«El cine vasco está entrando en una fase diferente»

El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, ayer en la sala de ruedas de prensa. / LOBO ALTUNA

Joxean Muñoz destaca los éxitos de los filmes locales en el Industry Club

ALBERTO MOYANO

Los reconocimientos obtenidos por tres proyectos fílmicos vascos en el Industry Club del Festival certifican que «el cine vasco está entrando en otra fase diferente, con un nivel de madurez sólido», en opinión del viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz. A su juicio, los premios a 'Akelarre', 'Dantza' y al proyecto de Maider Fernández para Ikusmira Berriak avalan el trabajo realizado tanto desde la industria vasca como desde su departamento, que ha prestado apoyo en algún punto de su realización a las tres películas.

- ¿Cómo valora estos tres premios a proyectos cinematográficos vascos en el sector de la industria?

«Estos avales hace diez años eran impensables, hace cinco un sueño y ahora son una realidad»

- Lo que más me impresiona de lo que está pasando en el cine vasco no es un hito concreto que marque un antes y un después, sino que el cine vasco está entrando en otra fase diferente, con un nivel de madurez sólido. Hay una parte fundamental en el Festival que no se valora tanto y que es la industria y le da un sentido a nuestro apoyo. Nosotros no apoyamos el Zinemaldia porque traiga glamour o nos dé opción de ver más películas, sino porque mueve una industria. Y eso pasa en el Industry Club, donde la gente hace negocio, las contrata para distribuirlas o para hacer coproducciones. Todo ese mundo es clave.

- ¿Y por qué este año se ha funcionado tan bien para el cine vasco?

- No, lleva años funcionando de una manera sólida, ha sido la gran aportación de la 'etapa Rebordinos'. Lo importante es contar que este año el cine vasco aparece en ese foro con fuerza y de una forma novedosa. Por un lado, el premio Arte International Prize avala con su sello y una pequeña aportación económica la película 'Akelarre', de dos productores de aquí, Iker Ganuza y Koldo Zuazua. Eso le abre una cantidad inimaginable de puertas, sobre todo en Latinoamérica, y significa que es lo bastante buena como para que un canal que, en principio, no tiene ninguna debilidad por el cine vasco apueste por ella.

- Otro premio importante, que además se otorgaba por vez primera este año -el Glocal In Progress- se fue para 'Dantza', de Telmo Esnal.

- Y es una película de riesgo por definición. Ahora, con este premio, tiene la posibilidad de financiar toda la postproducción -150.000 euros, que no es ninguna tontería- la tiene garantizada y a un nivel muy alto. Pero además, y es lo más importante, el haber ganado un premio en el Festival de Cine de Donostia concedido por empresas que no son locales te da un nivel de garantías de haber pasado un filtro, lo cual te abre las puertas a la coproducción. Esto te da un empuje inusitado.

- Habrá quien piense que, frente a los filmes esloveno y rumano, 'Dantza' jugaba en casa.

- Pero los que dan el premio son empresas de servicios que les van a asegurar la postproducción y toda la parte final de la película y que no tienen ningún interés especial en apoyar el cine vasco: a los que ponen el dinero les da igual que el filme sea noruego, búlgaro o vasco.

«Hace un tiempo, la etiqueta de 'película vasca' producía miedo, ahora todo lo contrario»

-Y también otro proyecto vasco -'Las letras de Jordi'-, se llevó el Premio REC Grabaketa Estudioa a la postproducción, de Ikusmira Berriak.

- Sí. Ikusmira Berriak trata de impulsar otro tipo de narrativas, por lo tanto, no especialmente comerciales. Y de repente ves cómo una mujer joven, Maider Fernández, se presenta con una película de altísimo riesgo y en un proyecto internacional le dan el premio. Es decir, en una categoría más convencional, gana un proyecto vasco y en Glocal, que asume el riesgo de contar algo en su propia lengua, lo mismo. Los tres proyectos han pasado en algún momento por políticas institucionales de acompañamiento y eso me dio una alegría de ver que lo que hacemos tienen sentido. Y esto marca el camino de lo que va a ocurrir en próximos años, es decir, hay una estabilidad. Los productores están ya en otra fase, con coproducciones y foros internacionales. Eso hace diez años era impensable, hace cinco, un sueño ,y ahora, una realidad premiada y avalada. Para mí, es lo más importante que ha pasado en el Zinemaldia hasta ahora. Otra cosa es lo que suceda el fin de semana.

- En el caso de 'Handia', ¿su gran premio es haber concursado o cree que debe aspirar a algo más?

- Haber estado ya es garantía de que cumple estándares de calidad muy altos. Ayuda a que el público se sienta más obligado a ir y a los que la han hecho les da una satisfacción personal importante, de refrendo. Puede aspirar perfectamente a otros premios, en el Zinemaldia o en otros lugares.

- ¿Sobreprotegen crítica y público en el Zinemaldia a las producciones vascas?

- A mí eso me parece maravilloso porque es algo nuevo. Hace un tiempo, la marca de 'película vasca' producía un cierto miedo y sólo íbamos por una motivación afectiva o militante. Pasó algo parecido con el cine español. Hay ganas de que el cine vasco te guste y eso no se gana por razones ideológicas, sino despertando el apoyo del cinéfilo.

- Pero luego no acudimos con el mismo entusiasmo a verlas en las salas de cine.

- Lo que ocurre en el Zinemaldia no es automáticamente trasplantable a lo que ocurre cuando vamos un domingo al cine. El objetivo ha de ser doble: la internacionalización de nuestra industria del cine y enamorar al público.

- ¿En qué tendría que mejorar la Administración?

- Si tuviéramos más dinero, no para el cine sino como país, podríamos destinar más fondos a la producción de películas, pero creo que no se está haciendo mal. Uno de los retos a los que no sabemos responder es cómo conseguir que el criterio de las comisiones de profesionales que deciden a qué proyectos se otorgan las ayudas sea más inapelable. Es difícil porque tiene que ser gente que conozca muy bien el sector y esa gente igual en otro año va en un proyecto concreto.

- ¿Es complicado pedir y acceder a las ayudas públicas?

- Es complicado moverse en la burocracia en general, pero no para las productoras más profesionales, que son las que hacen las películas que llegan a las salas y tienen repercusión social. Si alguien no sabe cómo tiene que moverse en el mundo de las ayudas, la pregunta es hasta qué punto es gente profesional.

«El objetivo ha de ser la internacionalización de la industria vasca de cine y enamorar al público»

- Pues la Diputación ha abierto una oficina de asesoramiento...

- No lo sé, no me voy a meter ahí. Hay ámbitos de la cultura en los que pedir ayudas es infernal porque estamos en un régimen garantista, lo cual además ralentiza el proceso. En el País Vasco financiamos pocas películas -es verdad-, pero las que se financian llegan a las pantallas y con un nivel de aceptación alto. Desde hace años, no hay fallos en ese sentido. Eso no ocurre en Europa, ni en España. Nosotros estamos haciendo ayudas para profesionales.

- Por cierto, ¿qué fue de 'Kalebegiak', la película de la Capitalidad?

- No lo sé. Pasó por la Ventana Vasca del Festival de Nantes, pero no sé si ha tenido algún recorrido internacional.

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