Zinemaldia: Sesenta y seis películas vienen a verme

Trailer de 'Un monstruo viene a verme' con Lewis MacDougall como chaval protagonista/
Trailer de 'Un monstruo viene a verme' con Lewis MacDougall como chaval protagonista

Destacan la proyección de ‘Kalebegiak’ en el Velódromo y la presentación de la película de Bayona con Sigourney Weaver

MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

Si no hemos contado mal, los espectadores pueden elegir en la programación del Festival de hoy entre nada menos que 66 películas diferentes. Para ayudarles, aquí les hablamos de diez de ellas.

Un monstruo. Ya sabrán que Un monstruo viene a verme (Sección Oficial, fuera de concurso) es la adaptación del libro de Patrick Ness con niño, madre enferma y árbol monstruoso. Conocerán que es la de Sigourney Weaver. Ya sabrán que supone el afianzamiento de Juan Antonio Bayona en el gran cine comercial antes de rodar la nueva de Jurassic Word para Spielberg. Acaso no sepan de la buena recepción que ha tenido en Toronto: «Una lección sensible y muy bien hecha sobre los límites y el poder de la narración» (The Hollywood Reporter). «Una película familiar inteligente fuera de lo común» (JoBlo).

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Brecha generacional. En una competición por la Concha de Oro en la que las sorpresas la están dando los nuevos realizadores, atención a Jesús (Sección Oficial), segundo largometraje de ficción del chileno Fernando Guzzoni, que explora la brecha entre la generación ni-ni y la de sus padres.

Chicas coreanas. La coreana Lee Hyun-ju cuenta en Our Love Story (Nuev@s director@s) la historia de dos compañeras de piso de caracteres diferentes que se ven sorprendidas por su mutua atracción.

Aires cubanos. Carlos Lechuga, que trabaja en el proyecto de su nueva película, Habana, territorio vampiro, es un representante de un renovado cine cubano por venir. En Santa y Andrés (Horizontes latinos), enfrenta a una campesina sin dudas sobre la revolución castrista, Santa, con Andrés, un escritor gay y crítico a quien debe vigilar.

Mujer con rabo. Hay sinopsis llamativas y luego está la de Zoology (Zabaltegi-Tabakalera), del ruso Tverdovsky: «Natasha es una mujer de mediana edad que trabaja en el zoo y que aún vive con su madre en una pequeña localidad (...). Está atascada y parece que la vida no tiene sorpresas reservadas para ella, hasta que un día le crece una cola».

La de Loach. El británico Ken Loach constituye él solo casi todo un subgénero dentro del cine social. Con Yo, Daniel Blake (Perlas) ha obtenido su segunda Palma de Oro en Cannes (la primera fue por El viento que agita la cebada). Aunque algunos críticos la tacharon de demasiado obvia y previsible, seguro que Loach nos conmueve con este alegato contra los recortes sociales.

Familia rumana. El rumano Cristi Puiu nos mete durante casi tres horas en Sieranevada (Perlas) en una reunión familiar tras el fallecimiento de un patriarca. Han elogiado la naturalidad y melancolía de su costumbrismo.

La donostiarra. En otra página de este suplemento encontrarán la crítica de Kalebegiak (Velódromo), el largometraje promovido por DSS2016EU y formado por doce cortos alrededor de San Sebastián. Aquí les recordamos que la cita para verla es hoy a las 8 en el Velódromo. Y que ya están agotadas las entradas para esta fiesta del donostiarrismo.

Balleneros. En 1615, 31 cazadores de ballenas vascos fueron asesinados en Islandia. Un oscuro heho histórico que el documental Baskavígin, la matanza de los balleneros vascos (Zinemira), trata de explicar mediante intervenciones de historiadores y reconstrucciones.

El primer Becker. En su primer y olvidado largometraje, Dernier atout (Jacques Becker), el cineasta francés emulaba las formas de las películas de cine negro hollywoodiense, pero no su fondo. Como escribe Quim Casas, «no hay sordidez moral, ni claroscuros, ni personajes que aspiran a llegar a la cima del mundo. En este sentido, el debut de Becker no se inscribe en la tradición clásica del género; se presenta más bien como su reverso amable».

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