Las montañas bailan, Jennifer filma, Dafoe narra

Una de las imponentes secuencias con las que se inicia 'Mountain', el último filme de Jennifer Peedom, la realizadora de 'Sherpa'. La música que acompaña esos primeros momentos es 'Prelude' de Tognetti./
Una de las imponentes secuencias con las que se inicia 'Mountain', el último filme de Jennifer Peedom, la realizadora de 'Sherpa'. La música que acompaña esos primeros momentos es 'Prelude' de Tognetti.

Savage Cinema 'Mountain', un encargo de la Sidney Opera House a la directora de 'Sherpa', clausura la sección

BEGOÑA DEL TESO

Durante muchos años de su vida cinematográfica la cineasta australiana Jennifer Peedom ha acompañado a decenas de expedicionarios, soñadores, exploradores y conquistadores de las grandes cimas. Los ha acompañado con una cámara en la mano. Nunca ascendía, nunca escalaba si no la llevaba consigo. Jennifer es autora de la increíble 'Sherpa', posiblemente el primer gran y honrado título que cede el protagonismo de la ascensión, de la cumbre, del descenso a los porteadores, muestra el choque de civilizaciones que sucede día a día en los Himalayas y filma aquella tragedia que en la gran montaña acabó con la ida de dieciséis de ellos.

Jennifer, esa Jennifer que de las pocas horas que ha estado en Donostia dedicó muchos minutos a controlar, matizar y aquilatar con ayuda de los proyeccionistas los niveles de sonido y la limpieza de la imagen de 'Mountain', recibió hace tiempo un extraño encargo de la Sidney Opera House. Más concretamente del director de su orquesta, Richard Tognetti un violinista y compositor impagable que gusta de ser llamado 'El anarquista del cuarteto de cámara'. De él y de Josep Nizeti, otro compositor miembro de la Opera House de Sidney y supervisor musical de la película que hoy a las 18.30 clausura en los Príncipe la sección más peligrosa y extrema de Zinemaldia: Savage. Richard y Joseph pidieron a Jennifer filmase una película que acompañaría un concierto. Un concierto sin igual. Un concierto donde se interpretaría a Beethoven, Vivaldi, Grieg, Sculthorpe (compositor australiano muy interesado en la música de los nativos de Oceanía), Avo Pärt y los mismos Tognetti y Nizeti.

Jennifer nos contó cerca del mar y de Urgull que la propuesta le atrajo por ser un auténtico desafío. A muchos niveles. El primero, que el resto de su filmografía contenía un único punto de vista, el suyo. El suyo compartido por un equipo con el que trabaja desde hace mucho: Renan Ozturk, director de fotografía; Christian Gazal y Scott Gray, montadores; Robert Mackenzie y Andrew Simmons, diseñadores y editores de sonido. Esta vez habría más miradas. Y poco habituales. Serían los músicos quienes tendrían mucho que decir sobre las imágenes. Porque 'Mountain', que habla de inmensas 'olas de piedra por las que fluye la vida' iba a ser creada para ser vista en una sala de conciertos. Porque, además tal como cuenta Jennifer, ninguna realizadora, ningún director de fotografía, sonidista o montador puede decidir cortar el allegro non molto del 'Invierrno' de 'Las cuatro estaciones' para que encaje en la imagen. Porque a diferencia de Morricone o Alberto Iglesias, Beethoven no creó el 'adagio un poco moto' de su Concierto para Piano Nº5 pensando que se convertiría en el 'track' 20 de la banda sonora de una película. Porque en palabras de Peedom, sientes que la 'Holberg Suite' de Grieg te funciona, funciona y sigue funcionando en determinada escena...hasta que deja de funcionar. Y no puedes hacer nada

Las obras de MacFarlane sobre la fascinación por las montañas inspiran el guion de la película

Desafío total, pues. Y desafío para crear una narrativa, una historia sin poder recurrir a ningún personaje, a ningún atleta extremo. Había que crear la historia con las imágenes, el sonido y el montaje. Todo fluiría y todos huirían de la película 'contemplativa'. 'Mountain' debía contar algo.

Debía hablar de lo pequeños que somos los humanos en la inmensidad casi ilimitada de una cumbre. Debía dolerse porque hayamos perdido el respeto a esos gigantes. Preguntarse cuándo olvidamos lo que en otros tiempos supimos: allí habitaban los dioses. Debía hablar este filme de la batalla entre el ego y los sueños de quien quiere conquistar algo que está más allá de lo humanamente concebible. El resultado, inmenso, pura vida y puro cine , hoy junto a Urgull.

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