Marcela Said y los 30 años de impunidad de 'Los perros'

Dos actores imprescindibles del cine latinoamericano, Alfredo Castro ('La cordillera') y Antonia Zegers ('El club') asumen la carga emocional de 'Los perros', que ya estuvo en La Semaine de la Critique de Cannes./
Dos actores imprescindibles del cine latinoamericano, Alfredo Castro ('La cordillera') y Antonia Zegers ('El club') asumen la carga emocional de 'Los perros', que ya estuvo en La Semaine de la Critique de Cannes.
Horizontes Latinos

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BEGOÑA DEL TESO

El 11 de mayo la revista 'Variety' publicó en exclusiva la primera imagen del cartel de 'Los perros' que recién había sido seleccionada para La Semana de la Crítica de Cannes. Un estremecimiento recorrió el espinazo de muchos cinéfilos. Obra de Guillermo Lorca, pintor figurativo chileno de alta fama, muestra a una muchacha, casi una niña, aparentemente inocente en su túnica blanca pero inquietante por su pelo azulado y por esa mirada que indica que tal vez sepa más de lo que sería conveniente y confortable saber.

Esta situada sobre un montículo cubierto por una lujosa alfombra de un rojo demasiado intenso y oscuro como para no pensar en un río de sangre. Sobre el montículo y la alfombra, muy cerca de la joven pero sin tocarla un puñado de perros de caza (galgos, podencos) en distintas posturas. Algunos miran serenos a la cámara, al espectador o a quien los pintó. Otros parecen buscar una presa. Uno más husmea como si debajo de la seda o la lana roja hubiera algo que despidiera olor a muerte.

Así empezó el mundo a tener noticia de 'Los perros'. Impactó en Cannes, lo ha hecho ya en Donostia, ha provocado coloquios intensos en el Festival Latino de Biarritz que se está celebrando ahora mismo y ha sido también programada en El Cairo y Gotemburgo.

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Marcela Said, espléndida cineasta a quien Sundance respaldó su 'El verano de los peces voladores', nunca dudó de lo que quería narrar, denunciar, proponer como debate con esta película: «La gente que calló y que de alguna manera robó el país, ahora son dueños de todo. Mientras, los que hicieron el trabajo sucio están en las cárceles, cuando las culpas deberían ser más compartidas».

'Los perros' saja el confortable mundo de la alta burguesía chilena. Con una frialdad de hielo, una meticulosidad quirúrgica, una iluminación (creada por un más que interesante director de fotografía, Georges Lechaptois) muy mate, sin ningún brillo que distorsione la historia y una banda sonora compuesta por Grégoire Auger que como ya escribieron desde el festival de Karlovy Vary, tiene algo de un Bernard Herrmann muy descarnado.

'Los perros' narra la oscura fascinación que siente una mujer de esas de alta cuna (adinerada, al menos) y baja cuna, hija y esposa de sus dos señores cuando descubre que su profesor de equitación está siendo investigado como uno de los responsables de los tantos horrores de la dictadura de Pinochet. Los dos personajes están construidos desde un minimalismo impresionante por dos actores impagables, Antonia Zegers y Alberto Castro. Quizás no lleguen en ningún momento a amarse. Más bien se diría que, tan semejantes en ese abismo interior de cada uno, se reconocen. Tumefactos.

El punto de partida es una vivencia de la misma Marcela. Su profesor de equitación fue, efectivamente, un investigado por su participación en tanta muerte, tortura y desaparición. Ante el horror de sus compañeros de clase social. Que sin embargo, cuando todo estaba sucediendo callaron con mucha fuerza. Impresiona escuchar a Juan, 'El coronel' que se siente, ahora, traicionado por la clase militar que entonces dió las órdenes. Y por la clase social que entonces pareció aceptarlo todo haciendo que lo ignoraba.

Muy simbólica pero también muy de carne y de sexo; muy animal y física esta película viene a decir (no a concluir, no hay en ella conclusión alguna) que el pasado es un animal imposible de domar. Se doman caballos, perros, mujeres, subordinados. El pasado, no. Eso lo sabe también Laura Mora, autora de 'Matar a Jesús'. Ayer era favorita en la puntuación del Premio de la Juventud.

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