Xabier Obeso muestra sus trabajos «simbólicos» en la Basílica de Santa María

El artista Xabier Obeso muestra su obra en Santa María.
El artista Xabier Obeso muestra su obra en Santa María. / SARA SANTOS

El artista errenteriarra expone ocho lienzos sobre arquitecturas religiosas y filosóficas, que buscan llegar «más al corazón»

MARIA BASA SAN SEBASTIÁN.

El arte de Xabier Obeso es filosófico, espiritual, metafísico y simbólico. Así lo define él. Se podría calificar como «realismo mágico», tendencia surgida en el País Vasco en la década de los 70 en tiempos de Ameztoy, Zuriarraian, Valverde y Txopitea, donde realidad y fantasía crean imágenes para el pensamiento y los sueños.

Una parte de su amplia obra se expone durante estos días y hasta el 30 de septiembre en la Basílica de Santa María en la muestra que lleva por título 'Arquitecturas religiosas y simbólicas'. El artista ha elegido para esta ocasión lienzos de gran tamaño ya que «el lugar es propicio para ello, si trajera cuadros más pequeños se perderían», comenta el autor. Según Obeso, «no hace falta ser un experto en arte para comprender estas pinturas, ya que basta con mirarlas y sentir». El público se va a encontrar con ocho cuadros en los que se representan figuras con un trasfondo filosófico.

Símbolos

Partiendo de arquitecturas reales, templos, monumentos religiosos, o paisajes, el autor añade elementos «fantásticos» como alas, olas de mar, manzanas, calaveras o libros, con los que crea espacios e imágenes «del mundo de los sueños». Juega con la luz y el agua, y con figuras tomadas de la psicología profunda de Adler y Jung: círculos, triángulos y cuadrados. «Fui descubriendo que a través de un símbolo se puede representar una idea. Por ejemplo, la imagen de una puerta de forma simbólica, representa el futuro, la esperanza, la incógnita; el mar simboliza el consciente y el inconsciente; un ala o un ángel personifican a los guías espirituales; las esferas son el conocimiento universal y los triángulos la perfección». Según Obeso, «los símbolos independientemente de que alguien los conozca o no, hablan directamente al inconsciente, no hace falta entenderlos».

El artista errenteriarra muestra a través de sus cuadros diferentes etapas artísticas de su obra. La más antigua -con colores más oscuros- y la actual, en la que predomina la luz. «Desde que empieza la idea de un cuadro hasta que termina, mis estados emocionales van cambiando y por lo tanto el discurso del cuadro también».

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