«Nosotros creamos el monstruo del yihadismo con la guerrra de Irak»

Wim Wenders, Alicia Vikander, Celyn Jonves y el escritor Jonathan M. Legard, ayer en el photocall de 'Submergence'. / USOZ

El realizador alemán Wim Wenders compite con 'Submergence', una historia de amor con trasfondo de 'thriller'

ALBERTO MOYANO

El director alemán Wim Wenders fue el encargado ayer de abrir fuego en la Sección Oficial a concurso con 'Submergence', la historia de amor entre una biomatemática, interpretada por Alicia Vikander, y un agente secreto británico -James McAvoy, que no ha venido a Donostia- que acaba en manos de los salafistas somalíes. «La guerra de Irak en 2001 fue lo mejor que les podíamos regalar (a los yihadistas). Este monstruo lo creamos nosotros con aquella guerra», aseguró el realizador.

A lo largo de una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por su actriz protagonista, el actor de reparto Cecyl Jones y el autor de la novela en la que se basa la película, Jonathan M. Ledgard, Wenders dio rienda suelta a su teoría un tanto 'eurocentrista' sobre el fenómeno yihadista. «Es lamentable que Europa sea tan egocéntrica en los últimos años porque por definición ha sido un lugar muy abierto y sólo muy recientemente estamos cerrando las fronteras de nuevo, lo cual es culturalmente una catástrofe». Y añadió: «Este planeta es algo más que un lugar protegido llamado Europa». Aunque ya ha trabajado en África en otras ocasiones, el director de 'Paris, Texas' aseguró que «rodar en Yibuti me llevó a entender que el problema es muy antiguo y tiene que ver con la falta de equilibrio entre ricos y pobres que hay en el planeta». Enlazó a esta argumentación la alarma ecológica: «Los océanos son una parte importante y es escandaloso cómo los estamos destruyendo».

A la pregunta de si hace sus películas para la población africana o para los occidentales «ricos», el director alemán aseguró, tras reconocer la pertinencia de la cuestión planteada, que «estaría encantado de proyectar 'Submergence' en Yibuti, pero no hay una sola sala de cine». Admitió que «son muy pocas las películas europeas que llegan a África» por cuestiones relacionadas con la distribución cinematográfica, pero indicó que se ha «asegurado de que algunas personas de allí puedan ver ésta». Wenders comentó que uno de los actores africanos que ha participado en la cinta, Mohamed Hakeemshady, nació en Somalia pero a los ocho años tuvo que huir para convertirse en refugiado. «Tiene una cicatriz en el rostro de una herida que le causaron únicamente por jugar al fútbol», dijo el director, antes de explicar que el intérprete pudo salir en Estados Unidos y regresar tras el rodaje gracias a las gestiones de la embajada de España, país que participa en la coproducción del filme junto a Alemania y Francia.

«Casi nostálgica»

El escritor y periodista de The Economist Jonathan M. Ledgard llegó al punto de afirmar que si se compara cómo están las cosas en la actualidad con la situación que había cuando hizo la novela, «la película es casi nostálgica» ya que al personaje que interpreta James McAvoy «lo hubieran decapitado en el primer minuto».

Ya en un plano más cinematográfico, Wim Wenders aseguró «no entender la distinción entre ficción y documental», dado que el primero de los géneros «sólo tiene sentido si deja que entre la realidad». Es un falso dilema ya que, a su juicio, «no existe gran diferencia» y si la hay «está sobrevalorada. Y en este punto aseguró que «los documentales pueden ser muy ficticios» y recordó su experiencia durante el rodaje de 'Buena Vista Social Club' en Cuba. «Documenté un cuento de hadas».

El director de 'Submergence' aceptó que el hecho de inaugurar la Sección Oficial del Festival conlleva «una cierta presión porque ya sabemos que en los certámenes se le presta una atención especial a este filme». Sin embargo, «no para mí», aseguró a continuación. «Dejé de leer las críticas hace tiempo, tanto las buenas como las malas. Las buenas porque te hacen creer que eres muy bueno y las malas porque te hacen sentir como una mierda. No me preocupa en exceso lo que digan y pido disculpas a los críticos por no leerlas. Las que escriben sobre otras películas sí las leo», añadió con una cierta guasa, en un intento de soliviantar los ánimos de los presentes en la rueda de prensa.

Wenders, que garantizó que la cultura estadounidense «no me ha colonizado el subconsciente como director», destacó que «los lugares suman mucho en una película». Explicó que los restos del búnker alemán en la playa normanda de Dieppe -en donde en 1942 perecieron más de 5.000 soldados canadienses en la fallida operación Jubilee- «daba una respuesta a por qué el personaje protagonista estaba allí». No fue, sin embargo, algo premeditado. El equipo de la película recorrió toda la costa atlántica, desde Galicia hasta Noruega, en busca de un hotel que se ajustara a las necesidades el guion. No encontraron ninguno que cumpliera los requisitos, aunque sí un lugar de retiro religioso en la citada localidad normanda. El descubrimiento del búnker alemán de la II Guerra Mundial fue algo que sucedió con posterioridad. «El búnker es como una peregrinación para el personaje de James. Lo encontramos tras elegir el edificio en el que rodaríamos las escenas de hotel». Preguntado por el papel que juega el silencio en su película, Wenders lamentó que «cada vez es más difícil hacer un momento sin sonido en una película. Pero el silencio da valor al diálogo, todo lo demás se descafeína si no lo tienes».

«James es un cachondo»

Ganadora del Oscar por 'La chica danesa', la actriz Alicia Vikander confesó no acostumbrarse a su condición de galardonada. Explicó que la gala de los Oscar era algo que veía de pequeña en casa y que nunca soñó con ganar. En cuanto a su compañero de reparto, «es un cachondo», dijo. «Estaba encantada de trabajar con James porque siempre le he admirado. Es muy camaleónico y veraz. Y es muy divertido, el 'Joker', hace que todo sea muy alegre en el lugar de trabajo».

Sobre la relación que entablan los dos personajes protagonistas, Vikander la definió como «una historia romántica que se construye de forma muy intelectual. No es que mi personaje se haya enamorado a primera vista, sino que luego se da cuenta de que eso ha pasado». Señaló que para la construcción de su papel le ayudó mucho la relación a bordo de un barco científico con varias biomatemáticas. «Son dos personajes muy especiales con dedicación total a su cerebro -añadió Wim Wenders-, como vemos en la conversación en la que ella le dice que normalmente no ve al día siguiente a la persona con la que se ha acostado la noche anterior».

Vikander y Wenders coincidieron en que la progresiva incorporación de mujeres a la dirección de películas ha cambiado el tratamiento de las historias. Así, Vikander explicó que si su personaje es el que da el primer paso a la hora de manifestar deseo sexual se debe a que «la realidad hoy en día es así. Tiene más que ver con la personalidad de cada uno que con el género. Hasta ahora se ha mostrado otra cosa, pero ahora salen todas las historias que tenían que contarse en el pasado». También tuvo unas palabras Vikander para «este mundo en el que la información nos inunda y en el que todo el mundo expresa sus opiniones. «Y eso es maravilloso. Todo el mundo debería poder hacerlo», indicó, antes de aclarar que no deja que eso le influya en la elección de los papeles que interpreta: «Hago películas en las que creo. Lo que me atrae es la visión de la historia que tiene el director».

Finalmente, Celyn Jones evocó su estupefacción al enterarse de que Wenders estaba interesado en que interpretara a uno de los personajes del filme. «Hubiera venido a este película incluso a lavar la ropa», aseguró.

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