Monica Bellucci: «Me emociona este premio de un festival que respeto tanto»

Monica Bellucci recibe el Premio Donostia. / Lobo Altuna

La actriz italiana ha recibido el máximo galardón de manos de John Malkovich

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

La actriz Monica Belluci ha recibido este miércoles el tercer y último Premio Donostia de la 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián., ante un público entusiasta que apenas pudo disfrutar de la presencia de la artista sobre el escenario. La intérprete italiana ofreció un breve discurso que apenas duró 20 segundos y en el que señaló sentirse «emocionada» por recibir este galardón, del cual dijo que era «un honor» por tratarse de un festival «que respeto tanto y en un país que amo». Su corta intervención finalizó con un «gracias, España», y los aplausos de los congregados. La modelo y actriz recogió el premio de manos del actor, director y productor John Malkovich, presidente del jurado de esta 65 edición y que también obtuvo este mismo reconocimiento en 1998.

Bellucci es la tercera galardonada con el Donostia en la 65º edición del festival: el martes recayó en el argentino Ricardo Darín, un rostro esencial del cine latinoamericano, y el sábado lo obtuvo la veterana realizadora francesa Agnès Varda.

La gala de entrega del premio tuvo lugar, por primera vez en la historia del Zinemaldia, en el velódrómo de Anoeta, que dejó a un lado su papel de actor secundario como escenario y se vistió de gala para albergar una entrega del Premio Donostia. Una decisión que se tomó por parte de la dirección del certamen para convertir la ceremonia en una celebración ciudadana. El público entusiasta, que pudo comprar las entradas para este acto por nueve euros, abarrotó las gradas pero no consiguió llenar –por poco– las 3.000 localidades disponibles.

Bellucci llegó minutos antes de las ocho de la tarde. A diferencia del Kursaal, en el exterior del velódromo no hubo opción para que la actriz pasease por la alfombra roja y cumpliese los deseos de los fans –muchos menos que los que se concentran a las puertas del auditorio– de sacarse una foto con ella o conseguir su autógrafo. La italiana se bajó del coche oficial, vestida con un espectacular vestido largo de color rosa, y saludó a los congregados, posó en el photocall instalado para esta ocasión y, tras saludar al director del festival, José Luis Rebordinos, y al alcalde de la ciudad, Eneko Goia –acompañado de su mujer y su hija– se metió dentro del recinto para prepararse para un baño de multitudes.

La gala arrancó de la mano de Edurne Ormazabal, quien recordó que Bellucci abandonó la carrera de Derecho para dedicarse a la interpretación e hizo un breve repaso de la trayectoria profesional de la actriz que, a sus 53 años –el sábado cumplirá 54– ha participado en 68 películas. A continuación se proyectaron imágenes de algunas de sus películas, en una pantalla gigante de 400 metros cuadrados. Desde las primeras de su carrera, como el «Drácula» de Coppola a «En la vía láctea», de Emir Kusturica, cuya presentación la trajo al Zinemaldia el pasado año. Después de la gala se proyectaron dos de los títulos de su biografía que eligió la propia actriz, ambos del año 2000: ‘Bajo sospecha’, de Stephen Hopkins, y ‘Maléna’, de Giuseppe Tornatore.

«Mi trabajo es mi pasión»

Unas horas antes de recoger el premio, la actriz italiana posaba sonriente para la prensa, bajo un luminoso sol otoñal en la terraza del Aquarium. Posteriormente, atendió a los medios de comunicación en el Kursaal donde confesó que recibir un premio como el Donostia «no es sólo una cuestión de ego» pero reconoció que tras 25 años de carrera en el mundo de la interpretación «es maravilloso poder ver el afecto, el amor y el respeto del público, algo que todos necesitamos».

Durante la rueda de prensa, y a preguntas de los periodistas, Bellucci hizo un repaso por su carrera. Recordó que ha tenido la oportunidad de trabajar con diferentes directores y en películas de distinto tipo, tanto de autor como de ámbito más comercial. «Mi trabajo como actriz es una experiencia humana. Para mí es una pasión». Una carrera de la que, aseguró, «volvería a repetir si retrocediera en el tiempo».

No obstante sí que destacó la película ‘Malena’, puesto que «fue una cinta que viajó por todo el mundo y me abrió las puerta para trabajar en América y otros países». De esta última recordó que Tornatore la llamó después de que deseara mentalmente trabajar con él tras ver ‘Cinema Paradiso’. «A veces expresas un deseo y luego las cosas llegan», dijo. Asimismo destacó que se trata de un filme romántico pero a la vez violento. Una dualidad «que siempre ha formado parte de mi carrera», aseguró, «y no sé por qué, igual algún día lo entenderé», ironizó.

Lo que sí aseguró tener muy claro es que nunca se pondrá tras la cámara porque su profesión le merece «demasiado respeto» y apuntó que como actriz «todavía tengo mucho que dar». Sólo se mostró dispuesta únicamente a formar parte de proyectos de escritura o producción.

Muchas de las cuestiones que se le plantearon a la actriz fueron sobre su imagen como ‘sex-symbol’ del cine. Bellucci señaló que la belleza es algo «que dura apenas cinco minutos» y que «cuando eres guapa, si no hay nada detrás, nada va a suceder. En este sentido indicó que ella, a sus 53 años, sigue trabajando por lo que espera que su carrera profesional no dependa sólo de su cara o su físico. Y sobre el papel de la mujer en la sociedad se congratuló de que «las cosas están cambiando y las mujeres están cambiando, somos diferentes a nuestras madres y abuelas, tenemos mas valentía para decir lo que queremos decir y en todas las profesiones, todas las mujeres se respetan más».

Preguntada sobre en qué momento de su carrera creía que se había convertido en una estrella, Bellucci se mostró contundente: «sólo hay una persona que puede hacerte sentir como una estrella, y esa es tu madre».

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