Diario Vasco

«Vamos a intentar reorganizar la programación porque ahora es un lío»

José Luis Rebordinos, a primera hora de ayer, en las escaleras del Hotel María Cristina, listo para hacer balance.
José Luis Rebordinos, a primera hora de ayer, en las escaleras del Hotel María Cristina, listo para hacer balance. / ARIZMENDI
  • José Luis Rebordinos ha cerrado su sexto año al frente del Zinemaldia con la sensación de haber vivido una de las ediciones más redondas en cuanto al equilibro entre la calidad de los filmes y el glamour

José Luis Rebordinos cierra su sexta edición al frente del Zinemaldia con la sensación de haber vivido una de las más redondas, en cuanto al equilibro entre la calidad de los filmes y el glamour. Eso que en principio estaba concebido como un año de transición. De cara al futuro, Rebordinos ya tiene planes. Por un lado, «reorganizar la programación de la mejor manera posible»; por otro, impulsar un plan de promoción del propio festival que entraría en marcha en 2018. Y anuncia: la inclusión de «tres o cuatro óperas primas cada año a partir de ahora es una decisión editorial del certamen».

-¿Se ha quedado satisfecho con el palmarés de este año?

-Cualquier palmarés me parece bueno, que para eso traes un jurado. Dicho lo cual, me parece un palmarés muy equilibrado, tal vez algunos echen en falta alguna película que ha polarizado mucho las opiniones, pero me parece muy sensato. Tiene todo el sentido del mundo. Nadie puede decir que es un palmarés demencial.

-¿Ha sido la 64 edición con la que soñaba hace nueve días?

-Sí, este año han salido las cosas muy bien previamente y había un festival muy grande. Es la que queríamos porque no ha habido grandes incidencias, se nos han caído un par de intérpretes, pero no de primera fila y todo ha ido muy bien. Hay una parte de nuestro trabajo que se ve y otra, que no se ve y es la que hay que ir afianzando. Igual que trabajamos los primeros años el tema de industria, ahora estamos muy centrados con las agencias de actores porque los tiempos están cambiando. Cuando yo llegué al Zinemaldia la presencia de los actores se negociaba con los productores y con los agentes de ventas internacionales. Hoy siguen siendo importantes, pero lo son cada vez más esas agencias.

-Ha habido un equilibrio entre glamour, con estrellas repartidas a lo largo de todo el festival, y películas controvertidas.

-Nosotros trabajamos parecido cada año, pero en esta edición hemos tenido suerte, no sólo en los nombres que han venido, sino en la posibilidad de hacerlo escalonadamente. Eso nos ha salido perfecto. De hecho, nos atrevimos a inaugurar con una película sin estrellas porque sabíamos que a partir del día siguiente las teníamos continuamente. Es algo que siempre intentas, pero a veces resulta que en lugar de venirte dos estrellas el miércoles y el jueves, los dos tienen que ser el miércoles. Creo que el glamour de este año es incontestable y, sinceramente, nos costará tener otra edición con este nivel y tan bien repartido. Respecto a las películas, este año la selección tenía una característica muy importante que, además, se va a convertir en línea editorial del Festival: hemos conseguido grandes nombres -Oliver Stone, Hong Sang-soo, Bertrand Bonello, Bayona, Alberto Rodríguez...- pero había seis óperas primas a concurso. Eso es muy bonito porque estas últimas significan el desconcierto, la libertad de opinión, sin apriorismos. Esta combinación va a ser una de las líneas editoriales del Zinemaldia: en la Sección Oficial va a haber todos los años un mínimo de tres o cuatro óperas primas porque un festival tiene que descubrir cosas. Es complicado, pero este año hemos descubierto seis que nos han gustado mucho. Va a ser un objetivo y este año ha servido de prueba.

-Lo que parece ya un problema endémico es la falta de salas para cuadrar una programación tan abigarrada como ésta.

-Para que se haga una idea de lo que nos preocupa el tema, en estos momentos estamos trabajando en un desarrollo informático que nos permita racionalizar la programación. Voy a ser sincero: no estoy contento con el lío de programación que hay, aunque también le aseguro que es muy difícil arreglarlo. Pero es un lío de narices. Estamos intentando crear un instrumento que nos permita hacer una primera programación razonable para luego intervenir sobre ella en los detalles. Queremos que haya algo sistemático.

-El próximo año, ¿se pondrá un poco de orden en la Sección Oficial? Porque Zabaltegi se ha aclarado, pero la Sección Oficial se ha complicado con las Proyecciones Especiales, en las que se han incluido títulos que antes eran 'zabaltegis' de manual.

-Pero ya no. Zabaltegi se ha convertido en otra cosa. A todo esto de las Proyecciones Especiales le vamos a dar una repensada porque nos lo está diciendo mucha gente. En el fondo son trucos para poder programar más películas en un sitio mejor. Más que eso me preocupa el caos en las proyecciones. Nos vamos a sentar a pensarlo y a tomar decisiones importantes, tanto como que igual hay que quitar unas sesiones de público para reservárselas a los acreditados o viceversa. Habrá que estudiarlo porque de momento no vamos a tener más salas, ni medios para crearlas, tal y como hace Cannes, porque eso es muy caro. No podemos gastarnos 600.000 euros en crear una sala en condiciones. Uno de los objetivos para el año que viene va a ser reorganizar de la mejor manera posible la programación.

-El rebautizo de Zabaltegi como Zabaltegi-Tabakalera, ¿ha condicionado la selección de títulos de la sección?

-Bueno, lo que pasa es que los festivales están mutando y tenemos que olvidarnos de ciertas cosas, como première mundial y este tipo de cosas. Recuerdo que cuando empezamos a traer películas de Toronto había gente que se escandalizaba. ¿Y por qué no? ¿Cuántos habéis visto en Toronto estas películas?

-Pero a través de las redes sociales llegan las críticas de allí antes de que se hayan proyectado aquí...

-Pero eso también pasa con que haya una premier de la película en su propio país. Cannes ha proyectado este año la 'Julieta' de Almodóvar meses después de que se estrenara en España. Yo creo que cada vez va a ser más importante el conjunto del festival, su personalidad y lo que ofrece. En este sentido, el Festival donostiarra se está rearmando, es decir, hemos creado un muy buen circuito con Toronto. Bueno para nosotros, y bueno para los productores y distribuidores. Una película que vaya a Toronto necesita una salida en Europa. San Sebastián es muy bueno porque rematan ventas iniciadas allí, hacen otras nuevas... Y al margen de eso, es probable que este año sea el que más premières mundiales hayamos tenido en conjunto, pero me preocupa poco. Todos estamos abriéndonos, se están creando circuitos: Telluride-Venecia, Toronto-San Sebastián, Sundance-Berlín en Panorama... Son fuertes porque para las películas es bueno tener dos salidas, una en Europa y otra en el mercado americano.

-Vuelvo a mi pregunta sobre Zabaltegi...

-¿Qué es lo que tenemos que generar? Un lugar lleno de actividades al que a la gente le interese venir por diferentes razones. Ofreces una determinada Sección Oficial, pero tienes Perlas, donde recoges lo mejor del año con ese puntito de público; Zabaltegi-Tabakalera, lo mismo pero más radical, nuevos caminos; Made in Spain, para recuperar las siete, ocho o diez películas españolas que han hecho más taquilla o han estado en festivales; y Horizontes Latinos, para ver todo el cine latinoamericano del año... A cualquiera que venga de fuera le van a faltar por ver películas y completa su año en San Sebastián. Está siendo muy útil. He estado con un medio de comunicación japonés muy importante que me decía: «Me he visto las diecisiete vascas y el nivel medio me ha parecido muy curioso, en un país tan pequeño». En los últimos Premios Platino de Cine Iberoamericano, se conceden trece galardones. Pues bien: doce habían pasado por aquí y la decimotercera es una película de animación. Esto quiere decir que aquí se puede ver lo mejor del año en cine latinoamericano. Cada vez le vamos a dar más importancia a las clases magistrales, al foro de coproducción... Cannes es muy importante, pero ¿dejarías de ir a Karlovy Vary? Yo, no porque si quieres saber qué está pasando en el cine del Este tienes que estar ahí. Más que tener una gran Sección Oficial, lo importante hoy en día es que cada festival tenga algo que lo convierta en importante para el resto del mundo porque no nos engañemos: las grandes películas se pueden ver la semana siguiente en los cines. ¿Qué es más importante, tener una première mundial que se estrena en unos días o poner una ópera prima que vaya a aparecer en el mundo gracias al festival?

-Respóndase usted mismo a esa pregunta.

-Hacen falta las dos cosas. Por eso digo que éste es un año que ha salido muy bien: tienes 'Snowden', Bayona, Bonello, Hong Sang-soo... y también, seis óperas primas. Eso es lo bueno. Y que haya polémica es muy bueno para un festival. Lo que no puede ser es que haya consenso, ni para bien, ni para mal. Ha habido muchas películas que han creado debate. Hasta 'Snowden' lo ha generado.

-La Capitalidad ha estado presente, de una forma muy especial, a través de 'Kalebegiak'. ¿Qué balance realiza?

-Yo soy muy fan de 'Kalebegiak', sobre todo, porque me he tragado películas sobre ciudades durante toda mi vida y creo que es de lo mejorcito que se ha hecho a ese nivel. Se nota que lo han hecho bastante en serio y eso es importante. Hemos tenido una relación muy buena con 2016 y esperamos seguir teniéndola el año que viene. Yo no voy a entrar a valorar la Capitalidad a ciertos niveles porque no me corresponde, pero a nivel audiovisual, sí. Y creo que lo han hecho muy bien. Y 'Kalebegiak' ha sido un broche buenísimo, con un Velódromo en el que hubo 'overbooking' porque no faltó ningún invitado.

-Diecisiete títulos en Zinemira. ¿Es reflejo del auge del audiovisual vasco?

-Hace unos años se produjo una cosa muy interesante: el acuerdo entre los productores vascos y ETB, que generó una producción importante. Creo que en estos cuatro años el Gobierno Vasco, desde su Departamento de Cultura, ha hecho un trabajo por el cine muy bueno, con Joxean Muñoz y Clara Montero, que han tenido una sensibilidad muy especial hacia el audiovisual. Lo bueno es que todos vamos bastante juntos y eso es positivo. Es algo que hecho en falta a veces en el cine español. También es verdad que no hay que dormirse en los laureles: con la crisis bajó el dinero para el cine, pero dicho esto, las cosas se están haciendo bastante bien desde todos los estamentos. No hay que bajar la guardia. Películas como 'Loreak' e incluso 'Lasa y Zabala' a nivel más local, 'Amama' -con 50 festivales internacionales- han situado el cine vasco a unos niveles que no todos los años se puede alcanzar. No obstante, hay una producción importante de películas medias, unas mejores, otras peores, pero todas muy dignas de nivel medio. Para el año que viene, vienen producciones vascas muy importantes, algunas, con 'look' de competición en San Sebastián clarísimo. Lo que pasa es que veremos si una película como 'Aundiya' llega a otros festivales o no. Me encantaría tenerla aquí pero si de repente sale por Cannes estaré muy orgulloso y ya le haremos un hueco. Aquí podríamos tener una película como la de 'Un día más con vida', sobre Ryszard Kapuscinski, dirigida por Raúl de la Fuente y con producción donostiarra.