Diario Vasco
Uno de los participantes se dirige a los estudiantes en el cine de Tabakalera.
Uno de los participantes se dirige a los estudiantes en el cine de Tabakalera. / A.ABRIL

Los estudiantes fraguan el cine del futuro en Tabakalera

  • Prosigue el XV Encuentro Internacional de Estudiantes de Cine. Entrada gratuita

Llegan de Argentina, Holanda, Polonia, Alemania, Bélgica, Israel, Madrid, Barcelona, Serbia, Rumania, Ucrania, Lituania y Rusia. Entran en Tabakalera por la mañana y ven y discuten películas hasta el atardecer. Con un descanso para el café, el dulce y el pitillo al sol. Con otro intermedio para comer. Se despiden con tiempo para ver un documental bien recio, prieto y sesentero pero a la vez eterno tal que 'Orange Sunshine', uno de los tesoros con más cuajo del Savage Cinema.

Y el cine que ven y discuten es el que ellos y ellas han hecho. Sus trabajos de fin de carrera. Sus tesis doctorales. Tras el café de las 11 suelen tener clases presenciales. El martes la impartió Bonello, ese creador tan impactante que en 'Nocturama' se/nos pregunta: «¿Cómo puedo distinguir a un terrorista si es igual que yo?». Después llegó Périot que tiene en Nuevos Directores 'Lumières d´été'. Esa joya de fantasmas que sobrevivieron a Enola Gay. El viernes la clase magistral correrá a cargo de Tverdovsky, que sorprendió con 'Correction Class' y presenta en Zabaltegi su inquietante 'Zoology'.

Ayer, antes y después del café, las pastas, el pitillo y la charla se proyectaron cuatro peliculazas de las cuales la más larga duraba tan solo 27 minutos. En 'Adaptcja' Bartosz Kruhlik y su director de fotografía Chal Dymek bordan con hilos oscuros un trabajo fantasmagórico y sobrio sobre la pérdida y la culpa.

Al final del poderosísimo trabajo de Carlos Lenin Treviño '24º 51' Latitud Norte' se escucha una canción fascinante y letal 'Yo ya me voy a morir a los desiertos', tradicional y tristísimo canto cardenche, propio de la Comuna lagunera mexicana.

Muerte de un skater

Los 27 minutos de Lenin están impregnados de melancolía contagiosa y sonorizados prodigiosamente desde barcas varadas en un lago que, como la memoria va agostándose y doliéndose. Por su parte, el lituano Laurynas Bareisa aprovechó 14 minutos de celuloide para llevarnos al Zoológico de Lituania, en su ciudad, Kunas. Y allí donde de niño fue feliz entre tigres y cebras descubre que algo malo y terrible debe estar pasando en el planeta cuando ya mueren hasta los camellos. ¡Un camello muerto! ¿No son acaso los animales más resistentes del mundo?

Y de Lituania a un burger al amanecer 'Take away' de Geórg Cantos, de la Ecam madrileña. Unos skaters que han perdido un amigo en el 'half pipe' piden hamburguesas y pollo frito mientras una cámara sin filtros los ilumina con luz sucia y salvaje.

Cuando todo ese cine del futuro presente del Zinemaldia se había visto, apareció ayer una invitada sorpresa y de honor. Esther García, gran productora. Les advirtió que un buen productor ha de saber pararle los pies al director. Y también darle alas.