Ricardo darín: «Es un honor en un lugar que considero mi casa»

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El actor argentino recibe emocionado el Premio Donostia y lo dedica a «los amores» de su vida

Ricardo Darín recibe el Premio Donostia en el Kursaal de San Sebastián. / lobo Altuna
Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Un emocionado Ricardo Darín recibía este martes por la noche en el Kursaal, entre fuertes aplausos del público, el Premio Donostia por su carrera como actor. «Un honor» que aseguró que «no esperaba» y que recogió «en un lugar que siento como mi casa». Las actrices Elena Anaya y Dolores Fonzi, compañeras de reparto en la película ‘La Cordillera’, fueron las encargadas de entregar el máximo galardón del Zinemaldia al intérprete argentino, que lanzó un sentido discurso de agradecimiento «improvisado entre bambalinas» a la ciudad de San Sebastián, a sus familiares y amigos y a aquellos que le han acompañado en su carrera como actor.

Tras pasar simpático por la alfombra roja del Kursaal -donde se sacó más de una foto con los fans- Darín volvió al escenario donde ya recibió la Concha de Plata por su papel en la película Truman. Durante su intervención recordó como hace cinco años él mismo entregó un premio Donostia a Dustin Hoffman y que entonces se preguntó cómo pudo el actor norteamericano controlar sus nervios al recibir el galardón. «Él lo hizo muy bien porque igual no se sentía en su casa. Pero yo sí me siento en mi casa. En este maravilloso lugar, desde la primera vez que vine», aseguró.

A sus 60 años le llegó a él el turno de formar parte de un palmarés que componen otros 58 intérpretes y directores de cine. «No puedo evitar echar una mirada atrás y ver el camino recorrido», dijo, para acto seguido reconocer que su carrera profesional -que empezó con apenas cinco años en series de televisión- «no habría sido posible sin haberme cruzado con las personas que me crucé». Es por ello que quiso extender el premio y el abrazo del público a todos los directores, productores y demás profesionales del cine que han trabajado con él «porque nosotros, los actores, sabemos hasta que punto dependemos de ellos».

Ricardo Darín se convierte así en el primer actor sudamericano en llevarse a su casa un premio Donostia, por lo que también quiso compartir el premio con su país y «con toda sudamérica». Y finalmente, dedicó un emocionado agradecimiento, con los ojos vidriosos, a los «amores de mi vida: mi mujer, mis hijos, mis hermanos, sobrinos, amigos» y de su madre, a la que tuvo que incluir antes de marcharse del escenario al darse cuenta de que no la había mencionado en el discurso. Dedicó una mención especial a los que le acompañaron por la noche «para darme contención», entre ellos su mujer Florencia, su hijo Chino Darín y la novia de éste, Úrsula Corberó.

Antes de despedirse definitivamente tuvo unas bellas palabras para la ciudad de San Sebastián, de la que dijo era «uno de los mejores lugares del mundo, donde no solo se come como en ningun lado, sino que es bellísimo y está plagado de gente maravillosa. Les felicitó por eso».

«No necesito premios»

Durante la rueda de prensa que ofreció por la mañana, en la que derrochó grandes dosis de sentido del humor, Darín ya aseguraba estar «muy emocionado» por recibir el máximo galardón del Zinemaldia, aunque reconoció que ser siempre «bien recibido en esta tierra, de una manera tan cálida y tan familiar que no necesito de premios».

Admitió que no le gustan los premios «por la parte de contienda que tienen, me incomoda eso de verme obligado a decir qué película fue mejor que otra», y por ello afirmó que prefiere ver el Premio Donostia como un «reconocimiento».

Darín defendió la «dimensión artesanal» de su profesión y reconoció que le gusta «no perder esa sensación vertiginosa» al preparar un papel y difrutar de los momentos más íntimos de la preparación de los personajesantes de llegar al set de rodaje. Y echando la vista aseguró que le cuesta verse en las películas que ha hecho. «A los actores lo que nos pasa es que no nos soportamos. Uno se fija más en las cosas que no hizo que las que hizo» señaló para después añadir que verse a uno mismo «puede ser traumático».

Un thriller político

Tras la entrega del premio en el Kursaal los asistentes pudieron disfrutar de la proyección de la película ‘La Cordillera’, un thriller político en el que Darín interpreta al presidente de Argentina en el contexto de una cumbre de presidentes latinoamericanos en Chile, donde se definen las estrategias y alianzas geopolíticas de la región. Y donde salen a relucir las tensiones entre países, la corrupción y los intereses políticos. Todo ello aderezado con el drama personal del protagonista.

«Es una ficción que que muestra problemas de la politica contemporanea y de la región de latinoamerica», aseguró ayer su director en rueda de prensa, Santiago Mitre, quien quiso recordar que todos los personajes son ficticios y que es el espectador el encargado, en última instancia, «de conectarlo con su propia realidad». Asimismo, aclaró que en la cinta no hay un ápice de «autocensura: Cuando se hace cine político, la palabra que importa es cine», zanjó Mitre.

Para preparar su papel Darín aseguró que tenía «suficiente alimento» por la cantidad de referentes políticos a los que podía acudir. No obstante, señaló que la clave era intentar que no fuera ningún político reconocible de las últimas décadas «porque eso hubiese aportado un color político y una ideología que la historia no necesitaba».

Durante su comparecencia ante los medios estuvo acompañado por las actrices Dolores Fonzi, que interpreta a la hija del presidente argentino, y la española Elena Anaya, que hace de una prestigiosa periodista.

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