Atrévete a ver...

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Se estrenará pronto porque ya tiene (buen) distribuidor, Sherlock, para nuestras pantallas pero recuerden que en el Zinemaldia aun quedan tres proyecciones de la imprescindible Visages, villages. Y es imprescindible no solo porque Agnès Varda haya recibido hace unos minutos, con todo el Victoria Eugenia aclamándola puesto en pie el Premio Donostia. No solo porque acaba de ser presentada, también, en Nueva York. No solo porque hará un par de días conquistase el Premio del Público en Toronto y en mayo el del Cine Documental en Cannes.

Por eso también, claro, pero mayormente no hay que perdérsela porque es de una frescura incalculable. Porque es muy moderna, tanto como las maneras de su otro director, ese JR que lo mismo es fotógrafo inmenso, espectacular y en formatos gigantescos que trepa por los andamios y encola las paredes. Tan moderna, pícara y punzante como la misma Agnès, a la que haríais mal en confundir con una modosita abuela de 89 años. Y si lo dudáis, preguntádselo al mismísimo Godard.

Hay que ver Visages villages porque es alegre y combativa. Porque emociona (atención a los momentos en el pueblo minero del norte de Francia) y conmueve (las lágrimas, cálidas, de la última habitante de un barrio obrero…). Porque es divertida y salerosa. Porque es memoria y futuro. Por la música de M. Y porque no solo se hizo con el apoyo del Museum of Modern Arts de N.Y. sino con el de 647 internautas que pusieron unos cientos euros de su bolsillo. Por eso y por mil imágenes y sonidos más.

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