Zinebi reconoce al donostiarra Alberto Iglesias con el Mikeldi de Honor

Alberto Iglesias, ante la bahía donostiarra/Cristina Hortiguela
Alberto Iglesias, ante la bahía donostiarra / Cristina Hortiguela

LUIS ALFONSO GÁMEZ BILBAO.

«¿De verdad crees que la película necesita mi música?», suele preguntar Alberto Iglesias (San Sebastián, 1955) al director tras ver el primer montaje de un filme. «Siempre pienso: sin música tampoco está mal», añade el compositor, para quien la banda sonora ha de tener siempre su razón de ser, no estar solo para llenar vacíos. El creador donostiarra -artífice de bandas sonoras como la de 'La muerte de Mikel' (1984) y 'Exodus: dioses y reyes' (2014)- recibió ayer en el Arriaga el Mikeldi de Honor de la 59ª eidición de Zinebi en reconocimiento a su «talento para potenciar el sentido dramático de las imágenes en movimiento, de poner la intensidad emocional de sus partituras al servicio de los grandes directores del cine de hoy».

Iglesias dio sus primeros pasos en el cine con Montxo Armendáriz, a cuyos cortos 'Paisaje' e 'Ikusmena' puso música en los 80. Atesora nada menos que diez premios Goya, tres nominaciones al Oscar -por 'El jardinero fiel' (2005), 'Cometas en el cielo' (2007) y 'El topo' (2011)- y otras tantas a los Bafta. Ha trabajado con todos los grandes, desde Carlos Saura hasta Ridley Scott, pasando por Pedro Almodóvar, Ricardo Franco, Julio Medem, Bigas Luna, Oliver Stone y Steven Soderbergh.

Un aprendiz

El compositor, «conmovido» por recibir el Mikeldi, cree que todavía tiene mucho por hacer y aprender. «Estoy en la mitad de mi carrera. El aprendizaje de estos años no me hace sabio, sino que me deja a las puertas de las nuevas experiencias». Sus referentes musicales son el cine de Hitchcock, las composiciones de Nino Rota para Fellini y las del japonés Takemitsu, al que visita «con bastante devoción». «Hay muchísimas películas que han influido en mí. Lo que nos pasa (a los amantes del cine) es que estamos continuamente revisitando la historia del cine porque todos leemos una película de distinta manera según nuestro estado de ánimo».

«El arte y la cultura nos ofrecen una vida mejor, más plena, que se enriquece progresivamente», reivindica Iglesias. Él se prepara psicológicamente para cada trabajo como un atleta. «Hay que tener una paciencia muy especial», «ponerte en la piel un aprendiz», dice en referencia a la necesidad dar con la música apropiada para cada cinta sin repetirse.

Fotos

Vídeos