Diario Vasco

Galerna de emociones en Miramar

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Los invitados a la fiesta bailaron en los salones del Palacio de Miramar hasta bien avanzada la noche. / ARIZMENDI

  • Los intérpretes Inma Cuesta y Paco León fueron los más divertidos en la fiesta de clausura, y Eduard Fernández, el más felicitado

La fiesta de clausura en el Palacio de Miramar tiene cada año aire de «fin de curso»: se desatan las emociones, las exaltaciones de la amistad, los abrazos. El sábado una galerna amenazó con llevar a los invitados por los aires, pero fue una falsa alarma. Cuando el viento pasó, Eduard Fernández seguía estando ahí: el mejor actor del Festival, según el palmarés, era esa madrugada el hombre más feliz del mundo. Recibía las felicitaciones y se hacía selfies con la serenidad que hubiera mantenido el Paesa al que interpreta en su película. «La emoción va por dentro», decía con una sonrisa.

Una mujer era la otra cara de la felicidad. La china Fan Bingbing, premio a la mejor actriz, estuvo solo al principio de la fiesta, cuando los salones de Miramar están reservados a los vips, pero tuvo tiempo de decir a todo el que la quería escuchar que el galardón de San Sebastián «será fundamental para mí». Uno de sus acompañantes bromeaba: «El señor del bigote nos dio suerte». Se refería a Pedro Subijana, el gran cocinero: su primera noche en Donostia Fan Bingbing cenó en Akelarre y disfrutó de una cena especial.

Los premiados eran los más felices en Miramar, claro. El director coreano Hong Sang-soo, Concha de Plata al mejor realizador, parecía uno de sus personajes, con aspecto de tipo duro pero sensible ante quienes le venían a dar parabienes. Que eran muchos. Y los suecos de la película 'The Giant' brindaban sin parar amarrados a una de las barras.

Los más bailongos

Pero fueron los cineastas españoles los más divertidos. Paco León, Inma Cuesta, Javier Pereira o Adrián Lastra bailaron sin parar junto a un Rodrigo Sorogoyen más contenido, quizás por el «peso» de su premio al mejor guión. Cuando cerró Miramar aún buscaban un lugar donde prolongar la velada.

A la misma hora de la fiesta otras estrellas diseminadas por Donostia disfrutaban de las bondades de la ciudad. Richard Gere y su novia española, Alejandra Silva, cenaban en Arzak y se fotografiaron al final con Juan Mari y Elena. En el Branka, Jenniffer Connelly y Ewan McGregor cenaban con la gente de su película (ayer por la mañana alguien vio a McGregor haciendo deporte por el Paseo Nuevo).

Pero el ambiente estaba en Miramar, pese a la galerna «controlada» por Jesús Santamaría y su equipo de Bokado. Al final de la noche los invitados se resistían a abandonar el palacio. La sudamericana Pepa San Martín y sus compañeros, premiados en Horizontes Latinos por 'Rara', decían algo así como que «éste es el mejor escenario del mundo». Y el director de todo esto, José Luis Rebordinos, sonreía con una botella de agua en la mano, como el maratoniano que acaba de cruzar la meta cansado pero satisfecho de su marca conseguida. La 64 echaba el telón.