Diario Vasco

Salchichas (guarras) contra Cigüeñas (empresarias) en el Velódromo

fotogalería

Presentación del filme de animación 'Cigüeñas' / j.m.lópez

Podríamos hablar de los primeros envites del Zinemaldia desde cualquier otro ángulo. Desde cualquier otra sala y photocall. Recordar que hoy domingo y mañana lunes sigue proyectándose en Zabaltegi Sipo Phantasma de Koldo Almandoz, película que ningún amante oscuro de Murnau, Nosferatu y los barcos fantasmas debería perderse. Mejor aún si cabe, convocar a toda criatura que considere que vivir y ver cine son aventuras morbosamente peligrosas al estreno de Elle, la película con la que Verhoeven e Huppert , tan exquisitamente sardónicos van a poner patas arriba el mundo de los tibios de corazón. Avisarles de que el 21 surgirá en la pantalla de Tabakalera un monstruo fantástico que produce orgasmos infinitos a las criaturas humanas de ambos sexos, e incluso a los híbridos de uno y otro. Hablamos, claro, de la incalificable La región salvaje de Amat Escalante.

Podríamos mostrar nuestra más aguda y compasiva solidaridad si fuera el caso de que alguno de ustedes se hubiesen perdido títulos como Park o X Quinientos, pilares de Nuevos Directores y Horizontes latinos pero casi preferimos dar cumplida noticia de que hoy domingo en el Velódromo se estrena una chiripitifláutica película de animación titulada Storks, que narra, llena de colorajos y ritmos frenéticos, la odisea de una cigüeña empresaria que ve con horror como en su compañía de logística de embalaje, transporte y entrega a domicilio de bebes de raza humana ha aparecido un espécimen defectuoso y se va a armar la marimorena si alguien no lo remedia en ya. Podríamos hacer todo eso y avisados quedan de que Storks tiene punto y ritmillo. Pero será mejor que se abrochen los cinturones antes que tarde porque vienen curvas. De hecho, las meninges se nos van a desparramar por el recinto oval Antonio Elorza cuando el martes a las 20 horas se estrene la película que nunca jamás deberá ser contemplada por cachorros humanos: Sausage Party es animación guarra sobre el terrible momento en que las salchichas, los botes de mostaza, los panecillos para hamburguesas y los pepinos que cohabitan en las estanterías de un supermercado descubren que más allá de las puertas automáticas no está el paraíso que ellos creían sino un lugar donde los asan, fríen, les meten la cuchara en la salsa, los cortan, los pinchan, los mastican y los evacuan por el inodoro. A todo eso añadamos que hasta ayer mismo ellos estaban convencidos de que nosotros, los compradores éramos una mezcla de profetas/liberadores/semidioses y el carrito de cortesía una especie de cuadriga celeste… Si todo eso lo sazonamos con unos diálogos que superan (en maldad político social) los de Revolución en la granja de Orwell y en voltaje porno a cualquiera de las viejas pelis X(que por ende no solían tener diálogos) o a American Pie entenderemos que La fiesta de las salchichas no es precisamente ni Frozen ni Mascotas. Más que nada porque aquí una franfurt sueña con meterse dentro de una barrita esponjosa de pan de molde y porque al final… bueno, al final imagínense lo que puede suceder si uno es un donuts y…

Deberíamos, tal vez, estar hablando de ‘Kalebegiak’ pero primero, cigüeñas y… salchichas.