«Todos tenemos infinidad de registros que nos sorprenden»

Emma Suárez, ayer por la tarde, en el hotel María Cristina. / USOZ

Emma Suárez La actriz presenta 'Las hijas de abril' y ejerce de jurado

JUAN G. ANDRÉS

Ha perdido la cuenta de las veces que ha estado en el Zinemaldia, aunque esta vez se estrena como jurado de la Sección Oficial. Al mismo tiempo, Emma Suárez (Madrid, 1964) presenta en Horizontes Latinos 'Las hijas de Abril', drama dirigido por el mexicano Michel Franco en el que encarna a una madre poliédrica.

- En 2017 ha llegado a las 50 películas y ha ganado dos Goyas en la misma edición. ¿Es su año?

- El tiempo es relativo, y no sólo ha sido importante para mí este año, sino también el pasado y el anterior. He estado en varias películas que se han estrenado y me están dando muchas alegrías. En República Dominicana rodé 'Falling' con Ana Rodríguez, luego hice 'La próxima piel' con Isaki Lacuesta y 'Julieta' con Pedro Almodóvar. Pasamos por Cannes y me fui a rodar 'Las hijas de abril' a México. Esperemos que todo vaya bien y siga participando en proyectos que, al menos, estén a la altura de lo que acabo de hacer.

«Hay mas historias de mujeres jóvenes pero el público mayoritario es femenino y adulto»«El de integrante del jurado es un personaje no tan complejo como el de mi última película»

- Antes de esas películas pasó cuatro años haciendo teatro...

- Siempre intento estar trabajando y cuando no hay ningún proyecto interesante en el cine, si encuentro algo estimulante en teatro, me lanzo a ello. Además, necesito hacer teatro, es imprescindible porque lo considero el entrenamiento de este oficio de actriz. El teatro me ha enseñado muchísimo, debuté a los 18 años con Irene Gutiérrez Caba y ha habido épocas en las que he trabajado más que otras. Pero lo importante, siempre, es trabajar, en un medio u otro.

- Y a usted parece no faltarle el trabajo a una edad, 53 años, en la que las actrices suelen quejarse de que ya no les ofrecen papeles...

- Habría que tocar madera. (Risas) Nunca se sabe lo que puede pasar en este oficio, pero es cierto que yo no me puedo quejar. También han coincidido varios proyectos en el tiempo y estoy en la edad de interpretar madres: he recibido guiones de películas importantes con personajes maravillosos. No me voy a quejar pero sí diré que la situación tiene que cambiar aún más porque, independientemente de la edad, no es tan fácil encontrar papeles femeninos. Es decir, no estoy hablando sólo de personajes de más de 40 o 50 años. En general, se escriben historias de mujeres más jóvenes, y es una paradoja porque cuando tú vas al cine a las cuatro de la tarde, el público es mayoritariamente femenino y adulto.

- Un público de señoras, por simplificar...

- Eso es. Y no lo entiendo porque cuando se estrenan películas con personajes femeninos adultos, como me ha pasado a mí este año, funcionan muy bien. El espectador, o la espectadora, necesita de estas historias y los personajes femeninos de mujeres maduras son muy ricos. Dan mucho juego por su experiencia, por la sabiduría de la vida, los conflictos, los traumas, las soledades, los territorios, la manera de amar...

- Cuando empezaron a llegarle los primeros personajes de madre, ¿sintió vértigo?

- Una de las primeras mamás que recuerdo haber hecho fue la de 'Sobreviviré' (1999). Pero no tengo ningún problema. Crecer y cumplir años me parece natural. Es lo normal en la vida, ¿no? Lo raro es lo contrario.

- Precisamente, en el filme de Michel Franco interpreta a una madre que algunos han calificado de villana, aunque quizá eso sea simplificar demasiado...

- Sí, sí. Es caer en el tópico, sobre todo porque me ha costado mucho trabajo interpretar a este personaje tan desconcertante y rico.

- ¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en 'Las hijas de Abril'?

- Durante la promoción de 'Julieta' Michel me llamó para proponerme este guión. Cuando lo leí y vi su filmografía me quedé sorprendida e impactada. Me di cuenta de que estaba frente a un cineasta con mucho talento y personalidad, que entra en territorios muy delicados y, además, es un provocador. Había escrito un personaje femenino fantástico. Me dio vértigo, me pellizcó y me enganchó, pero también tenía sentimientos contradictorios. Por un lado, sentía que no podía dejar pasar la ocasión de trabajar con Michel y hacer esta película, pero por otro, me asustaba y sentía cierta inseguridad al no saber si estaba capacitada para sacar adelante este personaje.

- ¿Y cómo terminó aceptando?

- Tuve una larga conversación telefónica con Michel y hablamos de su forma de trabajar, de cine y de un montón de cosas. Tuvimos sintonía y me di cuenta de que tenía que hacer la película. Nos encontramos en el MoMa de Nueva York y me quedé un par de días con él trabajando en el guión. Ese fue el punto de partida. Entonces yo le dije que consideraba que el espectador debía empatizar desde el primer momento con el personaje y que tenía que llenarlo de humanidad. Porque hay muchas Abriles en el mundo, no hay que caer en el tópico de buenos y malos: todos tenemos infinidad de registros y muchos de ellos a veces nos sorprenden a nosotros mismos. Es un poco lo que le pasa a Abril.

- ¿Y qué tal en el papel de jurado?

- El de integrante del jurado es un papel muy bonito que me ha venido ofrecido por José Luis Rebordinos y es un personaje quizá no tan complejo como el de Abril. (Risas) Ser jurado en el Festival de San Sebastián es un honor, un privilegio, es disfrutar de una ciudad que amo, de un certamen muy importante para mí. Aquí he venido con muchas películas. De hecho, mi primer largometraje lo presenté aquí, en Zabaltegi. Luego vinieron 'El perro del hortelano' (1996), 'Tu nombre envenena mis sueños' (1996)... Estar aquí de jurado, con una serie de compañeros que se dedican a este oficio y comparten mi pasión por el cine, es una maravilla. Y tener la oportunidad de ver películas todos los días durante una semana, algo que no ocurre a menudo, también. Obviamente, soy consciente como actriz de las dificultades por las que pasamos para sacar adelante un proyecto, de la ilusión que uno pone al hacer una película y del esfuerzo de un equipo. Pero también te diré que cuando las películas se presentan en un festival, hay un comité de selección que ha hecho el trabajo previo de elegir esas películas. Y a mí, cuando me han seleccionado en un festival, siempre me he puesto muy contenta porque eso ya es un premio. Esto no es una competición, es el motivo de un encuentro.

- ¿Qué tal John Malkovich en el papel de presidente? ¿Están teniendo debates vivos?

- Es un hombre muy interesante, muy sencillo, muy accesible y alguien a quien da gusto escuchar. Aún nos quedan por ver muchas películas, así que tenemos que ir con prudencia y terminar la selección. Y hasta ahí te puedo contar. (Risas)

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