A la intemperie por el Zinemaldia

Colas ayer por la mañana para adquirir las primeras entradas del Zinemaldia. /SARA SANTOS
Colas ayer por la mañana para adquirir las primeras entradas del Zinemaldia. / SARA SANTOS

La 65 edición del Festival de Cine de San Sebastián ya tiene un buen número de espectadores asegurados tras las primeras horas con las entradas a la venta

ALBERTO MOYANOSan Sebastián

El Zinemaldia despachó ayer más de 60.000 entradas vendidas en la ya tradicional jornada dominical en la que los tickets se ponen a disposición del público. En concreto, fueron 60.548 las entradas vendidas a las nueve de la noche, según los datos provisionales facilitados por el Festival. En concreto, fueron 60.548 las entradas adquiridas ayer durante las primeras doce horas de venta al público, una cifra algo superior a la del pasado año -59.071- y a la de 2015 -58.987-. Al cierre de esta edición, la compra se mantenía con «fluidez», tras una jornada en la que no se reprodujeron los problemas informáticos que el pasado año mantuvieron parada la web del Zinemaldia entre las nueve de la mañana y la una del mediodía. Ayer, por el contrario, el sistema funcionó sin incidentes durante toda la jornada.

Las sesiones que más entradas despacharon fueron, según indicó la organización, las de las películas 'Handia' -que despachó todas las localidades en apenas diez minutos-, 'La douleur', 'Le sens de la fête', 'El autor' y 'The Disaster Artist', en lo que se refiere a la Sección Oficial. Todas las mencionadas agotaron el taquillaje. En otras secciones las más solicitadas fueron 'Mother!', 'Call Me By Your Name', 'Happy End', 'The Third Murder', 'The Big Sick', 'Ex Libris' y '12 jours.' Aunque los pases de estos filmes agotaron el aforo del recinto en el que tendrá lugar la proyección, todavía quedan reservadas un pequeño porcentaje de entradas «que se pondrán a la venta el mismo día de la proyección», explicaron fuentes del Zinemaldia.

Toda la noche en la calle

Que la venta de entradas por internet fuera en esta ocasión como un tiro no impidió que minutos después de las ocho de la mañana una larga cola de gente adornara la fachada principal del Kursaal. Divididos en dos filas -la rápida, para ventas inferiores a las diez entradas, y la lenta, para los más cinéfilos-, cientos de aficionados aguardaron la apertura de las taquillas, a partir de las nueve. Esta vez, proliferaron las sillas y hamacas, en especial, entre los que más horas invirtieron en la espera.

Fue el caso del grupo de Gema, Luis, Ana y Óscar -éste último, titular del número uno en el reparto de tickets.- Esta heterogénea cuadrilla de jubilados donostiarras, bilbaínos, pamploneses, catalanes y gasteiztarras llegaron a las puertas del Kursaal el sábado, a las dos del mediodía, y ahí se plantaron, dispuestos a pasar una noche un tanto desapacible debido a las bajas temperaturas. ¿El motivo de tanto sacrificio? «Porque internet suele fallar».

Un pequeño porcentaje de entradas de todos los pases se pondrán a la venta el día de la proyección

Los espectadores piden que el programa salga antes a la venta para tener más tiempo de planificación

Su intención era comprar unas veinte entradas por persona y entre sus preferencias -compartidas por buena parte de cinéfilos que se acercaron a las taquillas-, la ganadora de la Palma de Oro 'The Square', 'Wonderstruck', de Todd Haynes, y 'Loveless', de Andrey Zvyagintsev. De cara a futuras ediciones, sus reivindicaciones son claras: «Que distribuyan antes los números en la cola y, sobre todo, que repartan el cuadernillo con el programa». A cuadrar el 'sudoku' de la programación dedicaron precisamente buena parte de la noche. Eran varios de los compradores de entradas que compartían esta reclamación de contar con más tiempo entre el anuncio de las fechas y horarios de cada proyección, y el inicio de la venta de entradas.

«Un poco de todo»

Fue el caso de Pilar, Angelina, Reyes y Victoria, las primeras en la fila rápida, que también lamentaban el escaso margen -un día- para preparar el 'calendario festivalero'. 'Fe de etarras', de Borja Cobeaga, 'Handia', 'La douleur', de Emmanuel Finkiel, o 'The Three Billboards Outside Ebbing, Missouri', de Martin McDonagh, eran sus primeras opciones. Llegadas al Kursaal a las 5.30 horas de la madrugada, se entretuvieron durante la espera en animada conversación.

La que empezó con buen pie el Festival fue Conchi, también donostiarra, que recién llegada a la cola minutos antes de que abrieran las taquillas, se encontró con que los titulares del ticket con el número 73 le cedían por algún motivo su turno. Habitual del Zinemaldia, se mostraba encantada de este golpe de fortuna que, a buen seguro, le permitió adquirir sin problemas entradas para películas de Zabaltegi, Perlas, Culinary Zinema y, por supuesto, la Sección Oficial. «Un poco de todo». En cambio, la beasaindarra Nerea y sus amigas de Irun Naiara y Pamela hicieron cola durante dos horas y media. En el objetivo, 'Mother!', de Darren Aronofsky, 'The Disaster Artist', de James Franco y la inaugural 'Inmersión'.

Por primera vez, los pacientes cinéfilos pudieron desayunar gratis -un café con leche y una trenza- desde las ocho de la mañana, gracias al puesto que Eroski instaló en los soportales del Kursaal, dentro de su campaña de fomento de los productos locales 'Alimenta lo que más quieres'. Los responsables de la marca tenían previsto servir unos 300 desayunos entre los aficionados y otros 200 entre los paseantes más madrugadores, en la tradicional mañana de septiembre en la que festivaleros, runners y lectores de prensa de primera hora se mezclan en las inmediaciones del edificio de Moneo.

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