«¡Que vuelven los 'grises'!»

Una de las actrices increpa a los policías desde un balcón./
Una de las actrices increpa a los policías desde un balcón.

Arranca el rodaje de las secuencias multitudinarias del largometraje 'Vitoria, 3 de marzo'

LAURA ALZOLAVITORIA.

Los vecinos del Casco Viejo de Vitoria parpadeaban ayer incrédulos ante lo que veían. Las paredes de la calle Herrería amanecían con pintadas negras llamando a la huelga general. A primera hora, un centenar de personas vestidas y peinadas al estilo de los años setenta se reunía en los cantones colindantes. Poco después, se escuchaba el rugido de los todoterrenos. Era la Policía Militar del régimen franquista; cada agente identificado con el correspondiente águila nimbada de San Juan, el yugo y las cinco flechas. «Quiero ver caras de muy mala hostia, ¿entendido?», requería un hombre con un altavoz. Y bajo esa orden regresaban a la capital alavesa los temidos 'grises', que cargaban frente a las cámaras contra las manifestantes.

El rodaje de 'Vitoria, 3 de marzo', la película que rememorará los crímenes de 1976, comenzó el lunes y se llevará a cabo íntegramente en la capital alavesa. Tras varios ensayos, ayer se grabó la primera de las secuencias multitudinarias: la protesta de las mujeres que apoyaron aquel año a los obreros vitorianos en huelga. En plena carga, la calle Herrería se llenaba de humo y el sonido de los disparos falsos provocaba más de un grito espontáneo. Curiosos, paseantes, vecinos y periodistas se agolpaban detrás de las cintas delimitadoras. Ante las peticiones de silencio por parte de los responsables de sonido, los comentarios se sucedían por lo bajo, entre el asombro y la sorna.

«¡Que han vuelto los 'grises'!», era la frase más repetida por los viandantes que se detenían tras toparse con el espectáculo de imprevisto. «Qué cosa más rara, sacar fotos a estos y que te miren tan tranquilos, ¿eh?», decía un vecino, con el móvil en la mano. «Hay gente que no lo recuerda, pero yo en mi mente tengo las imágenes de entonces bien nítidas», susurraba otro.

Víctor Cabaco, director: «La acogida ha sido increíble, no hemos dejado de recibir muestras de cariño de la gente»

Detalles de testigos directos

La grabación de las manifestaciones sigue hoy en la almendra medieval y continuará los próximos días en Zaramaga, con la escenificación de la histórica asamblea en la iglesia de San Francisco. Durante al menos cinco semanas en total, con actores y actrices desconocidos para el gran público y un presupuesto de 1,5 millones de euros, la historia irá tomando cuerpo en una cinta de ficción que intentará cargar de fidelidad al drama histórico que aceleró la caída de los pilares del franquismo. «Estamos intentando reproducir los hechos lo mejor posible, ajustándonos a lo que ocurrió entonces», aseguró ayer en uno de los breves descansos del rodaje el director del largometraje, Victor Cabaco, quien destacó que se está comenzando «con las partes más fuertes de la película». Cabaco se mostró satisfecho y agradecido por el recibimiento que está teniendo el rodaje en la ciudad. «La acogida ha sido increíble, no hemos dejado de recibir muestras de cariño de la gente. Se nos acercan quienes estuvieron presentes en los hechos para darnos detalles; es algo constante», resumía.

En una rueda de prensa improvisada en plena calle, frente a la Fuente de los Patos, que también terminó siendo teatralmente 'disuelta' por los actores que interpretaban a los 'grises', algunos de los actores protagonistas del largometraje compartieron las primeras valoraciones sobre el rodaje y sus correspondientes papeles. Oti Manzano, la actriz que dará vida a Loli, una emigrante andaluza llegada a Vitoria que participa en las protestas, destacó «la fortaleza de aquellas mujeres que tuvieron que separarse de su familia, su pueblo, su entorno, y que sostuvieron a sus familias pese a las dificultades económicas, sociales y políticas».

Mañana y el sábado se escenificará la histórica asamblea que motivó la carga policial

Por su parte, Alberto Berzal, quien interpreta a José Luis, periodista y padre de la protagonista principal, reflexionó sobre los conflictos personales que éste tiene que resolver a medida que va avanzando la trama: «Debe decidir sobre cuál es la mejor forma de actuar, pensando en qué es lo mejor para su mujer y su hija, a la vez que se hace preguntas sobre sus creencias políticas».

18 actores

Un total de dieciocho actores, entre principales y secundarios, forjados en su mayoría en el teatro, serán los encargados de tejer la trama ficticia que desembocará en el fatídico 3 de marzo. Un plantel integrado en un 65% por alaveses para una película que cuenta con respaldo económico del Ayuntamiento de Vitoria, Diputación de Álava, Gobierno Vasco, Ministerio de Cultura y ETB. La cinta, ambiciosa en su contenido pero de financiación discreta en comparación con otras producciones cinematográficas, será distribuida por Filmax.

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