José Luis Rebordinos: «Este año hemos escenificado que todo es posible, que nada es inamovible»

José Luis Rebordinos, y su sombra, en la escalera de Tabakalera.
José Luis Rebordinos, y su sombra, en la escalera de Tabakalera. / JOSE USOZ

A punto de comenzar su séptima edición como director, ofrece una selección de «películas con mucha personalidad» y algunas novedades

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Mientras desde hoy se despachan a velocidad vertiginosa decenas de miles de entradas para la 65 edición que comienza el viernes, José Luis Rebordinos repasa en esta entrevista realizada conjuntamente con Mitxel Ezquiaga y Alberto Moyano los principales planteamientos de un Festival de Cine de San Sebastián que maneja con una idea que aparece con frecuencia en su discurso: todo es posible, todo puede cambiar, nada es inamovible.

- Empecemos por el pilar de cualquier festival: la competición oficial. Este año lleva un mayor grado de incógnita al no tener muchos directores de gran renombre, aparte de Wim Wenders o James Franco.

- Es cierto que no hay muchos directores conocidos por el gran público, aunque sí hay nombres muy habituales en el circuito de festivales, como Barbara Albert, Urszula Antoniak o Nobuhiro Suwa. Pero sí hay más nombres desconocidos. Yo diría que es una competición muy heterogénea, como viene siendo habitual en los últimos años, con materiales muy diferentes. Y creo que es una selección con mucha personalidad, con películas muy fuertes en el sentido de que van a despertar interés, aunque luego gusten o no a unos o a otros. Pero creo que no hay películas que vayan a pasar sin más, no hay nada de relleno. Todo lo que hemos seleccionado lo hemos discutido apasionadamente, han ocasionado debate en el comité de selección.

«Tenemos tres comedias a competición, alguna muy alocada, como 'The Disaster Artist'»

«Llevamos años intentando darle el premio Donostia a Donald Sutherland»

«'The Square' tiene mucha ironía con el arte moderno y por eso va en Zabaltegi-Tabakalera»

«La de Venecia ha sido una edición espléndida y por eso traemos varios filmes a Perlas»

- Por los ecos que nos llegan de Toronto, sabemos que vamos a tener una comedia de carcajada, con 'The Disaster Artist', de James Franco. Eso no suele ser habitual en los festivales.

- En la competición tenemos tres comedias clarísimas, y eso sí que es raro. Por un lado una comedia 'mainstream', de carácter comercial, que es muy divertida y busca al gran público, como es 'Le sens de la fête', de los directores de 'Intocable' y 'Samba', Olivier Nakache y Eric Toledano. En cambio la de James Franco es más para un público cinéfilo, muy alocada y divertidísima, que cuenta cómo fue el rodaje de 'The Room', una película dirigida por Tommy Wiseau en 2003 que se ha convertido en un fenómeno por ser considerada la peor de la historia del cine. Y 'The Room' se va a poder ver [hoy domingo] en Tabakalera para poder conocerla antes de ver 'The Disaster Artist'. Y la tercera comedia es muy especial, 'Ni juge, ni soumise'. Teóricamente es una película de no ficción sobre una jueza que existe en Bélgica, pero se acaba convirtiendo en una comedia muy divertida. Los productores afirman que es un documental, que todo es real, pero no lo sé. Eso sí, es muy diferente.

- ¿Y en el lado más serio?

- Por ejemplo, tenemos el regreso a su país del director alemán Robert Schtwenke, que ya estuvo en San Sebastián con su película 'Taboo', antes de irse a Estados Unidos para hacer 'Red' y 'Plan de vuelo: desaparecida'. Y ahora de nuevo en Alemania ha hecho una película muy personal, en blanco y negro, muy potente y muy dura sobre los últimos momentos del nazismo. Y no es otra película sobre la Segunda Guerra Mundial, sino sobre la huida de los propios alemanes cuando ya saben que van a perder la guerra. En general, todas las películas de la competición, detrás de su argumento, tienen propuestas muy personales y diferentes. Y eso se da en mayor grado que en mis seis anteriores años como director del Zinemaldia.

- ¿Por qué se repite esa Sección Oficial ampliada del año pasado, con tres películas fuera de concurso y cuatro proyecciones especiales, cuya posición quizás no se distingue muy bien?

- Es un instrumento que nos permite ampliar la Sección Oficial. El Kursaal tiene unos días limitados de proyección. Lo que hacemos es coger algunas películas que no nos entran en el Kursaal y llevarlas al Victoria Eugenia como proyección especial. Y buscamos cosas que sean un poco diferentes, como la animación japonesa 'Fireworks', que es una joyita como lo fue el año pasado 'Your Name' o el documental de Schwarzenegger, que creo que está claro que es una proyección especial. Y 'Morir' tiene una explicación muy fácil: es una película espléndida, pero es durísima, por lo que te hace sentir. Y nos parece que va mucho más protegida ante 500 personas en el Victoria Eugenia que saben a lo que van, que ante las 1.800 del Kursaal, en el que puede entrar un público más variopinto. ¿Que podía haber sido un fuera de concurso en vez de una proyección especial? Pues sí, nada es blanco ni negro, depende de qué criterios utilices. Y hay películas que se quedan fuera, a veces con dolor, porque nos gustan. Pero no debe haber más de tres o como mucho cuatro películas de cine español en la Oficial.

«No me daría vértigo darle el Donostia a Schwarzenegger, espero que algún día lo tenga»

«Me parece muy divertido reirnos de ETA, porque nos ha hecho sufrir mucho»

«Con 'Handia' hemos alcanzado un nivel de producción impensable hace diez años»

- ¿Cuáles son las grandes penas que tiene por cosas en las que han estado trabajando este año pero finalmente no han salido, sean películas, proyectos o presencias?

- No hay grandes penas, porque también podríamos hablar de películas que han perseguido otros festivales y las hemos conseguido nosotros. Pero sí hay una película que me gusta muchísimo y la ha tenido Venecia, aunque nosotros la tendremos en Perlas, que es 'Three Billboards Outside Ebbing, Missouri', de Martin McDonagh, me parece una joya y tiene muchísimo cine dentro, con una Frances McDormand espectacular. Peleamos mucho por tenerla en competición pero se la llevó Venecia. Y un premio Donostia del que estamos detrás desde hace mucho tiempo es Donald Sutherland. Nos hemos reunido en París con su representante, estaba todo a punto, pero no ha podido ser porque han cambiado las fechas. Curiosamente lo hemos intentado con él, y lo hemos conseguido con Agnès Varda, y han acabado siendo dos de las personas a las que la Academia de Hollywood les va a dar el Oscar honorífico este año. Aunque con Donald Sutherland llevamos años intentándolo, que es algo muy habitual, rara vez el Donostia que acabas consiguiendo sale de un día para otro.

- ¿Cómo explica que una película como la ganadora de Cannes, 'The Square', de Ruben Östlund, no esté en Perlas, sino en Zabaltegi-Tabakalera? ¿Tabakalera está fagocitando el contenido de Perlas?

- Al ver la película se entenderá, trata del arte moderno en tono paródico, y es una especie de broma-homenaje a Tabakalera.

- Pero la obliga a concursar con películas de otra índole, y no con las más premiadas en otros festivales, como son las Perlas.

- Películas como las de Frederick Wiseman y Raymond Depardon tienen la misma entidad y están en Zabaltegi-Tabakalera. Esa diferenciación entre las dos secciones tiene un punto de juego. En Perlas buscamos un tipo de películas que sean más para el público, que es el que otorga el premio, y en Zabaltegi-Tabakalera son más para un jurado, y para un público que conoce bien lo que está pasando en el cine de hoy en día. En el caso de 'The Square', es una especie de broma entre nosotros y el distribuidor español porque creíamos que la película tiene mucha ironía y cierta mala leche sobre el arte moderno, y nos gustaba que la propia Tabakalera aceptara este juego autoirónico. Pero insisto en que en Zabaltegi-Tabakalera hay grandes nombres y no es una sección para películas menores, sino para algunas que son un poco más complicadas o exigen un cierto esfuerzo.

- Da la impresión de que cada vez se van mezclando más las secciones, y no solo esas dos.

- Lo que yo creo es que Zabaltegi-Tabakalera es cada vez más potente y por eso da esa impresión. A nosotros nos parece una programación muy coherente. Es una mezcla de gente más consagrada como Frederick Wiseman o películas como 'Braguino', que es una joya que viene de Locarno; o 'La nuit où j'ai nagé' que ha sido una exitazo en Orizzonti de Venecia, y me parece de una belleza increíble. Lo que estamos intentando es lo que decía Thierry Fremaux, el director del Festival de Cannes, y que yo cité en la presentación: que el Zinemaldia sea una radiografía de lo que está pasando. Zabaltegi-Tabakalera nos ayuda a traer lo importante que ya ha pasado por otros sitios. Y Perlas también. Dentro del festival hay muchos festivales. Y esas secciones son casi como un festival en sí mismo, de películas que han pasado por otros sitios, y que vuelves a poner en valor. Pero para mí nada es una ciencia exacta, todo son instrumentos de los que nos dotamos para poder ofrecer películas, y hemos creado Zabaltegi-Tabakalera para poder ampliar el campo de Perlas, en el fondo es eso. Pero no me parece un problema.

- Es curioso que en Perlas hay hasta media docena de películas que vienen de Venecia, cosa que antes era rara, por la proximidad de este festival con el donostiarra.

- Se juntan dos cosas. Por un lado, que hay unas cuantas películas de Venecia que nos gustan bastante, porque creo que esta ha sido una edición de Venecia espectacular, de las mejores que he conocido. Y por otro, que cada vez tenemos acceso a ver más materiales antes de que vayan a otros festivales, y aunque una película se la quede Venecia, nosotros ya la hemos visto y podemos incluirla en Perlas. Igual que hay películas que querían otros festivales y las tenemos nosotros. Pero este Venecia ha sido muy fuerte y con muchos nombres, ha hecho una apuesta por el cine americano muy potente y le está funcionando. Y se está convirtiendo en lo que antes era Berlín, una apuesta por las películas que luego van a los Oscar. El cine americano con nombres, de entrada quiere estar en Venecia, aunque luego venga a San Sebastián en segundas nupcias.

- Con los premios Donostia, ¿han hecho de la necesidad virtud? Toda esa filosofía de ampliar el campo de premiados más allá de los actores, ¿se habría planteado si, por ejemplo, hubiera salido el de Donald Sutherland?

- Si eso suponía que no estuviera Monica Bellucci, probablemente no hubiera sido el año adecuado, porque siempre vamos a intentar tener algo con glamour. Pero esta idea de ampliar el Donostia a directores u otros artistas del cine yo la tengo desde que llegué a la dirección del Zinemaldia. En Locarno le dan el premio honorífico a Todd Haynes y parece que es Dios, cosa muy normal porque es un grandísimo director. Pero viene Todd Haynes aquí y si le das el Donostia parece que no es nadie porque no tiene glamour. Queremos romper eso. La lista de directores que vienen a San Sebastián este año es espectacular, tenemos a ocho o diez de los que más están contando en el mundo en este momento. ¿Por qué nuestro premio más querido no puede repartirse a una Agnès Varda, que creo que nadie puede discutir lo que significa en la historia del cine? En el momento en que ya teníamos a Ricardo Darín y Monica Bellucci, me pareció que era el momento de darle el premio a Agnès Varda, que no es fácil que venga, porque tiene ya 89 años. Pensábamos que era imposible porque primero va a Toronto, luego a San Sebastián y después a Nueva York. Pensamos que era imposible que viajara de Europa a Estados Unidos dos veces seguidas, pero aceptó enseguida, antes de que le ofreciéramos el premio, desde que pedimos solamente tener la película. Y estamos agradecidísimos. No es hacer de la necesidad virtud, es abrir las posibilidades.

- ¿Se barajó entregar el premio Donostia a Arnold Schwarzenegger?

- No se barajó especialmente, aunque sí se habló. Estábamos en otros sitios con el premio Donostia. Pero no hay que olvidar que Sylvester Stallone ya fue premiado en Venecia. Schwarzenegger es un icono y no hay ninguna duda de que pasará a la historia del cine. Pero también pensamos que si ya viene con una película, lo tienes ya aquí, y si el premio Donostia te sirve para traer a otro, mejor.

- ¿Daba un cierto vértigo premiar a Schwarzenegger?

- A mí ninguno. Me parecería un premio Donostia estupendo, y espero que algún día pueda tenerlo, por qué no.

- También ha habido un cambio de escenario, hasta ahora siempre se han entregado en el Kursaal, y ahora cada uno de los tres será en un recinto distinto.

- Ha sido un año que nos ha servido para escenificar que todo es posible. Y que los premios Donostia pueden ser diferentes y tienen características diferentes. Igual el año que viene son todos en el Kursaal. El premio a Agnès Varda tiene mucho más sentido en un teatro como el Victoria Eugenia que en el Kursaal, es más íntimo, como su cine. Ya nos ha pasado, como sabéis, que a veces parte del público sale en estampida después de la entrega sin quedarse a la película. Y pensamos que el premio a Monica Bellucci era mejor en el Velódromo, para que la gente que no puede pagar lo que suelen costar las galas del Kursaal, pueda ver una entrega del Donostia a Monica Bellucci y dos de sus películas por nueve euros.

- ¿Y ella no se ha quejado de no ir al Kursaal como los demás? En el Velódromo podría parecer que tiene un punto de exhibicionismo.

- ¿Por qué? Monica Bellucci me parece una de las mejores actrices de este momento.

- Claro, por eso se le podría dar en el Kursaal.

- Pero al mismo tiempo es un personaje muy popular y lo que hacemos es abrir otro escenario, que en próximos años podemos utilizar para más premios Donostia. Y queríamos hacer un homenaje al público, que pudiera ver un Donostia por poco dinero, y con dos películas que ella misma ha elegido, y con muy buen criterio, pensando en el público.

- El Velódromo tiene este año dos películas de producción o autores vascos, 'Fe de etarras' y 'Operación Concha', en lugar de la gran producción americana que se suele asociar a ese recinto. ¿Por qué?

- Es verdad que suele haber más producciones comerciales americanas, como el año pasado con 'La fiesta de las salchicas'. Pero 'Operación Concha' es un poco el 'Kalebegiak' de este año, una película donde se ve San Sebastián todo el rato y sale el Festival, aunque con unas cuantas diferencias. Y nos pareció que el Velódromo era el sitio adecuado, porque es una comedia amable, divertida, con grandes actores como Jordi Mollá y Karra Elejalde, y que tiene un punto de homenaje a la propia ciudad. Y 'Fe de etarras' es que es muy, muy divertida.

- ¿'Fe de etarras' puede provocar un debate sobre los límites del humor?

- La pregunta recurrente es si va a molestar. A mí me divirtió mucho. Es una película que ridiculiza a un comando de ETA hasta el paroxismo. Pero es que estamos viviendo en una sociedad con un grado de tensión que me preocupa. En cuanto uno levanta el dedo, otros veinte se lanzan y se lo comen. Y cuando uno de esos que se lo ha comido levanta su dedo, se lo comen otros cien. Hemos perdido mucho. En los años 80 y 90 se decían barbaridades con humor y no pasado nada. Ahora probablemente 'Fe de etarras' molestará a alguien, pero a mí me parece muy divertida, con un humor que detrás tiene ideas, y con un discurso, como es habitual en Borja Cobeaga y Diego San José. A mí me parece muy divertido reirnos de ETA, nos ha hecho sufrir mucho y está muy bien que nos riamos de ella. Eso no quita nada de dolor ni de seriedad a todo lo que significó ese momento. Pero riámonos como nos podemos reir de los nazis, ¿por qué no? Es una película muy catártica y nos apetecía que mucha gente la pudiera ver al mismo tiempo.

- En Zinemira, ¿no sería mejor tener un jurado internacional, en lugar de local, que viera la producción vasca desde fuera?

- Puede ser, sí. Este año en Zinemira hemos renunciado a los documentales tradicionales de televisión que antes sí incluíamos. Eso nos obliga a reconsiderar nuestra forma de ver la sección, y a lo mejor es verdad que es la que más sentido tiene que la juzgue un jurado de fuera. Lo tendremos en cuenta.

- Hablando de cine vasco, con 'Handia' no hubo dudas de que tenía que estar en la Sección Oficial, ¿no es así?

- No hubo dudas, no, en los últimos cuatro años hemos tenido la suerte de encontranos con productos que tienen claramente el nivel de la Sección Oficial, tanto 'Loreak' como 'Amama' y 'Handia'. Creo que hemos llegado a un nivel de producción que hace diez años era imposible en Euskadi. 'Handia' tiene una factura muy importante, y todo el equipo de Moriarti, con su forma de intercambiarse, es de una inteligencia y un saber hacer increíble. Están cogiendo un nivel que si pueden hacer una película cada dos años va a ser una pasada. Como ocurre también en Txintxua, con Asier Altuna, Telmo Esnal y Koldo Almandoz, o con Leire Apellaniz y Aitor Moreno en Señor y Señora. Y a ver cuando Fermín Muguruza termine 'Black is Beltza', porque está consiguiendo que colabore gente muy importante. Y Koldo Zuazua con Iker Ganuza preparando 'Akelarre'. Estamos en un momento muy prometedor. Y luego, qué bueno es que la gente se una, qué bien funciona la asociación de Moriarti e Irusoin. 'Handia' es reflejo de todo eso.

- ¿Y 'Errementari'? ¿Realmente estaba sin acabar o simplemente se ha ido a Sitges?

- No, la película no llegaba a tiempo para San Sebastián, de hecho van a llegar a Sitges el penúltimo día y probablemente con una copia que no será la definitiva, porque tiene muchos efectos digitales. Nosotros no la hemos visto, más que lo que enseñaron en el mercado de Berlín, pero tiene una pinta estupenda.

- Y las grandes producciones americanas, ¿cada vez es más difícil que vengan al Festival?

- Sí, también está pasando en Cannes. Cada vez apuestan más por estrenar las películas el mismo día en todo el mundo, y eso condiciona totalmente a los festivales. Ahí está el caso de 'Blade Runner 2049', que tiene su fecha en octubre y no va antes a ningún festival.

- ¿Se intentó tenerla aquí con un Donostia para Harrison Ford?

- Obviamente sí, tenemos contacto directo con su director Denis Villeneuve que ya ha estado aquí con sus anteriores películas y con Sony y Warner. Pero ya en abril cuando estuvimos en Estados Unidos supimos que no había opciones por esa fecha de estreno.

- Planteó al Consejo de Administración la idea de atraer a periodistas extranjeros de medios no especializados. ¿Cómo va eso?

- Está en marcha, pero para el año que viene. En prensa extranjera nos faltan los grandes medios, que igual no van a venir a cubrir la Sección Oficial porque van a muy pocos festivales, pero se les puede involucrar para que hablen del Festival, de la ciudad, de lo que está pasando aquí. Nuestra idea es traer a seis u ocho personas muy importantes que hagan una serie de ponencias sobre temas relacionados con la prensa y el cine. También se implicará a otros periodistas y se hará una publicación. Vamos a darnos cuatro años para ver cómo funciona.

Más

Fotos

Vídeos