han confesado que el personaje ha tenido un gran crecimiento y que, precisamente esa evolución les ha permitido jugar mucho. «El personaje empieza siendo críptico pero puede dar un salto a una apertura sin ser burdo, sin necesitar una ecuación de elementos explícitos que muestren su liberación», explican.

Atán ha señalado que en los últimos años las cineastas y las mujeres han ganado terreno, también «en el mundo en general», ocupado nuevos espacios. En esta línea, ha indicado que por lo general, los papeles femeninos son escritos por hombres y, por tanto, «faltan personajes de mujeres escritos por mujeres».

«Nosotras, incluso perteneciendo a una generación anterior a la de la protagonista, tenemos deseos y miedos, pero escribimos con honestidad», ha señalado. Por su parte, Pivato ha agregado que existe una «sensibilidad que es femenina y una manera de contar que tiene que ver con el género». «Eso ni desestima ni hace más valioso el relato. Es solo una mirada diferente a la que la historia del cine ha tenido», ha concluido.

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