Diario Vasco

Varón, estadounidense y actor

Varón, estadounidense y actor
  • Radiografía de tres décadas de Premios Donostia. La media de edad al recibirlo es de 60 años

En el inicio de la cuarta década de los Premios Donostia, está clara la tipología de los receptores del galardón creado por el Festival en 1986 para homenajear, y atraer, a las grandes estrellas. Los miembros del selecto club al que van a unirse Sigourney Weaver y Ethan Hawke se dedican a la interpretación (55 de 58), son anglosajones (el 82"75%) y varones, en una proporción de dos a una.

Sí, poniendo bajo el microscopio los datos de los 58 receptores del premio en todo su historial –incluimos los que lo recibirán este año y a Julie Andrews y Warren Beatty, que no lo recogieron–, resulta que tenemos casi a dos varones por cada mujer: 38 distinguidos (o el 65,52% si lo prefieren en porcentaje) son hombres y 20 (el 34,48%), mujeres.

Para la anécdota queda el único momento, al cerrar la edición de 1995, en que hubo más mujeres con el Premio Donostia (Bette Davis, Claudette Colbert, Lauren Bacall, Lana Turner, Susan Sarandon y Catherine Deneuve) que hombres (Gregory Peck, Glenn Ford, Vittorio Gassman, Anthony Perkins y Robert Mitchum).

Si nos detenemos en los y las premiados/as desde 2010, comprobamos que la proporción del doble de hombres se mantiene. De los últimos catorce Premios Donostia, nueve son masculinos (Travolta, Stone, McGregor, Lee Jones, Hoffman, Jackman, Washington, Del Toro y Hawke) por cinco femeninos (Roberts, Close, Maura, Watson y Weaver).

Trío de directores

La radiografía a la que sometemos a los Premios Donostia los desvela como mayoritariamente varones y desde luego, intérpretes. El Donostia es para actores y actrices y sólo rara vez para realizadores. Aunque muchos de ellos y ellas ocasionalmente hayan dirigido películas, producido o escrito guiones, la ocupación principal es la interpretación en 55 de los 58 galardonados, y sólo a tres los consideramos realizadores: Francis Ford Coppola, Woody Allen (aunque sea también actor, guionista y clarinetista) y otro que reincidirá este año, Oliver Stone.

En cuanto a la procedencia geográfica, el galardón honorífico que cada año otorga la organización del Festival no resulta demasiado europeísta y no se puede negar que ama a Estados Unidos. Los datos dejan claro que sólo 10 de los 58 galardonados vienen de la Europa continental. De la escueta decena, cuatro son españoles (Fernando Fernán-Gómez, nacido en Perú y con nacionalidad tanto española como argentina, Paco Rabal, Antonio Banderas y Carmen Maura) y tres franceses, o más bien francesas: Catherine Deneuve, Jeanne Moreau e Isabelle Huppert (Premio Donostia 2003, que también regresa este año). Hay que sumar otros tres galardonados del viejo continente: el italiano Vittorio Gassman, el sueco Max Von Sydow y la noruega Liv Ullman.

Frente a esta débil representación europea, el empuje de la industria norteamericana hace que los premiados nacidos en Estados Unidos ganen por goleada. Suponen 35 de los 58. Nos salen aún más, 39, el 67,24 por ciento, si les sumamos otros cuatro no nacidos allí pero que posteriormente obtuvieron la nacionalidad USA: Glenn Ford (canadiense-estadounidense), Claudette Colbert (francesa-estadounidense), Anthony Hopkins (británico-estadounidense) y Benicio del Toro, natural de Puerto Rico y con nacionalidad de EE.UU. y española.

Nuestra dosis anual de mitomanía ha sucumbido ante la elegancia "british" en nueve ocasiones, rindiendo tributo, además de al Hopkins de doble nacionalidad, a los cien por cien británicos Jeremy Irons, Vanessa Redgrave, Michael Caine, Julie Andrews, Bob Hoskins, Ian McKellen, Ewan McGregor y Emily Watson.

Si a los estadounidenses añadimos los británicos y al australiano Hugh Jackman, resulta que 48 de los 58 Premios Donostia son anglosajones.

Antes de los 50

Cuando Hawke recoja mañana el Premio Donostia a los 45 años de edad, no será la persona más joven en recibirlo, un honor que le corresponde precisamente a otro invitado de esta edición, Ewan McGregor, que cuando alzó el trofeo en 2012 había soplado únicamente 41 velas.

De hecho, en el historial del galardón encontramos hasta seis personalidades que en el momento de obtener el Premio Donostia eran más jóvenes que Hawke: John Malkovich, Sean Penn, Matt Dillon –hasta que llegó McGregor era el benjamín del grupo, con 42 años en 2006–, Julia Roberts y Hugh Jackman. La lista de premiados cuarentañeros, pero ya mayores que el hombre de "Gattaca" y "Boyhood", la completan Jeremy Irons (el primer menor de 50 en recibir el galardón, con 49 años en 1997), Angelica Huston, Annette Bening, Antonio Banderas, Benicio del Toro y Emily Watson.

Trece estrellas, por lo tanto, fueron distinguidas con el Premio Donostia antes de cumplir los cincuenta. Los siguientes grupos de edad son bastante homogéneos, puesto que 15 galardonados tenían entre 50 y 59 años de edad en la gala de entrega; otros 16, entre 60 y 69; doce, entre 70 y 79 años. Y dos, más de 80. Aunque algunos crean que la destinataria más veterana fue la mítica Bette Davis, que cuando hizo sus últimas apariciones públicas en el San Sebastián de 1989 contaba oficialmente con 81 años, le supera ampliamente la estrella que recogió la estatuilla en la edición siguiente, Claudette Colbert. Tenía 87 años.

Parece lógico que quienes reciben un reconocimiento a toda su carrera tengan edad avanzada. Sin embargo, el galardón ha evolucionado a lo largo de los años de estar centrado en homenajear a estrellas retiradas o en el último tramo de su carrera a distinguir a personalidades en activo, en algunos casos con mucha filmografía aún por delante. Si quieren ponerlo en números, analizando los 58 receptores del Premio Donostia observamos que en el momento de recibirlo tenían como media 60 años de edad (exactamente, 59,6). Y si sólo tomamos los premiados en los últimos años desde 2010, la estadística detecta cierto rejuvenecimiento, con una media de 56,2 años.

En tiempos hasta se llegó a hablar de la "maldición" del premio, que supuestamente provocaba un rápido fallecimiento de quienes lo recibían, algo que por estadística y ley de vida era más probable cuando se premiaban a estrellas entradas en años. La maldición, lógicamente, no era cierta y los datos nos dicen que el 78,59% de las personalidades galardonadas siguen vivitas y coleando.

Sólo 13 de los 58 premiados pasaron a mejor vida. Son los ocho primeros Premios Donostia (Peck, Ford, Gassman, Davis, Colbert, Perkins, Bacall, Mitchum y Turner) y otros cinco laureados en ediciones posteriores que ya sólo están en las pantallas: Fernando Fernán-Gómez, Paco Rabal, dos distinguidos en 2002, Bob Hoskins y Dennis Hooper, y Ben Gazzara.

Un premio, dos… o cinco

En sus inicios, el Zinemaldia entregaba un Premio Donostia en cada edición, pero el abanico se fue abriendo. En las tres décadas de palmarés, ha habido 14 ocasiones en que fue concedido un solo galardón; en 10 ediciones se celebraron dos galas para sendos premios; y en otras 5, se sumaron tres premiados en la misma edición.

Como casos especiales quedan los certámenes de 2002 y 2012. En el primero, para celebrar el cincuentenario del Festival, se entregaron cuatro Premios Donostia, a Jessica Lange, Bob Hoskins, Dennis Hooper y Coppola. Y en 2012, con motivo del 60 aniversario, a cinco. Un repóker de ases con Dustin Hoffman, Travolta, Oliver Stone, McGregor y Tommy Lee Jones.

Como la edición más triste del galardón ha quedado la de 2001, en la que estaba previsto repartir tres premios. Los ataques terroristas del 11-S hicieron que las estrellas no saliesen de Estados Unidos –aunque Julie Andrews y Warren Beatty oficialmente sean Premios Donostia no vinieron por la estatuilla, ni aquel año ni los sucesivos–. Además, Francisco Rabal murió el 29 de agosto de 2001, cuando ya le habían comunicado que se le otorgaba una réplica con la farola de la Concha. La recogería, en nombre de la familia, su nieto Liberto Rabal.