Diario Vasco

La venta de entradas del Zinemaldia se colapsó

La cola para acceder al Kursaal comenzó a formarse a las cuatro de la tarde.
La cola para acceder al Kursaal comenzó a formarse a las cuatro de la tarde. / SARA SANTOS
  • La web del Zinemaldia no funcionó entre las nueve y la una del mediodía

Las nueve de la mañana. Hora clave para los miles de cinéfilos que se disponían a comprar entradas para la 64 edición del Festival que comienza el viernes. Muchos de ellos vieron con desesperación que la web del Zinemaldi se colapsaban. Solo los primero que lograron entrar en la web consiguieron hacerse con el preciado botín con normalidad. La mayoría se encontraba con un 'internal server error', que no se solucionó hasta la una del mediodía. A través de internet por la mañana solo se pudo comprar a en la página de Kutxabank, aunque también con mucha lentitud.

Por la tarde, el Festival remitió una nota en la que en primer lugar pedía disculpas «a todas las personas afectadas por las incidencias».

Además explicaba que «desde las 08.55 hasta las 12.50 horas el servicio de venta de entradas online se ha visto afectado por un error de programación, que ha incrementado de manera exponencial las peticiones que se recibía. Aunque la venta no ha llegado a detenerse de forma completa en ningún momento ya que se han realizado 25.000 transacciones durante ese periodo, este fallo ha impedido que muchas personas hayan comprado sus entradas con normalidad».

El comunicado continuaba señalando que «la empresa Impronta Soluciones S. L., referente en el diseño y desarrollo de las tecnologías relacionadas con la venta de entradas en España, había realizado pruebas los días previos, la noche anterior y también esta misma mañana (por ayer), una hora antes del inicio de la venta. Sin embargo, el error de programación no fue detectado en las pruebas previas y para solventarlo ha tenido que redirigirse el tráfico a la web de Kutxabank» hasta que se reabrió el servicio.

Redes sociales

Las redes sociales, principalmente Twitter, fueron un reflejo del malestar de los aficionados, medio que también aprovechó la organización para disculparse. Algunos calificaron de vergüenza o de desastroso el sistema, otros señalaron que llevaban más de hora y media solo para acceder a la página, algunos se quejaban que si se lograba comprar entradas solo se podía hacer de una en una con la consiguiente comisión de 0,75 euros en cada transacción. También hubo quien se lo tomó con humor y como @elperroverde colocó una imagen de un congelado Jack Nicholson en 'El resplandor' con la frase 'aquí, intentando comprar entradas para el #zinemaldia', quienes con resignación afirmaban que no podía faltar el clásico de todos los años o quien se ponía retos como 'explorar la Antártida, subir el K2, comprar entradas para el Festival de Cine de San Sebastián'.

Temiéndose el caos informático, mucho optaron por acudir al Kursaal donde tenían dos opciones: adquirir los tickets en las taquillas habituales a pie de calle, aunque solo podían hacerse con un máximo de nueve, o bajar al Zinemaldi Plaza.

Por la primera apostaron Koro Lizaso y Loli Muñoz, que llegó desde Eskoriatza. A las seis de la mañana fueron de las primeras en hacer cola. Son unas habituales y ya habían hecho parte de los deberes porque hace unos días compraron las entradas para los premios Donostia y las galas de inauguración y clausura. En su lista se encontraban 'Uncle Howard', de Aaron Brookner, «que veremos en Tabakalera» o 'Aquí no ha pasado nada', de Alejandro Fernández Almendras, en la sección Horizontes Latinos. «Como acabaremos enseguida iremos a ver las regatas, nos va a dar tiempo a hacer todo», comentaron risueñas.

Aquellos que querían comprar más de diez entradas optaron por hacer cola para entrar en el Zinemaldi Plaza. El primero en llegar lo hizo a las 14.00 horas del sábado, aunque no batió el récord de hace dos años establecido a las 12.00 del mediodía. Para que todo transcurrieran con cierto orden la organización repartía unos números. A las 09.10 de ayer ya habían entregado 245, acompañados de un número de teléfono para que la gente pudiera marcharse y llamar cada cierto tiempo para saber cómo iba avanzado y a qué hora aproximada tenía que volver. Como cada comprador llevaba una lista con muchas películas el proceso era lento y en la primera media hora solo habían pasado diez personas.

Poco después les tocó la vez a Lurdes Bartolomé y Susana Vicente. Se habían organizado por turnos desde que sus maridos llegaron a la cola a las 21.00 horas. «Estuvieron hasta medianoche, cuando les hicieron el relevo unos amigos. Nosotras hemos llegado a las 03.30 y hasta ahora. Tenemos los números 15 y 16». Este año se iban a dedicar a la Sección Oficial, «porque por trabajo solo podemos ver una al día», aunque también iban a comprar 'Florence Foster Jenkins', «la de Meryl Streep», y 'Bar Bahar', de Nuevos directores «que tiene muy buena pinta». En total pensaban adquirir alrededor de treinta entradas.

La donostiarra Bakartxo acudió a la cola a las 11.30, «después de cenar con una amiga». Provista de un kit, compuesto por una silla, una manta, un cojín, una botella de agua y un libro, pasó la noche. A la espera de que le atendieran, tenía el número 17, todavía echaba un último vistazo al librillo con todas las películas, «aunque principalmente me voy a centrar en la Sección Oficial y Perlas, que aunque luego se suelen estrenar, me gusta verlas en versión original».

«No hay divas»

A la una de la mañana llegó Daniel Reguela para poder comprar sus entradas de la Sección Oficial y Nuevos Directores, «este año no voy a ir a ninguna retrospectiva». En el Zinemaldi Plaza se encontró con su amigo Joxean Pla que comentaba que «hace años no me perdía un Premio Donostia, incluso llegué a correr detrás de Lauren Bacall, pero ya me he hecho mayor y ahora no voy ni loco a esas películas; no solo por el precio sino porque ya no hay divas como las de antes, igual la última es Meryl Streep».

Para Iker, que se acercó al Kursaal a las 05.45 horas y le correspondió el número 60, este es el tercer año que adquiere allí las entradas. Entre sus preferencias se encontraban 'Nocturama' de Bertrand Bonell, «la que no quisieron poner en Cannes después de los atentados de París», la retrospectiva de Jaques Becker y algunas de Zabaltegi-Tabakalera como 'Voyage à travers le cinéma français', de Bertrand Tavernier, y 'A Quiet Passion', de Terence Davies.

Ane Zurutuza y Andrea Sesma eran las azafatas encargadas de ayudar a los que se acercaban a las pantallas que también se habían instalado en el Zinemaldi Plaza para comprar a través de internet. Su tarea no era fácil porque ante el colapso de las web «se ponen un poco nerviosos, pero la gente es muy educada».

Finalmente y una vez subsanados los problemas informáticos, a lo largo del día y hasta las 21.00 horas se vendieron 59.021 entradas, número muy similares al del año pasado que fue de 58.987. Las sesiones más vendidas fueron las de las películas 'El hombre de las mil caras', 'I, Daniel Blake', 'Neruda', 'Toni Erdmann', 'Florence Foster Jenkins', 'Baskavígin. La matanza de los balleneros vascos' y 'A Quiet Passion', pero a esa hora todavía quedaban entradas en algunas de sus sesiones.