Diario Vasco

«Todo el mundo que trabajó con Bigas Luna le quería y eso dice mucho de cómo era»

Jordi Mollà y Javier Bardem posan para una fotografía en la terraza del hotel María Cristina.
Jordi Mollà y Javier Bardem posan para una fotografía en la terraza del hotel María Cristina. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • Javier Bardem y Jordi Mollà presentaron junto a otros amigos del director 'Bigas x Bigas', un montaje de su diario visual

Varios amigos del desaparecido director catalán Bigas Luna se han unido para producir y participar en 'Bigas x Bigas', un montaje del diario visual que el cineasta rodó durante la primera década de este siglo. Entre ellos están los actores Javier Bardem y Jordi Mollà, que ayer hablaron, con un plato de jamón como no podía ser de otra forma tratándose de un homenaje al realizador, de su figura, de sus anécdotas y de cómo había influido en sus carreras. Un recuerdo alegre, lleno de risas y de imitaciones.

¿Le debían a Bigas Luna esta película?

Javier Bardem: No lo veo como un débito. Me llegó de la mano de Celia -su mujer- y Carles Sans -uno de los miembros de Tricicle-, que era muy amigo suyo. Sabían que todo el mundo que había trabajado con él quería a Bigas Luna, y eso dice mucho de cómo era. La película se ha hecho desde el amor y desde el cariño. Igual puede ser un débito, pero desde lo más profundo. Yo le debo una carrera y una mujer... ¡Fíjate lo que le debo! También el gusto por hacer lo que hago. Empezamos con él vírgenes en 'Jamón, jamón' y podría haber sido traumático cuando fue todo lo contrario. Nos pareció que todo era fácil. Nos metía en unos líos... de los que nos dábamos cuenta una vez rodadas las escenas. Lo hacía de forma muy natural. A otro yo le hubiera dicho que no.

Muchos de sus amigos comentaban que era un filósofo. ¿Cómo lo definirían?

Jordi Mollà: La palabra es vitalidad. Era un tío que sabía ir por un polígono, ir a Cannes, echarse una siesta, vestirse, tratar con la gente, hacer pelis, escribir... La gente se ponía irremediablemente en sus manos y eso que a veces era muy exigente y duro. En la primera época incluso un poco cruel, pero de forma sana para sacar lo mejor. Hacía lo difícil fácil y lo fácil difícil, y lo hacía de verdad. Era un tío muy organizado, no te dejaba improvisar nada. Solo una vez le vi perder los papeles y fue durante el rodaje de 'La camarera del Titánic'. El equipo italiano era un caos y acabó pegando un puñetazo en la mesa. Javier, ¿te imaginas a Bigas pegando un puñetazo?

En el Festival de 1993 había un gran cartel de 'Huevos de oro', dirigida por Bigas Luna, en la que aparecía Javier Bardem con un traje dorado y agarrándose ostentosamente el paquete. ¿Cómo recuerda esa época cuando todavía era un chaval de 24 años?

J. B.:Vi el cartel y aluciné, pero tampoco me extrañó. Él me sacó la foto durante las pruebas de vestuario. Me dijo (e imita la voz del director): 'A ver, agárrate los huevos'... y de pronto hizo el cartel. Ese año en el Festival me saqué una foto con, creo que era Lana Turner, delante del cartel y me dijo que «eso, nunca más». Aunque lo más fuerte fue cuando estrenamos en París. Los Campos Elíseos estaban llenos de carteles en los que aparecía yo tocándome los huevos y le dije: «Bigas, hemos conquistado Francia».

En la película se ve lo bien que se lo pasaban con él fuera del plató.

J. B.: El documental no está hecho pensando que es el mejor director del mundo, sino para que la gente le escuche las cosas que decía.

¿Cómo era trabajar con él?

J. M.: Utilizaba conceptos que al principio no entendías, pero luego cuando le conocías te resultaban muy claros. Había que estar entrenado en su forma de hablar. Él no buscaba ser complejo. Recuerdo que decía cuando rodaba (y también imita a su amigo fallecido) «pero esto lo va a entender el de Minnesota. Si no lo entiende el tío que está en Minnesota viendo la película, esto es una mierda».

J. B.: Una vez que en una escena le comenté que me iba la vida en ella, me miró y me dijo que recordara que era solo cine y que no me lo tomara tan en serio. Tenía una fascinación tremenda por lo hispano fuera de Cataluña: la Meseta, Zaragoza... A mí me dio un rol muy de macho hispano por cojones, de macho alfa.

J. M.: A mí en 'Jamón, Jamón' me dijo que yo era la puerta de Europa frente a Iberia que era Javier. En 'Volaverunt', era el poder y en 'Son de mar' el soñador. Yo era la figura más femenina del hombre.

En 'Bigas x Bigas' también se transmite que su entorno era como una gran familia

J. B.: Es verdad. Entraba todo el mundo en esa familia. Era la persona menos clasista que he conocido. Resultaba muy agradable estar con él. No era un gran hablador, era un hombre de muchos silencios. No tenía la arrogancia de pensar que lo que decía tenía importancia. Eso sí, ¡soltaba unas perlas! Se acomodaba a la vida, no criticaba. Tampoco era un hombre reivindicativo ni se reivindicaba a sí mismo.